A primera hora de este lunes, la Ciudad Judicial se convirtió en el punto de encuentro de familiares y amigos de las víctimas de la tragedia ocurrida el 17 de marzo de 2024. Ruth Tabarcache, Sergio Veizaga, Florencia Acosta, Karen Marín y Nahuel Brian Digan, son los nombres de los cinco jóvenes cuyas vidas fueron truncadas esa noche.
Con carteles, pancartas y fotos, las familias acompañaron el inicio de un juicio que esperaron durante dos años. Aunque no todos debían declarar en esta jornada, decidieron estar presentes, unidos en un mismo pedido: justicia.
“Hace dos años que esperábamos este momento”, expresó Rafaela Acosta, tía de Florencia. “Queremos que pague lo que tenga que pagar quien les arrancó la vida”.

Florencia Acosta tenía 28 años y estaba a punto de recibirse en Ciencias Biológicas. Su familia viajó desde Rosario de la Frontera tras organizar rifas para poder asistir. “Ella luchó toda su vida por su sueño”, recordó su tía.
Historias atravesadas por la pérdida
El dolor se repite en cada testimonio. Rosa Jiménez, también tía de Florencia, describió el impacto devastador en su familia: “Mi hermana perdió a su única hija. Es un dolor que no se puede explicar”.
Recordó a su sobrina como una joven alegre, cariñosa y amante de los animales. “En su casa quedaron sus mascotas esperándola”, dijo.

Las familias insisten en que no se trata de un hecho aislado, sino de una tragedia evitable. “Hasta el último día de mi vida voy a pedir justicia”, sostuvo.
Carlos Roldán, primo de Florencia, agregó: “No caemos todavía en lo que pasó, pero no vamos a bajar los brazos”.

“Esto fue una masacre”
El caso de Karen Marín también refleja la dimensión del impacto. Su hermano, Claudio, fue contundente: “Esto fue una masacre. Hoy nos tocó a nosotros, mañana no sabemos a quién”.
Además, apuntó directamente contra el acusado: “Nunca mostró arrepentimiento. Lo vimos frío y soberbio”.

Karen Marín dejó dos hijas. La mayor quedó al cuidado de su tío, quien hoy sostiene a la familia en medio del dolor. “Tengo que ser fuerte por ellas”, afirmó.

La acusación y el silencio del imputado
Dentro de la sala, la primera audiencia avanzó con la lectura del requerimiento a juicio fiscal. El fiscal penal Daniel Espilocín sostiene que Luciano Nahuel López condujo alcoholizado, a 103 kilómetros por hora y violando múltiples normas de tránsito la madrugada del 17 de marzo de 2024.

Según la acusación, perdió el control del vehículo e impactó contra peatones que salían de locales bailables, provocando la muerte de cinco jóvenes y lesiones de distinta gravedad en otras seis personas.
El imputado está acusado de homicidio simple en cinco hechos, lesiones graves y lesiones leves, todo en concurso ideal y bajo la figura de dolo eventual.
Al ser consultado por el Tribunal integrado por los jueces Gabriel Romero Nayar, Victoria Montoya Quiroga y Pablo Farah, López decidió no prestar declaración en esta primera jornada, una decisión que profundizó el malestar de los familiares presentes.
En paralelo, comenzaron las declaraciones testimoniales de los familiares directos de las víctimas, quienes expusieron el daño sufrido y las consecuencias irreparables del hecho.
Un proceso que se extiende hasta fin de mes
El tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta este martes 14 de abril, cuando continuará la ronda de testimoniales. El juicio se extenderá hasta el 30 de abril.
“Vamos a estar todos los días”, aseguran las familias, que no están dispuestas a soltar el reclamo.
A dos años de la tragedia, el pedido es claro y contundente: justicia por Ruth Tabarcache, Sergio Veizaga, Florencia Acosta, Karen Marín y Nahuel Brian Digan, cinco vidas truncadas que hoy encuentran voz en cada testimonio y en cada jornada de este juicio.
