
La Bombonera late, se mueve; tiene vida. Es una usina de emociones permanente en cada partido que juega Boca. Como cuando los hinchas piden que se ponga «huevo», o bailan «de la cabeza»; cuando cantal el clásico «vals» o el «y dale, y dale y dale Boca, dale». Pero pocas veces se escuchó un «¡No!» tan estruendoso como el de este domingo cuando el cuarto árbitro levantó el cartel luminoso con el número 7, el del Changuito Zeballos.
El cambio que decidió el entrenador Claudio Úbeda cuando todavía faltaban más de 20 minutos en el duelo de semifinales por el Torneo Clausura ante Racing es inexplicable. No tiene ninguna lógica. El autoboicot perfecto.
Porque si hasta minutos antes del partido nadie cuestionaba la continuidad del Sifón con el buzo de DT de Boca para el inicio de 2026, ahora está más en duda que nunca. Vale aclarar que Úbeda, que no tiene historia con Boca más allá de la que está escribiendo en la actualidad, llegó al cargo tras la muerte de Miguel Ángel Russo. Comandó al equipo con mucha astucia hasta estas semifinales tras acomodar las piezas: el bidet en el baño, la heladera en la cocina y un 4-4-2 dinámico con Palacios y Zeballos por afuera. Porque esa también fue idea suya.
Y el Changuito, de la mano de Úbeda, voló ante River y se ganó el puesto. Frente a Racing, fue el jugador más desequilibrante. Con su gambeta, fue el único que inquietó a la defensa visitante en el primer tiempo. Y cuando arrancó el segundo, cambió de marcha por la izquierda para que le tomaran el número.
Y si había que ponerle una ficha a un jugador de Boca, era para Zeballos. Porque Milton Giménez no cumplió con un buen partido y Miguel Merentiel está lejos de su mejor nivel. El Changuito es -o fue, mejor dicho, porque terminó la temporada de Boca- el mejor jugador de ataque que tiene el equipo.
Por eso los hinchas se agarraban la cabeza cuando mostraron el cartel con su número y dejó el campo de juego con un claro gesto de fastidio. Ni lo quiso mirar a Úbeda cuando llegó al banco de suplentes, se sacó rápido la camiseta y masculló insultos mientras se entregaba a la decisión del entrenador, que en definitiva es esa su función. «Son decisiones», diría Russo.
Paredes, que andaba por la mitad de la cancha, también abrió los brazos y se puso de frente al banco de suplentes buscando alguna explicación. Es que no la hay, por supuesto.
¡¡ATENCIÓN AL GESTO DE PAREDES CON EL CAMBIO DEL CHANGO ZEBALLOS!! ¡¡NO LE GUSTÓ NADA AL CAMPEÓN DEL MUNDO QUE TIENE BOCA!! pic.twitter.com/RQIaIcaEJx
— SportsCenter (@SC_ESPN) December 8, 2025
Después del partido, Úbeda dio una explicación muy vaga sobre su decisión que no conformó a nadie: «Lo que estábamos viendo es que estaba cansado, por eso tomamos la decisión de sacarlo. En los tres partidos anteriores también había salido, hizo un desgaste muy grande».
