En Salta, hay heridas que no cierran. Algunas quedan suspendidas en el aire, otras se aferran a los lugares donde todo ocurrió. La avenida Paraguay es, desde hace casi dos años, un punto de dolor colectivo. Allí, donde la vida cotidiana sigue su curso, cinco historias quedaron truncas en una madrugada que nadie logra olvidar.
Este domingo 12 de abril, entre las 9 y las 12, ese mismo asfalto será intervenido por quienes cargan con la ausencia. Familiares, amigos y allegados de las víctimas realizarán la pintada de cinco estrellas amarillas, una por cada vida perdida. Será un acto sencillo en su forma, pero profundamente conmovedor en su significado: transformar el dolor en memoria visible.

Volver al lugar donde todo cambió
La actividad se desarrollará en el mismo sitio donde ocurrió el siniestro vial el 17 de marzo de 2024. Aquella madrugada, en una zona marcada por la salida de jóvenes de locales bailables, un vehículo según determinó la investigación circulaba a alta velocidad y bajo los efectos del alcohol cuando perdió el control y embistió a un grupo de personas.
El impacto fue devastador. Ruth Tabarcache, Sergio Veizaga, Florencia Acosta, Karen Marín y Nahuel Brian Digan murieron, algunos en el acto y otros tras agonizar. Otras seis personas resultaron heridas. Desde entonces, la ciudad arrastra una de las tragedias viales más dolorosas de su historia reciente.
Volver a ese lugar no es un gesto menor. Es, para las familias, una forma de enfrentarse a lo irreparable.

“No hay palabras para este dolor”
Isra Tabarcache, tía de Ruth, pone en palabras lo que muchas veces parece imposible de expresar. Conmovida, cuenta cómo se preparan para la jornada del domingo.
“Vamos a hacer el tradicional pintado de estrellas amarillas en la avenida Paraguay, donde fue el fatídico siniestro que nos involucra por la pérdida de nuestros seres queridos”, explica. La actividad cuenta con el acompañamiento de Raúl Córdoba y la Asociación Estrellas Amarillas, que desde hace años acompaña a familias atravesadas por tragedias viales.
Pero más allá de la organización, lo que domina es la emoción: “Es una actividad muy sentida. Al otro día empieza el juicio que esperamos hace dos años. Esto es en la búsqueda de algo de consuelo”.

Isra no se ilusiona con respuestas mágicas. Sabe que nada devolverá a quienes ya no están. Sin embargo, encuentra en este gesto una forma de sostener la memoria: “No es que nos vaya a traer a nuestros familiares, pero sí implica dejar un pedacito del corazón de cada uno de nuestros muertos ahí”.
La frase resume todo. El asfalto se convertirá en un espacio de duelo, donde cada trazo será también una despedida.
Un pedido que atraviesa el dolor
En medio del testimonio, emerge también un mensaje dirigido a la sociedad. Isra pide empatía, especialmente a quienes circulen por la zona durante la actividad.
“Hay gente que se molesta cuando se corta una mano, que toca bocina. Que tengan paciencia. Ojalá no les toque vivir lo que nosotros estamos viviendo”, dice.
Pero su llamado va más allá. Apunta directamente a una problemática estructural: la falta de controles y la naturalización del consumo de alcohol al volante.
“Hay lugares donde se debiera controlar realmente, sobre todo a la salida de los boliches. Por ahí se controla antes, cuando recién van, pero después no. Y sabemos que estas cosas pasan”, advierte.
También interpela a las familias: “Los padres saben que sus hijos van a salir, que van a tomar. No les den un auto. Sean conscientes. Porque después van a tener que vivir un infierno como el nuestro”.
Su reflexión es cruda, directa, sin rodeos. Nace desde el dolor, pero busca evitar que otros tengan que atravesarlo.
El rol de las Estrellas Amarillas: memoria y prevención
Raúl Córdoba, referente de la Asociación Estrellas Amarillas Salta, acompaña el proceso con una mirada que combina experiencia y sensibilidad.
“Cada estrella amarilla representa una vida que se perdió, pero también es un mensaje para quienes pasan por ese lugar. Es memoria, pero también prevención”, explica.

La organización trabaja desde hace más de dos décadas en todo el país, promoviendo la señalización de sitios donde ocurrieron siniestros viales fatales. En este caso, la particularidad es la magnitud.
“Es la primera vez que vamos a pintar cinco estrellas juntas en la capital. Es una tragedia muy fuerte, que va a quedar en la memoria de la ciudad”, señala.
La jornada del domingo no tendrá un formato rígido. Por el contrario, se prioriza la participación de las familias.
“Queremos que ellos pinten las estrellas, que puedan expresarse. No es algo estructurado. Es un momento de ellos”, remarca Córdoba.
Además de la pintura vial especialmente preparada para perdurar, se prevé que los familiares compartan palabras, coloquen recuerdos y generen un espacio de encuentro.
También se solicitó la colaboración de la Secretaría de Tránsito para ordenar la circulación y garantizar la seguridad durante la actividad.
El duelo, una herida abierta
Córdoba también aporta una reflexión clave sobre el proceso emocional que atraviesan las familias.
“El duelo no se supera. Se convive con él toda la vida. Pero estas acciones ayudan a canalizar ese dolor, a transformarlo en algo que tenga sentido”, afirma.
Volver al lugar del hecho es, sin dudas, uno de los momentos más difíciles. Pero también puede ser, paradójicamente, un paso hacia la reconstrucción.
“Hace un tiempo no estaban en condiciones de hacerlo. Hoy, el hecho de que hayan elegido la fecha y decidido avanzar habla de una fortaleza enorme”, agrega.
La antesala de un juicio esperado
La carga emocional de la jornada se potencia por su cercanía con el inicio del juicio oral contra Luciano López, el principal acusado. El proceso comenzará el lunes 13 de abril y se extenderá hasta el 30.
Está imputado por homicidio simple en cinco hechos, además de lesiones graves y leves en concurso ideal. El debate será presidido por la jueza Gabriela Romero Nayar y buscará establecer su responsabilidad penal en el hecho.
Para las familias, el juicio representa mucho más que una instancia judicial. Es la posibilidad de ser escuchados, de que la verdad tenga un espacio institucional, de que el dolor encuentre algún tipo de respuesta.
“Queremos justicia. Sabemos que nadie nos va a devolver a nuestros muertos, pero que se haga justicia”, resume Isra.

Cinco estrellas, cinco historias, una memoria colectiva
El domingo, la avenida Paraguay no será solo una calle. Será un lugar de encuentro entre el pasado y el presente, entre el dolor y la memoria, entre la ausencia y el amor.
Cinco estrellas amarillas quedarán marcadas sobre el asfalto. No serán solo símbolos. Serán nombres, historias, vidas.
Serán, también, un recordatorio permanente para una sociedad que muchas veces naturaliza el riesgo: detrás de cada imprudencia puede haber una tragedia.
Y mientras la ciudad sigue su ritmo, habrá quienes se detengan a mirar esas estrellas. Tal vez, por un instante, comprendan. “Que no fue un accidente. Que fue una tragedia. Y que todavía duele”.
