lunes, octubre 3
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Genética y manejo, un combo para maximizar los rindes de maíz



En un campo cercano a la ciudad de Azul (BA), KWS Argentina realizó esta semana uno de sus encuentros DAR (Demostrativo Agronómico Regional), donde exhibió su portfolio de maíces, incluyendo 3 nuevos híbridos: 1 para grano y 2 para silo.

El Ing. Agr. Santiago Vacca, especialista en Posicionamiento de Producto de la empresa su Regional Sur, que comprende Sudeste y Suroeste de Buenos Aires y los valles irrigados de Norpatagonia, en Río Negro, dijo: “mostramos materiales genéticos adaptados a la zona y recomendaciones para mejorar los manejos y poder maximizar los rindes” al tiempo que destacó que “KWS es una de las pocas empresas que tiene 2 líneas de selección genética, una de maíz para grano y otra para silo”.

De los nuevos híbridos para silo KWS 695 VIP 3 y KWS 605 VIP 3 Full, Vacca destacó su mayor materia seca digestible (MSD), muy buena “ventana” de picado y en el segundo de ellos señaló que puede picarse de 5 a 6 días antes, sin perder esa “ventana” y anticipar así la oferta de forraje. “No resigna rendimiento ni MSD al picarse antes y permite seguir con la rotación normalmente, con la siembra de una pastura o un verdeo”.

Agregó que ambos híbridos tienen las tecnologías VIP 3 y VIP 3 Full, de resistencia a insectos y a herbicidas (glifosato y glufosinato) para control de malezas. “En el caso del KWS 605 Víptera 3 Full, utiliza un ‘duty’, tecnología de herbicidas que permite hacer maíz sobre maíz, como sucede en feedlots y tambos, controlando algunas malezas que otros productos no lo hacen, evitando así que aparezca el maíz guacho”.

Para grano se presentó el híbrido KWS 316 VIP 3, de rendimiento muy estable en ambientes restrictivos, resistente a estrés térmico e hídrico, y adaptado a suelos poco profundos. También es resistente a Mal de Río Cuarto, al vuelco y al quebrado, y tiene un grano más colorado, que demandan los productores de pollos y cerdos, por tener menor contenido de micotoxinas, explicó Vacca.

Por su parte, el Ing. Agr. y eco-fisiólogo Javier Di Matteo, Coordinador de Agroservice (soporte al productor y generación de información) en el área de Desarrollo de la Regional Sur de KWS, abordó las bases de manejo para ambientes de estabilidad y alto potencial.

Señaló que “para el productor, un punto central es entender el ambiente que tiene para el maíz, teniendo en cuenta el nivel histórico de lluvias del lote, lo que va a marcar los pisos y techos de rendimiento. La predicción (climática) de cómo venga el año, más el manejo que el productor haga marcan la estrategia del año, en función también de determinar (con agricultura de precisión) las diferencias en un mismo lote”.

Di Matteo agregó que “como empresa tenemos que dar toda la información necesaria para que en la condición en que se desempeña, cada productor pueda hacer la mejor elección de genotipo y manejo. Ese es nuestro trabajo”. En su disertación, enfatizó en 2 aspectos clave en el maíz: la determinación de la densidad de plantas, según los ambientes, y en tener claro que además de la floración, otro punto crítico del ciclo es el de llenado de granos, además de que tenga una correcta nutrición.

En tanto, Alfonso Calegari, Responsable Técnico Comercial para el SO de Buenos Aires y Valles Irrigados de Norpatagonia mostró las estrategias que pueden seguirse para alcanzar buenos resultados en ambientes de ultra baja densidad y ciclos cortos como los de esa zona y E de La Pampa y de San Luis, y N de Córdoba. Sus restricciones obligan a sembrar allí 20.000/25.000 plantas por ha como máximo. Eso, por ejemplo, requiere un manejo distinto del control de malezas.

“Ultra baja densidad implica pensar el maíz de otra forma, poniendo el foco más en la estabilidad que en el potencial. Esta herramienta permite levantar los pisos de rendimiento en ambientes más restrictivos y estabilizarlos. Y además, cuando el ambiente es más favorable, capitalizar mayor rendimiento a partir de híbridos con más tolerancia a estrés y mayor plasticidad reproductiva, con mejores condiciones climáticas. Pueden rendir, en ambientes muy restrictivos de 2.500 a 3.000 kg, en otros 4.000 kg y, si el ambiente acompaña, de 6.000 a 9.000 kg”, precisó.

En este sentido, Caligari destacó que, en zonas antes marginales para el maíz, en los últimos 10 años la superficie sembrada con el cultivo creció exponencialmente, lo que “se explica por la baja densidad y el atraso de la fecha de siembra, que permite estabilizar los rendimientos.

Respecto de los ciclos cortos, señaló que existe una marcada demanda de esos híbridos, aunque implican resignar rendimiento. En siembras muy tardías, donde el ambiente es acotado para los ciclos intermedios, los cortos permiten adelantar la fecha de cosecha. “Ya no es prioridad no resignar rendimiento, sino cosechar lo antes posible. También estamos considerando estos híbridos para siembras muy tempranas donde se libera el lote antes que un maíz tardío y, ya en marzo, se puede trabajar allí en cultivos de cosecha fina”.



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