martes, noviembre 29
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«Putin sólo parará cuando lo paren; los ucranianos tenemos que ganar la guerra»


Oleksandra Matviichuk se conmueve cuando cuenta lo que vio estos días en Buenos Aires: una ciudad activa, gente yendo a trabajar, tomando café en los bares, chicos en el colegio. “En Ucrania ya no existe la vida normal. No sabemos si mañana los soldados rusos llegarán a nuestra calle”, dice, y se le humedecen los ojos inmensos, de un celeste casi turquesa.

Abogada, activista de derechos humanos desde muy joven, preside hoy el Centro para las Libertades Civiles, de su país, Ucrania, una de las organizaciones ganadoras este año del Premio Nobel de la Paz, junto con el activista político bielorruso Ales Bialiatski y la ONG rusa de derechos humanos Memorial.

Matviichuk ha denunciado los crímenes de guerra cometidos por los militares rusos desde la anexión de Crimea, en 2014. Y asegura que ahora esas atrocidades contra la población civil se ejecutan a gran escala.

Esta mujer de 39 años se negó a escapar de Kiev cuando las tropas rusas rodearon la ciudad. Decidió quedarse y resistir. Está convencida de que esa es la única forma de vencer a Vladimir Putin y terminar con la guerra que desangra a su país desde fines de febrero. Enfatiza que se necesita un apoyo internacional mucho más intenso, con recursos económicos, armamento y logística. Pues, dice, Rusia no tiene intenciones de negociar la paz.

De visita en la Argentina para participar de una asamblea de parlamentarios sobre la Corte Penal Internacional y el Estado de Derecho, conversó con Clarín en la sede de la Asociación Ucrania de Cultura Prosvita, en Palermo.

Olekssandra Matviichuk, en la sede de la Asociación Ucrania de Cultura Prosvita, en Buenos Aires. Foto: Constanza Niscovolos


Olekssandra Matviichuk, en la sede de la Asociación Ucrania de Cultura Prosvita, en Buenos Aires. Foto: Constanza Niscovolos

-¿Qué significa para usted que la organización que preside haya ganado el Premio Nobel de la Paz?

-Es importante haber ganado este premio durante la guerra. Nos da más visibilidad y es una oportunidad para mostrar lo que hacemos. Venimos denunciando los crímenes de guerra del ejército ruso desde 2014. Pero desde la invasión de larga escala iniciada en febrero, enfrentamos un altísimo número de crímenes de guerra cometidos por militares rusos. Tenemos al menos 21.000 casos documentados. Y esto es apenas el la punta del iceberg. Seguramente vamos a descubrir muchísimos más. Tenemos un objetivo, que es documentar cada crimen, cometido en cada pueblo, en cada aldea, para poder llevar a Putin a los tribunales. Lo hacemos por justicia.

-Su organización es una de las que piden que la Corte Penal Internacional juzgue a los líderes rusos…

-Necesitamos que los responsables de estos crímenes rindan cuentas. Este es uno de los principales objetivos de la organización que lidero. Pero necesitamos para ello gran ayuda internacional. La justicia nacional no tiene capacidad para investigar cada crimen de guerra. Necesitamos llevar estas investigaciones a la Corte Penal Internacional. Porque la pregunta es: ¿Quién llevará justicia a los cientos de miles de víctimas de crímenes de guerra? La vida de cada ser humano importa. Y tenemos que proveer justicia a todos.

-¿A qué crímenes de guerra se refiere específicamente?

-Son muchos: bombardeos deliberados sobre edificios residenciales, escuelas, iglesias, hospitales, jardines de infantes. Ataques deliberados a los corredores humanitarios por donde los civiles, familias con chicos, tratan de escapar en lugares peligrosos. Ataques a organizaciones humanitarias que buscan llevar asistencia a las ciudades tomadas, donde las personas están atrapadas. Además de la tortura, violencia sexual, y todo tipo de ataques contra civiles en los territorios ocupados. Lo que hacemos es documentar el dolor humano. Rusia usa los crímenes de guerra como estrategia.

-¿De qué se trata exactamente esa estrategia?

