Los médicos de cabecera del PAMI en Salta comenzaron a aplicar desde este 13 de abril una modalidad de atención reducida en consultorios, en medio de un fuerte reclamo por las condiciones de trabajo y el nivel de ingresos. La medida implica reprogramación de turnos, limitaciones en la atención y cambios en la forma de acceso a recetas y derivaciones.
La decisión fue comunicada oficialmente a través de un documento firmado por prestadores de la obra social, en el que explicaron que el esquema habitual se volvió “insostenible”. “Los valores fijados por consulta resultan insignificantes y no cubren los costos mínimos de funcionamiento de un consultorio médico, insumos y carga profesional”, señalaron.
Además, cuestionaron el aumento de exigencias administrativas. “Las nuevas disposiciones administrativas (…) complejizan y demoran la atención, restando tiempo asistencial efectivo”, advirtieron.
Cómo cambia la atención
Según detallaron, el nuevo esquema priorizará la atención de pacientes con enfermedades crónicas y casos reagudizados. “Se priorizará realizar recetas de enfermedades crónicas para no desamparar al afiliado”, indicaron.
En paralelo:
“Se reprogramarán los turnos de control de rutina”.
“La demanda espontánea quedará sujeta a la disponibilidad de cada profesional”.
Para urgencias, reiteraron que los pacientes deben acudir a las instituciones correspondientes.
Las modificaciones también fueron comunicadas directamente a pacientes a través de mensajes de médicos, donde se precisaron cambios concretos en la práctica diaria. “Se reprogramarán los turnos otorgados” y “no se realizarán derivaciones a especialistas por WhatsApp, solamente se realizarán en las consultas presenciales”, indicaron.
En la misma línea, aclararon que “las recetas se realizarán en la consulta presencial, y por WhatsApp, solamente las de pacientes crónicos”.
Caída de ingresos y conflicto abierto
En comunicaciones dirigidas a pacientes, los profesionales fueron aún más explícitos sobre el trasfondo del conflicto. Denunciaron que las nuevas medidas implican una reducción significativa de sus ingresos: “reduce en un 50% nuestros ingresos y cambia arbitrariamente las condiciones acordadas”.
Ese escenario, aseguran, los obliga a restringir la atención. “Nos vemos en la obligación de tomar medidas para adaptarnos a este panorama”, expresaron.
El reclamo también apunta a la falta de respuestas institucionales. “Hemos agotado todas las instancias de diálogo institucional (…) sin obtener respuestas favorables hasta la fecha”, señalaron en el comunicado.
Impacto en afiliados
La medida impacta directamente en la atención primaria de miles de afiliados del PAMI, especialmente adultos mayores que dependen del médico de cabecera como puerta de entrada al sistema de salud.
Desde el sector remarcaron que buscan sostener la atención en casos críticos, pero reconocen las dificultades. “Lamentamos profundamente las molestias que esta medida pueda ocasionar”, indicaron, y remarcaron que su objetivo es poder “restablecer la atención normal” si se revisan las condiciones actuales.
El conflicto se suma a los reclamos de farmacias y otros prestadores de salud por atrasos en pagos y condiciones contractuales, configurando un escenario de creciente tensión en la atención a jubilados en todo el país.
