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Tiene 48 años, ya subió dos veces al Aconcagua y quiere hacer cumbre en las 10 montañas más altas de América


Leonardo Cipolla es ingeniero y profesor universitario. Pero se hace tiempo para el trekking. En enero parte hacia un volcán de más de 6 mil metros.

Nació en Merlo y es Ingeniero Industrial recibido en la Universidad de La Matanza, donde desde hace varios años, además, se desempeña como profesor. Pero más allá de su vida profesional, a los 48 años Leonardo Cipolla tiene otra pasión: el trekking. Y la llegada de 2023 lo encuentra con el objetivo de cumplir un viejo sueño: escalar las 10 montañas más altas de América.

En realidad, se trata de completar una lista que ya inició. Hizo cumbre dos veces en el Aconcagua y recorrió hasta llegar a lo más alto los volcanes Llullaillaco (en el límite entre Salta y Antofagasta) e Incahuasi (entre Catamarca y Atacama). Su próxima meta, casi un mes después de levantar la copa para despedir este 2022, será El Ojo del Salado, la segunda montaña más alta del continente, ubicada en la Cordillera de los Andes, a la altura de Catamarca.

«Me vengo preparando durante todo el año, en febrero pasado fue mi última gran travesía cuando hice cumbre en el Monte Pissis, que son 6.795 metros sobre el nivel del mar», cuenta Leonardo.

Leonardo en su travesía en el cerro Aconcagua, en 2020: a todas las expediciones lleva una bandera argentina.


Leonardo en su travesía en el cerro Aconcagua, en 2020: a todas las expediciones lleva una bandera argentina.

El Ojo del Salado, que tiene 6. 895 metros, será un nuevo desafío que le demandó una intenso trabajo previo para encontrarse en forma. «Siempre digo que la preparación física es vital, pero representa un 60%. Porque cuando el físico se agota, aparece la parte mental, que es fundamental», afirma el ingeniero Industrial. 

Fue 8 años atrás cuando Cipolla empezó a hacer «de manera más profesional» algo que, de un modo u otro, siempre formó parte de su vida. «Toda mi vida me gustaron las montañas. De chico hice mucho camping con mis padres, y visitaba cerros, pero en 2014 me dije que le tenía que dedicar más tiempo y energía. Y esa pasión fue creciendo cada vez más. Hoy siento que la montaña es mi lugar en el mundo», explica.

Entre las cumbres que tiene en su haber figuran, entre otras, la del Huyna, en Potosí, Bolivia, de  6.080 metros, que conquistó en 2017. En Catamarca subió al volcán Falso Morocho, de 4.500 metros, en 2019, un año de mucha actividad en esa misma provincia: llegó a la cima de los volcanes San Francisco (6.030 metros) e Incahuasi (6.660). En 2020 logró llegar al pico del cerro Aconcagua, a 6.962 metros. Y en febrero de este año que termina, subió al volcán Bertrand (5.320 ) y al Nevado Pissis (6.795).

Un andinista integrante de una expedición polaca que hizo cumbre en el volcan Ojos del Salado Fiambala Tinogasta esta extraviado desde hace poco mas de una semana y es por estas horas buscado intensamente en el lado chileno Grzegorz Kostyra (43) de origen polaco se extravio en el volcán Ojos del Salado, luego de hacer cumbre a fines del mes pasado junto a otros dos compatriotas  Fiambala Tinogasta  volcan ojos del salado miembro expedicion extraviado perdido vista del lugar donde se extravio un andinista


Un andinista integrante de una expedición polaca que hizo cumbre en el volcan Ojos del Salado Fiambala Tinogasta esta extraviado desde hace poco mas de una semana y es por estas horas buscado intensamente en el lado chileno Grzegorz Kostyra (43) de origen polaco se extravio en el volcán Ojos del Salado, luego de hacer cumbre a fines del mes pasado junto a otros dos compatriotas Fiambala Tinogasta volcan ojos del salado miembro expedicion extraviado perdido vista del lugar donde se extravio un andinista

Leonardo trabaja hace 30 años en una empresa como Ingeniero Industrial y además es profesor en las carreras de Ingeniería de la UNLaM. Cuenta que desde hace varios años sus vacaciones las destina a las diferentes travesías por las montañas.

Físico, mente y bolsillo

Todo lleva su tiempo, su esfuerzo físico, mental y económico. «Prepararse requiere mucho sacrificio físico, pero también hay que trabajar mucho lo mental y obviamente que lo económico influye siempre», dice.

Para el aspecto físico se prepara en gimnasios, pero cuenta que debe salir seguido a los cerros para aclimatarse a las temperaturas y el ambiente. Lo mental lo fue trabajando con los años: considera que es vital «despegarse de lo sentimental».

En otra de sus escaladas por el Aconcagua en el 2018.


En otra de sus escaladas por el Aconcagua en el 2018.

«Mi esposa y mis dos hijas me apoyan mucho. Es duro muchas veces estar incomunicado con ellas, pero tengo que saber que ahí es mi momento. Y que más allá de lo que pase en mi casa, yo en las alturas no podría resolver nada. Así que cuando estoy arriba, trato de disfrutar cada paso», se sincera Leonardo. 

El aspecto económico de su pasión lo vive como uno de los mayores impedimentos para concretar su proyecto personal de escalar las 10 montañas más altas de América. «Todos los elementos necesarios para cada escalada son caros. La logística, la vestimenta, la comida, la carpa, todo requiere mucho dinero y conseguir sponsors que apoyen no es nada sencillo».

Leonardo cuenta que en una de sus travesías se le rompió la bota doble, necesaria para este tipo de escaladas, y estuvo a punto de abandonar pero corrió el riesgo encintandola y colocándose bolsas para no sufrir el frio. «Fue peligroso pero lo volvería a hacer. Reponer las botas me costó mucho dinero», recuerda Cipolla, que lleva una bandera argentina a cada una de sus expediciones.

El Aconcagua, la montaña más alta, que Leonardo ya escaló dos veces.


El Aconcagua, la montaña más alta, que Leonardo ya escaló dos veces.

Durante la pandemia hizo todos los cursos de guía de montaña de manera virtual, pero cuenta que por sus trabajos fijos como ingeniero no podría dedicarse a eso, más allá de que le encantaría.

El deportista extremo siente que está en su mejor etapa física y mental y por edad y madurez, muy preparado para lo que viene. «En algunos años me gustaría ir por el Everest (entre Nepal y el Tibet), hay pocos argentinos que lo han logrado, pero sin el apoyo de sponsors es casi imposible, el presupuesto total está cerca del millón y medio de pesos», cuenta.

Lo más cercano es su travesía a El Ojo del Salado, para la que falta poco. «El 29 de enero parto rumbo a un nuevo desafío. Es la segunda montaña mas grande América por detrás del Aconcagua, una locura», dice Leonardo, entusiasmado. 

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