martes, mayo 24
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«Veo con cierto pesimismo lo que va a pasar en los próximos cinco años»


Más que un voto de adhesión, fue un voto de rechazo de uno u otro. La elección francesa en un país fracturado y aparentemente irreconciliable entre las elites y la Francia profunda, que se siente abandonada, convierte al triunfo de Emmanuel Macron en una victoria única.

Macron concentra un rechazo popular solo visto en el final de la carrera política del general Charles de Gaulle. El sistema de la Quinta República Francesa muestra grandes señales de de desgaste y este duelo Le Pen-Macron está tocando ya a los límites de ese sistema político.

Macron no cuidó muy bien las formas en cuanto a la comunicación política. Ha hecho una política bastante vertical, bastante descendente, una política a veces autoritaria, cuando se presentaba como un parangón del liberalismo.

Estas son las opiniones del profesor Olivier Urrutia, francés, DEA en literatura general y comparada, con especialización en “Geografía, cultura e historia política” por la Universidad de París-IV la Sorbonne y DEA en Ciencia Política y Administración por la Universidad de Barcelona. 

Clarín lo entrevistó cuando en Francia aún se celebraba la segunda vuelta de la elección presidencial. Esta es la conversación y el análisis del proceso electoral de Olivier con este diario.

Un voto contra el otro

-¿A dónde va Francia después del balotaje?

-Aunque salga reelegido Macron (ndr: Macron se impuso en la noche del domingo con el 58,4% frente al 41,46% de Le Pen), se trataría de una victoria única.

-¿Por qué?

-Por al menos tres motivos. El primero es porque es mucho menos un voto de apoyo a la trayectoria o a las políticas futuras de uno u otro, que un voto en contra de Macron o un voto en contra de Marine Le Pen. Es más un voto de rechazo a uno u otro que un voto de adhesión, de apoyo. El segundo motivo es que Francia quedará fracturada entre un bloque de élite, de gente más urbana, con diplomas y profesiones más bien intelectuales y gente acomodada. Y otro bloque de gente que se siente abandonada. La Francia del descontento, de las provincias. Y esos dos bloques parecen totalmente irreconciliables. Y tienen dos experiencias opuestas de lo que es Francia y de lo que tendría que ser.

“Francia quedará fracturada entre un bloque de élite, de gente más urbana, con diplomas y profesiones más bien intelectuales y gente acomodada. Y otro bloque de gente que se siente abandonada”

"Francia quedará fracturada entre un bloque de élite, de gente más urbana, con diplomas y profesiones más bien intelectuales y gente acomodada. Y otro bloque de gente que se siente abandonada"

Profesor Olivier Urrutia

Doctor en Ciencias Políticas

-¿Y el tercero?

-Y el tercer motivo para mí es que ese pragmatismo de Macron desde 2017, erigido en virtud, que hace de la despolitización una estrategia política, bajo un discurso muy técnico. Esto evacúa toda posibilidad de trascendencia, de visión política a mediano y largo plazo, que es lo que en general el pueblo aspira a escuchar entre los representantes políticos.

-Usted explicó muy bien por qué lo votan a Macron, pero hay gente que evidentemente no lo vota. Ganó Macron, ¿Qué tiene que cambiar?

-Yo no creo que vayan a cambiar muchas cosas porque yo dije unos meses antes del voto en 2017, en la conferencia aquí en París, en la Escuela Politécnica, con muchos dirigentes de grandes empresas y de representantes de los candidatos a la presidencia, a la elección, que más un tema de personalidad, de personas, yo creo que hay un problema ya de dispositivo político, del sistema político.

-¿Cómo es eso?

-Es que el propio sistema de la Quinta República Francesa demuestra grandes señales de de desgaste. Y estamos con ese duelo Marine Le Pen y Macron, como en 2017, tocando ya a los límites de ese sistema político. No creo que ese sistema obligue a Macron a cambiar su política. Veo con cierto pesimismo lo que va a pasar en los cinco próximos años.Ya sea Macron o Le Pen.

El odio a Macron

-¿Y cuáles han sido los errores de Macron durante su mandato? ¿Por qué lo odia tanto la gente?

