La tarde salteña del 25 de Mayo tuvo un color especial. Entre pañuelos al viento, botas lustradas, bombachas gauchas y vestidos de vuelo amplio, el centro de la ciudad se convirtió en una postal viva de las tradiciones argentinas. Más de 1.500 bailarines de 41 academias folclóricas participaron del Gran Pericón realizado frente al Cabildo, en una jornada cargada de identidad, emoción y orgullo patrio.

“Estamos transitando este desfile patrio en un nuevo festejo del 25 de Mayo, una actividad anexada a lo que ya venimos realizando hace varios años”, explicó Daniel Espoz, director del Ballet Folklórico de la Provincia de Salta “General Martín Miguel de Güemes”.

El referente destacó la magnitud de la convocatoria y el espíritu federal de la propuesta. “Este hermoso desfile está atravesado por 41 academias entre salteños, jujeños y tucumanos. Estamos muy contentos de poder proponer estas actividades para el bailarín y el público salteño”, señaló.
Desde temprano, niños, jóvenes, adultos y personas mayores fueron ocupando el espacio frente al Cabildo. La consigna fue clara: el folclore como encuentro, sin límites de edad. “La danza folclórica nos atraviesa completamente en lo social. Estos encuentros son para todo público, entendiendo que debe sucedernos desde las niñeces hasta la adultez”, sostuvo Espoz.

El cierre tuvo un protagonista ineludible: el Pericón Nacional Argentino. Antes, los presentes entonaron el Himno Nacional y desplegaron un repertorio que incluyó zambas, chacareras, cuecas, marotes y triunfos chaqueños.
“Una fecha tan patria y tan argentina”
Entre las academias presentes estuvo Tierra Gaucha, de General Güemes, que llegó con una delegación de 60 bailarines. Su directora, Alejandra Villaflor, resumió el espíritu de la jornada: “Qué mejor que compartir una fecha tan patria con lo que nosotros sabemos hacer, que es este arte tan lindo que es la danza folclórica argentina”.
La academia reúne generaciones enteras bajo un mismo escenario. “Recibimos niños desde los 4 años hasta adultos mayores de más de 80 años bailando folclore. Es vivir la vida misma bailando”, contó.

La experiencia de bailar frente al Cabildo tuvo un significado especial para quienes llegaron desde el interior. “Es un encuentro federal muy lindo porque nos abre la posibilidad a todos los bailarines del interior de venir a Salta y compartir un día así. No todos tienen la oportunidad de bailar frente al Cabildo”, remarcó Villaflor.
Del primer paso al Cabildo
Entre los cientos de participantes estuvo Dylan del Moral Ignacio, un niño de apenas 11 años que comenzó a bailar folclore hace solo un mes y ya tuvo su estreno en uno de los escenarios más simbólicos de la provincia.
“Me siento emocionado. Gracias a la seño Alejandra por enseñarme”, dijo con timidez, mientras contaba que sus danzas favoritas son el gato y la chacarera. Cuando le preguntaron si recomendaría a otros chicos sumarse al folclore, no dudó: “Sí, le recomiendo mucho, es muy lindo”.

Una historia de vida atravesada por la danza
La emoción también tuvo nombre propio: Betty Gutiérrez, de 84 años, abuela de Alejandra Villaflor y una de las bailarinas que se llevó los aplausos del público.
Hace 25 años comenzó a bailar folclore tras atravesar un cáncer de mama. “El doctor me recomendó hacer una actividad. Mi esposo era folclorista, entonces me agarré de ahí”, recordó emocionada.

Con lágrimas en los ojos, describió lo que significó bailar frente al Cabildo: “Es una emoción tan grande… gracias a Dios tengo la suerte de venir todos los años”.
Fanática de la zamba y heredera de una tradición familiar marcada por la música, Betty dejó una frase que resumió el espíritu de toda la jornada: “Gracias a Dios que nunca se acaben los poetas, los músicos y los cantores”.
