Con el rugir suave de motores que cargan décadas de historia, la ciudad de Salta fue escenario de un evento que reunió pasado, presente y pasión. Desde el 1° hasta este domingo 3 de mayo, la Plaza Alvarado se convirtió en el punto de encuentro del segundo rally regional de motos antiguas, organizado por el Club de Motos Antiguas de Salta.
La iniciativa tuvo como eje fomentar la conservación de estos vehículos históricos considerados verdaderos patrimonios y fortalecer los lazos entre aficionados de distintas provincias. Y lo logró: participantes de Buenos Aires, Santa Fe, Jujuy, Tucumán y Salta compartieron experiencias, rutas y anécdotas.
Juan González, presidente de la Asociación de Motos Antiguas en la provincia, explicó el espíritu del encuentro: “Estamos haciendo el segundo rally regional aquí de motos antiguas. Como sabrá, solamente de motos antiguas. Las incursiones son desde el año 1980 hacia atrás. Y hay motos de 1947, así. Se trata más que nada de un evento de camaradería, gente que es apasionada en estos vehículos”.

Rutas, paisajes y camaradería
Lejos de ser solo una exhibición, el rally fue una experiencia itinerante. Durante el viernes y sábado, los participantes recorrieron distintos puntos emblemáticos como la Quebrada del Toro y zonas cercanas al autódromo, priorizando paisajes y pueblos. El domingo, en tanto, la actividad culminó con una exposición estática abierta al público en la plaza, donde vecinos y turistas pudieron admirar de cerca estas joyas mecánicas.
“Esta parte ya es como tener una exposición estática, poder interactuar con todo el público en general, que esté la moto en muestra”, detalló González, quien además adelantó que la jornada incluyó juegos de destreza para sumar atractivo a la propuesta.

Joyas mecánicas que cuentan historias
Entre las piezas más destacadas, una Moto Guzzi 250 Iron de 1947 captó todas las miradas. “Me parece que allá hay una Guzzi 250 Iron… es muy bonita”, comentó el referente, dando cuenta del nivel y la antigüedad de los vehículos presentes.
El cuidado de estas motos, que en muchos casos superan los 70 años, es casi un arte. “Mucha gente toma a estos vehículos como un hijo más, porque pide repuestos, atención y hay que ponerle tiempo”, explicó González. Entre los propios aficionados, la ayuda mutua es clave: los conocimientos se comparten y los imprevistos se resuelven en comunidad.
Voces de la pasión fierrera
Uno de los participantes fue Sebastián Pascuali, llegado desde Ramallo, provincia de Buenos Aires, quien participó con su propia reliquia:
“Estoy acá con mi moto, es una Guzzi del año 49, italiana, 250 centímetros cúbicos. Estamos contentos compartiendo estos tres días con amigos, comiendo, rodando y recorriendo los lugares hermosos de Salta”.

Mucho más que motos: cultura y turismo
El evento no solo puso en valor las motos, sino también la experiencia que las rodea. “Esto es un poquito más que un encuentro de moto porque queremos compartir nuestros paisajes, nuestras culturas, nuestras comidas regionales y todo lo que representa Salta”, remarcó González. Esa combinación dejó huella en los visitantes, muchos de los cuales ya planean regresar con sus familias.
Además de su valor cultural, el evento también tuvo impacto en el movimiento turístico de la ciudad, coincidiendo con un fin de semana largo que atrajo visitantes y dinamizó la actividad en distintos sectores.

Cómo sumarse a la comunidad
Si bien gran parte del rally se desarrolló en ámbitos más cerrados o en ruta, la exposición final permitió acercar esta pasión al público general, generando un espacio de intercambio y curiosidad.
Para quienes deseen sumarse a futuras actividades, el Club de Motos Antiguas de Salta mantiene presencia en Facebook, donde difunden sus encuentros y propuestas.
Así, entre motores clásicos, paisajes imponentes y amistades forjadas en la ruta, el rally dejó en claro que estas motos no solo transportan personas: también llevan consigo historias, identidad y una pasión que sigue más viva que nunca.