-Yo creo que su figura genera un rechazo popular muy importante. Como casi nunca he visto antes, al menos desde 1968 con De Gaulle al final de su de su carrera política.

Macron obviamente no ha cuidado mucho las formas. Su perfil joven , de persona muy asentada, con cierto menosprecio a veces en las pequeñas frases con las que se dirigía al ciudadano de a pie, dejaron huella, ¿no? Y dejaron una impresión muy desagradable entre gran parte de la población que vio cómo él, como representante de las clases burguesas, menospreciaba a esa Francia más popular.

"Macron obviamente no ha cuidado mucho las formas". Foto: Bloomberg

«Macron obviamente no ha cuidado mucho las formas». Foto: Bloomberg

No cuidó muy bien las formas en cuanto a la comunicación política. Por otra parte, pues ha hecho una política bastante vertical, bastante descendente, una política a veces autoritaria, cuando se presentaba como un parangón del liberalismo. Entonces eso no cayó muy bien. Especialmente el discurso y la postura real en su mandato.

Y lo que yo creo que es más importante, es que él se presentó hace cinco años como un joven fuera de la política, que no era un político profesional. Más bien una persona procedente de la sociedad civil y se presentaba como una persona disruptiva. Pero al final resulta que ha hecho una política más bien conservadora, tradicional en cuanto a las formas. Entonces eso también ha dejado una imagen desgastada de Macron, visto no tanto como una persona disruptiva, innovadora en la forma de hacer política, sino como el típico político profesional.

¿Una cohabitación posible con Mélenchon?

-¿Cree que es posible una cohabitación Macron – Mélenchon en el mes de junio, después de las elecciones legislativas?

Yo lo veo muy complicado, por el sistema electoral francés, porque las legislativas son un tanto peculiares. Por ejemplo, en Francia no tenemos proporcional. Es decir, que el que gane el voto con un 50,01% se lleva el 100% de la representación nacional. Entonces en esas legislativas muchas veces, los partidos políticos más tradicionales, más asentados, hacen pactos entre ellos «contra natura» para bloquear el acceso al poder de los partidos llamados «extremos», como es el partido de Marine Le Pen. Pero también como se lo considera al partido de Mélenchon.

-¿Mal pronóstico para Mélenchon?

-Yo creo que Mélenchon lo va tener complicado. Yo sé que es lo que él pretende. Pero va a tener complicado no tener diputados, porque ya los tiene. Tiene representación nacional, pero tener mayoría para obligar a Macron a elegirlo como Primer Ministro y hacer gobierno, lo veo complicado. Hay que decir que en la Quinta República, por lógica, los franceses en general le dan al presidente elegido la mayoría en el Parlamento para que pueda desarrollar su programa político.

La desdiabolización de Marine Le Pen

-¿Por qué los franceses no tienen más miedo a legitimar a Marine Le Pen? Antes había como un horror al Frente Nacional, a su padre, a lo que ellos representaban y ahora parece desdiabolizada.

-Ese es el resultado de una estrategia de comunicación y política de imagen de la propia Marine Le Pen, que echó del partido a su propio padre y a los caciques del partido más reaccionarios. Fue una forma de limpiar el partido y contrató a gente mucho más joven, mucho más abierta, mucho más en fase con la época actual para reemplazarlos.

Marine Le Pen llega a la sede de su partido un día después del balotaje. Foto: Reuters

Marine Le Pen llega a la sede de su partido un día después del balotaje. Foto: Reuters

Fue una estrategia de posicionamiento del partido político en el debate público, que hizo que se normalice más el partido. Marine Le Pen también ha adoptado un perfil mucho más bajo que el de su padre, mucho menos provocativo, mucho menos altivo. Y eso también le ha servido mucho para asentar una figura de una mujer madura, responsable, más respetuosa de las formas. Y eso ha tenido efecto entre los ciudadanos.

-¿Y su programa político también cambió?

