La Argentina inició una nueva etapa en materia de regulación sanitaria de productos de tabaco y nicotina. A través de la Disposición 2543/26 de la ANMAT y la Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud de la Nación, el Gobierno derogó la prohibición que desde 2011 impedía la importación, comercialización y promoción de los sistemas electrónicos de administración de nicotina, como los vapeadores y cigarrillos electrónicos.
La medida forma parte de un Convenio Marco de Cooperación Técnica entre la ANMAT y el Ministerio de Salud y apunta a reemplazar el esquema prohibicionista vigente por un sistema de registro, control y fiscalización sanitaria específico para los productos de tabaco y nicotina de nueva generación.
Desde distintos sectores médicos destacan que el cambio responde a una realidad concreta: la prohibición no logró impedir el crecimiento del consumo ni la expansión del mercado ilegal, especialmente entre adolescentes.

“Con prohibición o sin prohibición, algo había que hacer”
El doctor Sebastián Schanz, director del Centro Médico UAM y profesor de Medicina de la UNSA, consideró que la decisión oficial representa una respuesta lógica frente a un fenómeno que ya se encuentra instalado en la sociedad.
“Si bien existía una prohibición de más de diez años, con la intención de desalentar su uso, la realidad es que el uso de vapers se ha popularizado, y lo más grave es que su uso se inicia en niños y adolescentes. Con prohibición o sin prohibición, algo había que hacer”, sostuvo.

Para el especialista, uno de los principales problemas del esquema anterior era que el consumo continuaba creciendo dentro de un mercado informal, sin controles sobre la composición de los productos ni sobre su origen.
“Se trata de un mercado en negro, sin controles en su composición y origen. Se usan sabores y aspectos llamativos para jóvenes. Eso se prohíbe en la norma. Si se implementa bien, se evitará el marketing oculto dirigido a los jóvenes”, explicó.
Schanz aclaró además que el objetivo de la regulación no es generar nuevos consumidores, sino ofrecer alternativas para quienes ya tienen dependencia al cigarrillo tradicional.
“La idea es que no haya más consumidores. En todo caso, que sea una alternativa para los que ya son fumadores”, remarcó.
La preocupación por el consumo adolescente
Uno de los puntos centrales del nuevo marco regulatorio es la protección de menores de edad. Tanto Schanz como el doctor Fernando Di Tommaso coincidieron en que el consumo adolescente es hoy uno de los principales desafíos sanitarios vinculados a estos productos.
Schanz destacó que la nueva normativa incorpora restricciones específicas orientadas a desalentar el acceso y el atractivo para menores.
“Está prohibida, al igual que el tabaco convencional, la venta a menores de edad. Pero además se prohíben los sabores que son una puerta de entrada a los jóvenes”, indicó.
El médico agregó que también será fundamental avanzar sobre las formas de promoción indirecta en plataformas digitales. “Debería incluir controles sobre la publicidad encubierta a través de redes sociales, en particular mediante influencers”, afirmó.
Por su parte, Fernando Di Tommaso, jefe de la sección de arritmias cardíacas del Hospital Bernardino Rivadavia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, señaló que las estadísticas muestran con claridad el fracaso de la estrategia prohibicionista.
“El SEDRONAR hizo una encuesta el año pasado en adolescentes donde el 35% consumía vapeadores. La prohibición existe desde 2011, son muchos años de prohibición y el resultado claramente no acompaña”, expresó.

