domingo, febrero 5
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Patronato, el finalista de la Copa Argentina y su temporada de película en la que descendió pero eliminó a River y Boca


De Devoto a la gloria. O de una Fiscalía en San Telmo a un megaestadio en Abu Dabi. Al hiperbólico viaje de Patronato le falta una última estación para completarse: el encuentro que esta noche a las 20.30 horas jugará ante Talleres en el Malvinas Argentinas de Mendoza. La final de la Copa Argentina puede otorgarle su primer título nacional, la clasificación a la Copa Libertadores y un pasaje para disputar otra corona ante Boca en la capital de los Emiratos Árabes Unidos. Y también es la oportunidad de cerrar con una enorme sonrisa un año que incluyó victorias frente a cuatro de los cinco grandes, pero también un descenso y una noche negra, en la que cuatro jugadores terminaron detenidos.

Quienes observan la porción vacía del vaso harán hincapié en que el conjunto entrerriano volverá el año próximo a la Primera Nacional después de siete temporadas en la máxima categoría del fútbol argentino. Quienes prefieren mirar la otra fracción del recipiente resaltarán la muy buena campaña que un elenco con muy modestos recursos hizo en los últimos meses, que le permitió alcanzar la final de la Copa Argentina y terminar 10° en la Liga Profesional, aunque no evitar el descenso.

El arquitecto de este equipo fue Facundo Sava, quien llegó a Paraná el 7 de marzo para reemplazar a Iván Delfino. Por entonces, el Santo solo había sumado un punto en sus primeros cinco encuentros del año, estaba último en su grupo de la Copa de la Liga y penúltimo en la tabla de promedios. “Ya tengo la experiencia de arrancar desde abajo y me gusta. Es distinto pelear arriba que abajo, pero esta situación me motiva”, aseguró ese día el extécnico de San Martín de San Juan, Unión, Racing y Tigre, que en la temporada anterior había llevado a Quilmes a jugar la final del Reducido de la Primera Nacional por el segundo ascenso ante Barracas Central (la perdió por penales).

Sava tomó el mando de un plantel corto, sin grandes figuras y que a principios de año había perdido a algunos de sus jugadores más destacados como el zaguero paraguayo Rolando García Guerreño, el delantero uruguayo Sebastián Sosa Sánchez y el arquero y capitán Matías Ibáñez. En junio se sumaría la partida de Gabriel Gudiño a Huracán. Como contrapartida, llegaron hombres que, sin una chapa muy reluciente, le aportaron mucho al equipo como Carlos Quintana, Nicolás Castro, Axel Rodríguez, Jonás Acevedo y Marcelo Estigarribia.

Facundo Sava dirige a Patronato desde marzo de este año. Foto: Germán García Adrasti


Facundo Sava dirige a Patronato desde marzo de este año. Foto: Germán García Adrasti

En el primer segmento de la gestión de Sava, los resultados distaron de ser óptimos, más allá de que el equipo empezó a mostrar una mejoría en el juego. Tres victorias y seis derrotas no le sirvieron para abandonar el último puesto de la zona A de la Copa de la Liga, que encabezó Racing. Por eso el 4 de junio, frente a Vélez en el Presbítero Bartolomé Grella, inició la Liga Profesional en la cola de la tabla de promedios y a 11 puntos de la salvación, que en esos días parecía una quimera.

En el arranque del segundo certamen del año, los número fueron más amigables. Un par de victorias frente a Aldosivi y Central Córdoba, rivales directos en la batalla por la permanencia, y otros triunfos ante Independiente y Tigre invitaban a esperanzarse. Entonces llegó la infausta noche del 26 de junio, en la que el árbitro Jorge Baliño y los encargados del VAR, Diego Abal y Diego Ceballos, asumieron un rol lamentablemente protagónico en el partido contra Barracas Central en el estadio de All Boys.

Después de un par de intervenciones muy discutidas del sistema de videoasistencia, cuando el Patrón jugaba con diez hombres por la expulsión de Nicolás Castro y luego de que Facundo Altamirano le atajara un penal a Pablo Mouche, un cabezazo del colombiano Sebastián Rincón en tiempo agregado selló el 2 a 1 a favor del Guapo. Fue la chispa que incendió la pradera. Apenas Baliño marcó el final, estalló una tangana fenomenal entre futbolistas del conjunto entrerriano y agentes de la Policía de la Ciudad, quienes se enfrentaron cuerpo a cuerpo sobre el césped. “Me dan ganas de llorar, de irme a mi casa y no dirigir nunca más en mi vida”, disparó Sava mientras sus jugadores todavía batallaban con los uniformados.

Como consecuencia de la escaramuza, el plantel fue demorado tres horas en el vestuario visitante del Islas Malvinas (que estaba en penumbras por falta de suministro eléctrico) y, tras ello, cinco de sus integrantes fueron detenidos: Axel Rodríguez, Justo Giani, Matías Pardo, Juan Barinaga y el entrenador de arqueros Damián González. La orden había sido dada por Celsa Ramírez, titular de la Fiscalía Especializada en Eventos Masivos y Espectáculos Deportivos de la Ciudad de Buenos Aires, por lesiones, atentado y resistencia a la autoridad.