-Deliberadamente buscan causar un fuerte sufrimiento a los civiles para romper su resistencia y ocupar el país. Quieren causar tanto dolor para que el pueblo tenga miedo de resistir. Así es como ves esas imágenes horribles en Bucha y otras ciudades, como Izium, en la región de Járkov, liberada en septiembre. Se ven esas fotos de cadáveres de civiles en las calles. Eso son prácticas de terror contra los civiles.

Militares ucranianos, de guardia cerca de la frontera con Rusia, en la región de Járkiv, este sábado. Foto: AFP


Militares ucranianos, de guardia cerca de la frontera con Rusia, en la región de Járkiv, este sábado. Foto: AFP

-¿Y hasta cuándo puede durar esto? Porque ya han resistido durante diez meses…

-Nadie creía que Ucrania resistiría. El pueblo ucraniano mostró una fortaleza y valentía extrema. Porque sabemos que estamos luchando por nuestra libertad. La libertad es el primer valor para los ucranianos, desde hace años. Estamos peleando por nuestra libertad en todos los sentidos. Para ser un Estado independiente y no una colonia rusa. Queremos construir un país donde los derechos de todos estén protegidos, el gobierno sea elegido, la justicia sea independiente y la policía sirva al pueblo. Es la situación opuesta a lo que vemos en Rusia, donde hay un régimen autoritario. Putin sólo parará cuando lo paren.

-¿Y cómo se para a Putin? Esa es la gran pregunta a nivel mundial.

-Ucrania tiene que ganar.

-¿Y es posible?

-Es inevitable. Porque enfrentamos al segundo ejército en el mundo. Pero el pueblo es mucho más poderoso que cualquier ejército. Ahora se puede ver que cientos de iniciativas organizadas de forma independiente ayudan a los ucranianos: unas se ocupan de la evacuación, otras de los cuidados médicos, otras ayudan a los militares con equipamiento, otras aportan colaboración logística. En septiembre liberamos la región de Járkov. Ahora hay batallas para liberar la región este y el sur.

-¿Y cuánto tiempo más puede durar esta situación?

-Depende de la reacción internacional. Necesitamos de la comunidad internacional en distintas dimensiones: necesitamos apoyo militar, económico, sanciones contra los negocios rusos y el gobierno ruso. Necesitamos mucho para lograrlo. Pero por qué lo pedimos, porque esta no es una guerra entre dos Estados. Es una guerra entre dos sistemas. Autoritarismo o democracia. Si no logramos frenar a Putin en Ucrania seguirá adelante y esto tendrá un inmenso impacto en el mundo entero.

«Esta no es una guerra entre dos Estados. Es una guerra entre dos sistemas. Autoritarismo o democracia».

-¿Por qué?

-Porque en otros lugares del mundo, líderes autoritarios lo verán como posible: podés invadir otro país, podés violar el orden internacional y no serás castigado. Y este será un precedente muy peligroso para todos nosotros. Por eso pedimos apoyo a la Argentina y a otros países. Y agradezco al pueblo argentino por su solidaridad. En estos días en que estuve en el país me hablaron de varias iniciativas de financiación colectiva para ayudar a los ucranianos. Estoy muy agradecida.

-Usted dirige una organización que acaba de ganar el Nobel de la Paz, pero pide más armas para su país. ¿No confía en las negociaciones de paz?

-Rusia no está preparada para negociaciones reales. Ven el diálogo como debilidad. La única forma de terminar esta guerra es una victoria de Ucrania. Porque Putin no parará de ocupar nuestro territorio. Ocho años atrás ocupó Crimea y no paró. Acumuló más fuerza militar y siguió adelante. El pueblo ruso tolera a los criminales de guerra. Pero no tolerará a criminales de guerra perdedores. Ucrania tiene que ganar. Y eso le dará también a Rusia la oportunidad de reflexionar sobre este modo imperialista de pensar, y construir un futuro democrático.

-Pero mientras tanto seguiremos viendo sufrimiento, muertes…

-La alternativa es mucho peor. No podemos dejar de pelear porque dejaremos de existir. Rusia quiere liquidar a Ucrania como nación. La resistencia es la mejor estrategia.

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