jueves, diciembre 1
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Maturana y el recuerdo de cómo logró ponerle punto final al invicto del Coco Basile, que ahora alcanzó la Scaloneta


Para Alfio Basile, tal vez, la parada en Barranquilla por la Eliminatoria del Mundial de Estados Unidos 1994 fue un suceso aislado. La primera caída tras una fila de 31 partidos -¡33! interrumpirá él ubicando las victorias ante Resto América, primero, y del Mundo después- entre los que hilvanó triunfos y empates. Esa sensación que el hincha argentino tradujo como inesperada, fue en realidad el resultado de un estudio minucioso por parte de Francisco Maturana, conductor de la Selección colombiana de fútbol que le puso un freno a la del Coco. Todo estuvo absolutamente premeditado.

“Esa generación de futbolistas se enfrentó mucho y hubo dos confrontaciones importantes antes de ese partido”, anticipó del otro lado del teléfono un amable Pacho, sin apuro por llegar al final de una tríada de partidos que tiene bien detallada y que comparte con Clarín.

Al parecer, el 2 a 1 en Barranquilla del 15 de agosto de 1993 fue posible tras la experiencia anterior de la Copa América jugada en Ecuador ese mismo año. La Argentina revalidó el título y en el camino enfrentó dos veces al equipo de Pacho Maturana, que no pudo evitar que la racha invicta del Coco engordara con dos empates.

Una imagen de aquel 15 de agosto de 1993 cuando Colombia le arrancó el invicto a la Selección argentina de Alfio Basile. Foto Pablo Zaldo - Archivo Clarín.

Una imagen de aquel 15 de agosto de 1993 cuando Colombia le arrancó el invicto a la Selección argentina de Alfio Basile. Foto Pablo Zaldo – Archivo Clarín.

Esa generación a la que se refiere Maturana tiene apellidos grabados en bronce. Diego Simeone, Gabriel Batistuta, Óscar Ruggeri o Fernando Redondo por nombrar algunos de un lado. O Carlos Valderrama, Faustino Asprilla, un joven Óscar Córdoba o Luis Perea, del otro.

“En la Copa América nos enfrentamos dos veces. Los futbolistas se decían cosas en el túnel, se pisaban fuerte para intimidar, hubo fricciones y hasta expulsiones. Colombia estuvo ahí, pero quedamos empatados”, distinguió Maturana. Redondo y Freddy Rincón -siguen los nombres- fueron los dos que vieron la tarjeta roja y que Maturana destaca para graficar el tipo de partido. Simeone, por entonces Cholito, usaba la 10 y fue el autor del tanto argentino, mientras que Rincón, el del empate en el partido correspondiente al Grupo C.

Oscar Ruggeri con la Copa America del 93

Oscar Ruggeri con la Copa America del 93

“Después de ese partido, ellos (los jugadores colombianos) sabían que si había que meter, estaban para meter. Por eso el siguiente partido lo afrontamos tensos y salimos a la cancha a ver qué pasaba”, cuenta, pausado, Pacho. “Y lo que pasó fue una invitación a jugar fútbol y se jugó desde el fútbol. Y también quedamos empatados, más allá de que Argentina ganara por penaltis (5-6, en la semifinal)”, distinguió Maturana, con la satisfacción de quien pudo tomar nota de cosas positivas de dos experiencias sin victorias .

“En el fútbol -en la vida- hay huellas. Van quedando y las vamos tomando. Uno toma esas huellas, que son cada una nuestra experiencia, y las emplea”, resuena en el whatsapp y suelta la clave del partido que clausuró el invicto que casi 30 años después recién pudo ser empardado.

La tapa de Clarín el día que Argentina perdió el invicto, en 1993.

La tapa de Clarín el día que Argentina perdió el invicto, en 1993.

“Después vino el partido por Eliminatorias, en Barranquilla. Un partido que también se hizo desde el fútbol. A mi me gustó mucho, destaco lo futbolístico… Y al final pudimos conseguir un triunfo importante ante una selección que no perdía. Todo eso fue lo que nos permitió en el partido siguiente, en Buenos Aires, hacer todo lo aprendido”, revela, ahora, la clave para entender un 0 a 5 en el Monumental que fue más duro que perder el invicto y casi deja a la Argentina fuera del Mundial.



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