viernes, diciembre 2
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por qué Jonathan Galván pateó el fatídico penal que le regaló la Liga a Boca



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Después de que Echavarría sancionara la pena máxima, hubo una reunión donde se definió al ejecutante. ¿Hauche y Copetti no se quisieron exponer? La confesión del 9 platinado a sus íntimos.

No es una hermosa mañana. El día después de uno de los fracasos más grandes de la historia celeste y blanca, Guillermo Francella es un meme y los hinchas siguen con el veneno en la boca. Racing estuvo a once metros de ser campeón y terminó perdiendo ante River, un rival que suele ser su bestia negra, pero lejos estuvo de aquel temible equipo que marcó una época dorada de la mano de Marcelo Gallardo. Detrás, claro, está ese penal que ejecutó Jonathan Galván, un futbolista recién llegado, habitualmente suplente. Y la furia popular contra los referentes, especialmente, con Enzo Copetti. Entonces, la pregunta que se hace todo el fútbol argentino es por qué el goleador no remató esa bola caliente. ¿Y qué pasó con Gabriel Hauche, uno de los históricos, campeón con la Academia? Si tenía la pelota en la mano. ¿Y dónde estaba Leonardo Sigali? ¿Qué sucedió en la antesala de ese tiro que tapó Franco Armani?

Yo quería patear el penal. Galván se plantó y yo no iba a discutir”, le dijo Copetti a un allegado que lo consultó por estas horas. ¿Y por qué no fue a buscar el rebote? Las imágenes que se observaron en los distintos resúmenes de los canales de televisión muestran al “9” con los brazos en jarra, estático, sin pestañear, en la puerta del área grande. Solo Nicolás Oroz reaccionó después de la atajada del número uno de River. Y disparó, apurado, por encima del travesaño. El chaqueño, en cambio, no se movió. ¿Estaba enojado porque el zaguero central no le dio la pelota?

En el momento del penal ya no estaba Matías Rojas, quien había rematado de zurda, arriba y, aunque Armani adivinó la punta, resultó imparable. Un rato antes, el paraguayo que había abierto el marcador fue reemplazado, justamente, por Hauche. Cuando Pablo Echevarría cobró una mano de Marcelo Herrera –mal valorada; el defensor estaba de espaldas y abrió los brazos para dejar caer a Sigali–, hubo una suerte de reunión de consorcio en el área. Galván agarró una pelota y el Demonio, otra. En la escena también estaban Gonzalo Piovi y Copetti. Se acercó Eugenio Mena, que en ese momento llevaba la cinta de capitán. El delantero discutió con el marcador central. Su compañero de zaga también le pidió rematar. Llegó Maxi Romero. Finalmente, Copetti le quitó el balón a Hauche y Galván quedó de frente al arco.

Después de fallar, empezaron a fluir las estadísticas. Galván sólo había pateado un penal en el tiempo reglamentario. Había sido en 2017 con la camiseta de Aldosivi y en un partido que el Tiburón perdió 4 a 1 con Estudiantes. Con el conjunto marplatense, además, remató en dos definiciones por la Copa Argentina: Comunicaciones (2015) y Deportivo Morón (2016). Este año, antes de ser incorporado por Racing, ejecutó un tiro desde los doce pasos para Huracán, también por el torneo vernáculo, ante Deportivo Madryn. Nunca había fallado. Hasta el domingo, claro. También es cierto que ninguno de esos penales había sido tan mal resuelto. Fue tan débil el tiro que Armani tapó con facilidad.

El propio arquero reconoció una hora después del partido, cuando un hincha le recriminó que gracias a esa atajada el campeón había sido Boca, “lo hubieran pateado bien, como el primer penal que fue gol. ¿Qué querían que hiciera?”.

"Lo hubieran pateado bien", dijo Armani.
Foto: German Garcia Adrasti


«Lo hubieran pateado bien», dijo Armani.
Foto: German Garcia Adrasti

También circuló en las redes sociales, en esa tribuna virtual open 24, un video en el que Galván se revela como hincha de Boca. Lo había contado en una nota publicada por La Capital de Mar del Plata. De ningún modo es posible pensar que el jugador falló por su corazón xeneize. Un profesional no piensa en los colores. Está claro que le quemó la pelota. Ejecutó mal. Al menos, tuvo la valentía de hacerse cargo.

¿Y Fernando Gago? El técnico dejó la situación librada al azar. ¿Por qué no reaccionó del mismo modo que ante Atlético Tucumán, cuando mandó a Federico Insúa –su ayudante- a decirle a Edwin Cardona que ejecutara un tiro libre con el que ya se relamía Alcaraz? Entonces, hubo una discusión entre el juvenil y el colombiano, que terminó pateando a las manos de Carlos Lampe. Fue una semana antes de que el ex enganche de Boca fuera interceptado en un control vehicular con alcohol en sangre, situación que ameritó su separación del plantel. Ayer no tuvo mejor idea que darle un “like” a una publicación en el Instagram de Boca que se ilustraba con Darío Benedetto besando la copa. Sí, el mismo Pipa que le dedicó la conquista a… Copetti.

Esta vez, Gago no intercedió para decidir quién ejectuaba el penal.
Foto: German Garcia Adrasti


Esta vez, Gago no intercedió para decidir quién ejectuaba el penal.
Foto: German Garcia Adrasti

Gago no dio explicaciones. Suspendió la conferencia de prensa, pero quedó en el centro de la tormenta. No sólo por el penal. También, por las eliminaciones de la Copa de la Liga, la Sudamericana y la Copa Argentina. La derrota con River fue el cuarto mazazo. ¿Cómo se encara el desempate ante Tigre, el 2 de noviembre posiblemente en la cancha de Huracán? Si supera esa instancia tendrá la chance de enfrentar a Boca por el Trofeo de Campeones, el 6 de noviembre. Y ya no hay crédito para otro paso en falso.



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