Según el especialista, el problema principal es que los jóvenes ya consumen estos dispositivos, pero lo hacen dentro de un circuito completamente informal. “Hay adolescentes que consumen vapeadores ilegales y nadie sabe qué tienen adentro. La regulación apunta justamente a terminar con eso”, sostuvo.
Del prohibicionismo a la regulación sanitaria
Di Tommaso comparó la situación actual con otras políticas sanitarias vinculadas al tabaquismo que sí lograron resultados positivos.
“La prohibición de fumar en lugares públicos fue súper efectiva. No solamente protegió a terceros del humo, sino que también ayudó a acotar los lugares donde se podía fumar y eso colaboró para que mucha gente dejara el cigarrillo”, explicó.
Sin embargo, sostuvo que el escenario fue distinto cuando se prohibieron alternativas al cigarrillo combustionado.
“Lo único que habilita la prohibición absoluta son las alternativas ilegales. Es la historia de la humanidad. Entonces esta ley lo que logra es regular algo que ya existe”, afirmó.
Para el cardiólogo, el nuevo marco permitirá establecer controles de calidad y trazabilidad sobre productos que actualmente ingresan al país sin ningún tipo de supervisión.
“Vos controlás al que lo trae, hacés controles de calidad, tenés trazabilidad del producto que ingresa y además la ley prohíbe los vapeadores descartables sellados, donde nadie sabe qué tienen adentro”, detalló.
Reducción de daño: una estrategia que ya aplican otros países
Uno de los principales argumentos de quienes respaldan la nueva regulación es el concepto de reducción de daño, una estrategia utilizada en distintos países para personas adultas que no logran abandonar el cigarrillo tradicional.
Di Tommaso explicó que el principal problema sanitario del tabaquismo es la combustión
“Hay siete millones de personas en Argentina que continúan consumiendo cigarrillos combustionados y la combustión es lo más dañino de todo esto. No quiere decir que el resto no haga daño, pero lo que aumenta exponencialmente el riesgo es la combustión”, señaló.
En esa línea, recordó que organismos internacionales ya reconocen estas alternativas dentro de estrategias sanitarias.
“La FDA de Estados Unidos los tiene catalogados como productos de reducción de daño. No es que sean inocuos, pero son muchísimo menos riesgosos que el cigarrillo combustionado”, afirmó.
Schanz coincidió y remarcó que la regulación argentina se alinea con experiencias internacionales que mostraron resultados positivos.
“En general, los países del primer mundo no prohíben estos productos, pero son muy estrictos en restringir su acceso a menores. Lo destinan a fumadores como estrategia de reducción de daño”, explicó.
Suecia, Japón e Inglaterra: los modelos que miran los especialistas
Entre los ejemplos internacionales más mencionados aparece Suecia, considerado actualmente uno de los primeros países “libres de humo”.
“Por ejemplo, Suecia logró ser el primer país libre de humo, es decir con un consumo de cigarrillo menor al 5% de la población, debido principalmente al uso de bolsitas de nicotina”, explicó Schanz.
Di Tommaso profundizó sobre ese caso y destacó que no solo se redujo el tabaquismo, sino también enfermedades asociadas.
“En Suecia se redujo muchísimo el cáncer de pulmón porque disminuyó el ingreso directo del humo producto de la combustión”, indicó.
El especialista también mencionó el caso de Japón
“Japón históricamente fue un país con muchísimos fumadores, sobre todo hombres. Con estas alternativas se redujo más que significativamente el consumo de cigarrillos tradicionales”, afirmó.
Además destacó el rol activo que cumple el Estado británico en políticas de reducción de daño.
“Inglaterra facilita mucho a las personas que quieren dejar de fumar el uso de este tipo de alternativas. Incluso en algunos casos de mujeres embarazadas que no pueden abandonar el cigarrillo combustionado, el Estado provee vapeadores con nicotina para evitar el daño del humo”, señaló.
Sabores, packaging y redes sociales: los puntos críticos
Otro aspecto destacado por los especialistas es la regulación sobre sabores, aromas y diseños de los productos, elementos que históricamente fueron señalados como factores de atracción para adolescentes.
Di Tommaso sostuvo que la prohibición de sabores y envases llamativos puede generar un impacto positivo.
“Lo que se prohíben son los sabores, los aromas y el packaging llamativo para este tipo de productos, que son las cosas que en general atraen a adolescentes y niños”, explicó.
Schanz coincidió y consideró clave controlar además la promoción digital.
“Si se implementa correctamente, se evitará el marketing oculto dirigido a jóvenes”, señaló.
Un cambio que también busca ordenar el mercado
Desde el Ministerio de Salud remarcaron que el nuevo esquema no implica considerar inocuos a estos productos, sino avanzar hacia un modelo de evaluación y gestión del riesgo con reglas claras, controles sanitarios y fiscalización.
El acta técnica elaborada por el Programa Nacional de Control del Tabaco concluyó que ningún producto de nicotina es inocuo y que existe riesgo de dependencia y potenciales efectos adversos. Sin embargo, también señaló que los esquemas de prohibición absoluta favorecen la circulación de productos ilícitos sin control sanitario.
En ese contexto, la derogación de la prohibición marca el inicio de un proceso orientado a fortalecer la trazabilidad, vigilancia y control estatal.
“Es una regulación estricta, incluso en algunos puntos más limitante que la del cigarrillo tradicional”, destacaron fuentes vinculadas al sector.
Impacto económico y futuro del sector
Schanz señaló que la nueva regulación también podría abrir nuevas oportunidades vinculadas a la industria tabacalera y otros usos de la nicotina.
“No es mi especialidad, pero entiendo que abre el camino a otros usos de la nicotina proveniente de la hoja de tabaco. La nicotina es el componente común a estos dispositivos. Si bien puede ser sintética, lo más común es que provenga de la hoja de tabaco”, explicó.
Desde distintos sectores productivos consideran además que el nuevo marco podría generar futuras inversiones y exportaciones. Argentina es actualmente el octavo productor mundial de tabaco y la actividad representa más de 250 mil puestos de trabajo y exportaciones superiores a los 300 millones de dólares anuales.
“Se abre una etapa de debate”
De cara al futuro, los especialistas creen que la nueva regulación abrirá discusiones dentro de la comunidad científica y sanitaria.
“Ya salieron algunas sociedades científicas a poner el grito en el cielo defendiendo la prohibición y la verdad es que yo no estoy muy de acuerdo con eso”, expresó Di Tommaso.
Para el cardiólogo, la discusión debe centrarse en cómo reducir el daño entre quienes no logran abandonar el cigarrillo tradicional.
“El problema es el que no puede dejar de fumar. El que no fuma difícilmente compre un vapeador como moda. Hay millones de personas que siguen fumando cigarrillos combustionados y para ellos estas alternativas pueden representar una opción de menor riesgo”, concluyó.
Con esta decisión, Argentina se suma a más de cien países que ya cuentan con marcos regulatorios para productos de nicotina y tabaco sin combustión, buscando combinar controles sanitarios, prevención del consumo en menores y estrategias de reducción de daño para fumadores adultos.
