La reaparición de grupos de motociclistas circulando por sectores del Camino del Inca en la Quebrada del Toro volvió a encender las alarmas entre las comunidades originarias, los vecinos de la zona y los equipos de conservación patrimonial que trabajan en el corredor ancestral del Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Según denunciaron pobladores de distintos parajes de montaña, el pasado lunes 25 de mayo fueron vistos nuevamente motociclistas transitando por sectores protegidos del antiguo camino incaico, una práctica que había disminuido desde las restricciones por la pandemia, pero que ahora reaparece impulsada por circuitos turísticos y tours organizados para aficionados al enduro.
El reclamo se centra en los graves daños que provocan estos vehículos sobre una de las obras de ingeniería prehispánica más importantes de América. El tramo restaurado entre Tastil y Payogasta atraviesa unos 58 kilómetros de geografía de precordillera entre los municipios de Campo Quijano y Cachi. Fue objeto de tareas de conservación y puesta en valor desarrolladas por el equipo técnico del programa Qhapaq Ñan Salta.
«Está confirmado que volvieron a ingresar motos por el Camino del Inca. Este es el único sector de todo el Qhapaq Ñan argentino que fue puesto en valor mediante una inversión muy importante. Trabajaron comunidades enteras durante casi dos meses a más de 4.000 metros de altura para recuperar el camino tal como era originalmente», expresó Manolo Copa, integrante de las comunidades originarias del pueblo de Tastil.

El referente explicó que los motociclistas fueron observados durante la mañana del lunes último por vecinos de la zona y señaló que existe una ordenanza municipal que prohíbe expresamente el ingreso de vehículos motorizados a estos sectores patrimoniales.
«Esto ya había ocurrido hace cuatro o cinco años. Después de la pandemia prácticamente no entraban, pero ahora están regresando. Lo peor es que se trata de tours organizados. Viene gente de distintos puntos del país, alquila una moto y realiza estos recorridos», advirtió.

Daños irreversibles
Los especialistas señalan que las motocicletas generan impactos severos tanto sobre el patrimonio arqueológico como sobre el ambiente y la vida de las comunidades indígenas.
El Camino del Inca fue diseñado exclusivamente para el tránsito peatonal y de llamas utilizadas como animales de carga. Sus escalinatas, empedrados y muros de contención no fueron concebidos para soportar el peso ni la tracción de vehículos motorizados.
El paso de las motos provoca el desplazamiento y rotura de piedras centenarias, el deterioro de estructuras arqueológicas y la erosión acelerada de los senderos. A ello se suma la contaminación acústica producida por motores de gran potencia, que altera el comportamiento de la fauna silvestre y modifica la tranquilidad característica de estos paisajes de altura.
Los vecinos también denuncian consecuencias directas sobre la producción ganadera de subsistencia. El ruido de las motocicletas suele espantar a ovejas, llamas y cabras, provocando que los animales se dispersen o incluso corran riesgos en zonas de laderas escarpadas.
Además, las comunidades sostienen que muchos de estos recorridos atraviesan territorios comunitarios sin autorización, interfiriendo con prácticas culturales y productivas ancestrales.

Denuncias por vandalismo
Desde las comunidades indígenas aseguran que la situación generó un profundo malestar.
«Consideramos que es una falta de respeto hacia nuestra cultura y hacia el trabajo serio que venimos realizando junto a los organismos del Estado. Vamos a hacer las denuncias correspondientes en la Justicia por vandalismo», afirmó Copa.
El dirigente también adelantó que se evalúa la conformación de una brigada comunitaria de custodia a lo largo del recorrido patrimonial.
«Vamos a tomar medidas si no somos respetados. No respondemos si encontramos a alguien destruyendo estos caminos», advirtió.
Según indicó, las autoridades policiales solicitaron formalizar las denuncias para avanzar en controles y posibles secuestros de motocicletas que circulen ilegalmente por la zona. Desde las comunidades aseguran que muchos de estos vehículos carecen de la documentación y seguros exigidos para transitar.

Patrimonio único
El Qhapaq Ñan constituye el sistema vial prehispánico más importante construido en América antes de la llegada de los españoles. En su momento de mayor expansión llegó a extenderse por aproximadamente 50.000 kilómetros, conectando poblaciones, centros ceremoniales y áreas productivas a lo largo de los Andes.
Actualmente sólo se conservan fragmentos de aquella inmensa red. Un total de 690 kilómetros fueron incorporados a la declaración de Patrimonio Mundial presentada por varios países sudamericanos y reconocida por la UNESCO.

En Salta, el tramo que une Tastil con Payogasta representa uno de los sectores más emblemáticos y mejor preservados del antiguo Camino del Inca. Su restauración artesanal y las tareas de conservación desarrolladas en los últimos años han convertido a los habitantes de la Quebrada del Toro en custodios directos de un legado cultural que trasciende las fronteras provinciales y nacionales.
Por ello, las comunidades insisten en que el ingreso de motocicletas no sólo constituye una infracción a las normativas vigentes, sino también una amenaza para la preservación de un patrimonio arqueológico y cultural de valor universal.
