Alejandro Arias no es un héroe de los libros ni un funcionario público. Es un vecino de 43 años del barrio Castañares, instalador en una fábrica de muebles, que decidió dedicar parte de su tiempo a ayudar a quienes no pueden costear ni siquiera los arreglos más simples en sus hogares.
“Se trata de ayudar a las personas que necesitan los arreglos pequeños en casa. No pensé que iba a tener tanta repercusión”, confesó en diálogo con El Tribuno.
Su proyecto “Yo te ayudo gratis” nació hace más de un año y se fue consolidando gracias a la colaboración de su hermana y su cuñado, quienes lo acompañan en redes sociales, grabando y coordinando los pedidos de vecinos.

Barrios, trabajos y vecinos que marcan la diferencia
Desde Santa Ana hasta Villa Palacio y Norte Grande, Alejandro recorre los barrios de Salta llevando soluciones prácticas y sonrisas a cada hogar. Entre los trabajos más destacados se encuentra el merendero de Norte Grande:
“Fuimos junto a un plomero vecino del barrio. Cambiamos una bacha y una mochila de baño que estaban en mal estado. Esa gente trabaja a pulmón y quedamos bastante bien”, recordó.
Pero no todo es trabajo grande: en casas particulares ayuda con cortinas, grifos, teclas de luz y pequeños arreglos de carpintería. Cada tarea tiene su historia y deja un recuerdo en los vecinos. Una joven familia de San Cayetano lo agasajó con champán y una cena después de arreglar una cortina, mientras que otro joven le ofreció tamales y humitas en señal de agradecimiento.
“No es la idea cobrar nada. Si la gente quiere dar algo está bien, pero no es necesario. Yo voy a hacer el favor, no a que me lo hagan”, explicó Alejandro.
Una infancia que marcó su vocación
Alejandro confiesa que siempre tuvo predisposición por los trabajos manuales:
“Mi mamá arreglaba las plantas y yo estaba ahí con ella, haciendo las tazas. Había un albañil enfrente de casa y yo miraba todo lo que hacía. Por eso sé hacer tantas cosas”, dice con una sonrisa.
Esa curiosidad de niño se convirtió en habilidad y ahora en una misión que combina con su trabajo diario. Su jornada comienza en la fábrica de muebles de 8:30 a 18:00, y apenas termina, toma sus herramientas y recorre los barrios, atendiendo cada pedido que llega a través de TikTok, Facebook o YouTube.
La solidaridad como estilo de vida
Además de su trabajo, Alejandro ha logrado sumar voluntarios: electricistas, plomeros y personas dispuestas a colaborar con carpintería o pequeñas reparaciones. Su equipo familiar coordina y filma, mientras Alejandro ejecuta los trabajos.
“Se nos está complicando un poco porque los mensajes son muchos, pero también se suman voluntarios. Eso es lo más lindo”, comentó.
Para él, cada tarea es un acto de empatía y un mensaje de esperanza:
“Falta un poco de empatía, hacer algo por el otro aunque no sea remunerado. Una vez que lo hagan, van a ver que se sienten bien”.
Historias que dejan huella
En uno de sus recorridos por Villa Palacio, Alejandro ayudó a una vecina mayor a cambiar una tecla de luz que llevaba años rota. La emoción de la mujer y su gratitud quedaron grabadas en la memoria del vecino solidario:
“Me siento lleno, esto es lo que me hace bien. Hacer algo por el otro no tiene precio”.
En Santa Ana, un hogar le ofreció agua y una conversación mientras arreglaba un pequeño desagüe; en Castañares, los vecinos reconocen su esfuerzo diario y comparten historias de cómo pequeños gestos cambian sus días.
Inspirando a la comunidad y a sus hijos
Más allá de los arreglos, Alejandro quiere dejar un ejemplo a sus hijos y a la comunidad:
“Que estudien, que busquen su sueño y trabajen en lo que les guste. Busquen su norte siempre”, aconseja.
Y su mensaje llega incluso a quienes no lo conocen personalmente, gracias a la difusión en redes. Actualmente, acumula más de 500 mensajes de personas solicitando ayuda, y cada solicitud es atendida con prioridad según urgencia y necesidades.
Una vida de barrio y agradecimiento
Alejandro recorre Salta desde su barrio natal, Castañares, pasando por Santa Ana y Villa Palacio, llevando consigo herramientas, conocimiento y generosidad. Cada esquina visitada tiene una historia, cada vecino agradecido deja un recuerdo y cada trabajo realizado refuerza su convicción de que los pequeños gestos generan grandes cambios.
“Vine al mundo en plena guerra de Malvinas y siempre agradezco a nuestros héroes. Un granito de arena hace la diferencia”, reflexionó.
La proyección de “Yo te ayudo gratis”
El proyecto sigue creciendo, con nuevas solicitudes y más voluntarios dispuestos a aportar. Alejandro planea seguir atendiendo cada llamado y seguir inspirando a su comunidad con su ejemplo.
“Estamos al pie del cañón siempre. Quien quiera sumarse puede contactarnos por TikTok y enviar mensaje privado”.
Desde cambiar grifos y bachas de baño hasta colgar cortinas y reparar simples instalaciones eléctricas, “Yo te ayudo gratis” demuestra que la solidaridad no necesita recompensas económicas, solo voluntad y corazón.