-También es verdad que ha hecho una revisión de su programa político, digamos más social, un poco menos agresivo que el de su padre, que era un partido súper liberal en cuanto a política económica. Y la gente no entendía por qué los pobres votaban a un partido que, en realidad, era un partido tan liberal. Pero ahora se ha cambiado un poco ese programa político económico y se propone un programa económico más proteccionista, más soberanista, más en defensa de los intereses del pueblo y del propio país. Con lo cual es verdad que eso ha calado hondo entre gran parte del electorado francés.

Marine y Putin

Foto de archivo de 2017. Marine Le Pen y Vladimir Putin en el Kremlin. Foto: AP

Foto de archivo de 2017. Marine Le Pen y Vladimir Putin en el Kremlin. Foto: AP

-Los bancos rusos financiaron la campaña de Marine Le Pen en el 2017 y ahora son los húngaros. ¿Cuál es el real vínculo de Le Pen con Putin y con Rusia? ¿Qué quiere Putin de Le Pen?

-Yo creo que esto es un argumento que encuentro relativamente pobre. Que Marine Le Pen haya visitado a Putin en 2017 es cierto. De hecho, comunicó mucho sobre esa visita porque lo hacía dentro de una estrategia de comunicación para presentarse como una figura política internacional, con posibilidad de ser Presidenta de la República y tener relaciones con el exterior. Esa visita a Putin era para obtener un reconocimiento internacional. Hizo lo propio con Trump en Estados Unidos. Es cierto que muchas cosas de la política de Putin le gustan a Marine Le Pen, como también a Mélenchon. Esa autoridad, esa defensa de los intereses rusos en contra de Estados Unidos. Eso cala hondo también en el electorado proteccionista y soberanista nacionalista de Marine Le Pen o de Mélenchon.

Después, que por un préstamo a su partido político de un banco ruso afín al poder, que eso signifique que Putin tenga mucha influencia sobre Marine Le Pen y a través de ella sobre Francia, esto quedaría por demostrar. Me parece a mí un poco arriesgado afirmar tal cosa. También es cierto que se le puede reprochar a Le Pen tener el mal gusto de encontrar préstamos en países bastante criticados. Pero también hay que decir que en los bancos franceses se han negado en otorgarle un préstamo al partido de Marine Le Pen, con lo cual no le quedaba otra opción que encontrar préstamos fuera de Francia.

Ahí es cuando podríamos discutir el buen gusto de encontrar préstamos en Hungría y Rusia y no encontrarlos en otros países más normalizados. Que tengan puntos en común e intereses comunes entre Marine Le Pen y Putin, puede ser. Pero que tenga Putin un poder de influencia directa sobre Marine Le Pen, por ese préstamo a un partido político, de 10 millones de euros, me parece un poco apresurado decirlo de esta forma.

La crisis alimentaria

-¿Estamos frente a una crisis alimentaria inminente a causa de la guerra de Ucrania? ¿Qué va a hacer Macron frente a los más pobres y a los inmigrantes con Le Pen enfrente como jefa de la oposición?

-Macron se ha caracterizado por esa síntesis de la izquierda, de la social democracia y del social liberalismo, derecha e izquierda clásicas, con esa gran frase de «a la vez». Es decir, que él es capaz de un lunes tener inclinaciones más social demócratas y el martes más social liberales. Con lo cual no creo que Macron sea una persona sectaria o dogmática. Es más bien una persona muy pragmática.

Y eso también es lo que se le puede reprochar: no tener columna vertebral a nivel ideológico. No tiene realmente ideología. Su ideología es más bien pragmática, de cómo mantenerse en el poder, como conquistar el poder y mantenerse ahí.

En los cinco últimos años, tanto Marine Le Pen le ha reprochado ser muy permisivo en su política migratoria, como Mélenchon le ha tachado de ser un reaccionario conservador, casi fascista, en su forma de justamente llevar a cabo la política migratoria.

Es decir, que según qué punto de vista, cómo se ven las cosas, por su política migratoria, se le ha reprochado ser permisivo o demasiado autoritario. Yo creo que, según a quién tendrá en frente como oposición, él se adaptará a nivel estratégico para mantener un equilibrio que le permita mantenerse en el poder con su partido político en la Asamblea Nacional.

París, corresponsal

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