Los cuatro jugadores y González pasaron la noche en vehículos policiales, mientras el resto del plantel regresaba a Paraná, y durante la mañana del día siguiente prestaron declaración en la Fiscalía 35, en San Telmo, antes de volver a la capital entrerriana. Allí, ellos y sus compañeros recibieron el apoyo no solo de los hinchas (hubo un banderazo frente al hotel donde se concentraban), sino también del gobernador Gustavo Bordet, quien los visitó en el predio La Capillita. “Duele mucho cuando hay un despojo como el que ocurrió en la última fecha. En el fútbol se puede ganar o perder, pero a veces hay cosas que traspasan lo futbolístico”, lamentó el mandatario provincial.

Apenas cinco días después de la batalla de Floresta, el Patrón goleó 3 a 0 a Boca en el Grella. Uno de los tantos lo marcó Axel Rodríguez, uno de los encartados por la batahola. “La pasamos mal, pero con este triunfo queda todo atrás. Estamos muy unidos”, destacó el exdelantero de Olimpo. “Siento mucho orgullo por estos jugadores”, resaltó Sava. “Hubo mucha charla individual y grupal. En los primeros días tuvimos que estar atentos a los sentimientos que nos tocó vivir. Había que dar lugar a las angustias, a las tristezas. Fue un momento muy difícil. Y fue una semana especial para mí, en lo deportivo y en lo personal”, añadió el DT, quien además es psicólogo social.

Axel Rodríguez, uno de los jugadores detenidos por los incidentes en el partido con Barracas Central, marcó un gol ante Boca cinco días después. Foto: Juan José García.


Axel Rodríguez, uno de los jugadores detenidos por los incidentes en el partido con Barracas Central, marcó un gol ante Boca cinco días después. Foto: Juan José García.

Esa victoria frente a Boca fue la segunda en la Liga ante un grande, después de la conseguida contra Independiente. Dos semanas más tarde, sería el San Lorenzo de Ruben Darío Insua el que capitularía en Paraná: los goles de Lucas Kruspzky, Marcelo Estigarribia y Justo Giani le dieron el triunfo 3 a 2 al local. Y en el Grella también caería, a principios de octubre, el entonces líder del certamen, Atlético Tucumán.

De todos modos, ni esas cuatro victorias ni las otras siete que el conjunto entrerriano obtuvo en la Liga Profesional (además registró siete empates y nueve derrotas) le alcanzaron para eludir el descenso, que quedó sentenciado el viernes 14 de octubre, a falta de dos fechas para el final del torneo, debido al triunfo 2 a 0 de Arsenal sobre Central Córdoba. Demasiado pesada resultó la losa de las malas campañas en 2020 y 2021, en las que había sumado 23 y 37 puntos, respectivamente, contra los 50 de este año.

En simultáneo con ese combate contra la calculadora, el Santo realizó en la Copa Argentina un recorrido que comenzó en silencio y terminó a puro estruendo. Debutó con una victoria 2 a 0 frente a Deportivo Morón en Santa Fe por los 32avos de final, más tarde batió por penales a Colón en el Coloso Marcelo Bielsa de Rosario y luego, en Resistencia, dejó en la cuneta a Gimnasia, al que superó 2 a 1. Así se instaló en los cuartos de final.

Entonces llegaron los dos batacazos ante los gigantes del fútbol argentino. Primero le tocó a River en el estadio Carlos Augusto Mercado Luna de La Rioja. Luego, a Boca en el San Juan del Bicentenario. Los dos triunfos se consumaron en definiciones por penales y en ambas fue héroe Facundo Altamirano. Contra el equipo de Marcelo Gallardo, el exarquero de Banfield detuvo el último disparo a Matías Suárez; frente a los conducidos por Hugo Ibarra, desvió los remates de Óscar Romero, Alan Varela y Sebastián Villa. En los octavos, ante Colón, había atajado uno a Luis Miguel Rodríguez en los 90 minutos y otro a Rodrigo Aliendro en la definición desde los 11 metros.

Facundo Altamirano fue figura en las definiciones por penales ante River y Boca. Foto: Juan José García


Facundo Altamirano fue figura en las definiciones por penales ante River y Boca. Foto: Juan José García

El Rojinegro encontrará su último escollo el domingo en Mendoza. Ante Talleres intentará quebrar la racha de los equipos que eliminaron a Boca y River en un mismo torneo y no pudieron consagrarse. Le pasó a Gimnasia y Esgrima La Plata en la Copa Argentina 2018, en la que cayó en la final ante Rosario Central. Hace más de un siglo, lo hizo Estudiantes de Caseros en la Copa de Honor 1913: venció 4 a 2 al Millonario en los octavos de final y 5 a 4 al Xeneize en las semifinales, pero perdió 5 a 1 ante Racing en la final. Fronteras afuera y por la Copa Libertadores, corrieron la misma suerte Independiente del Valle (2016) y Atlético Mineiro (2021).

Si sale victorioso, el Patrón no solo se convertirá en el segundo club indirectamente afiliado a la AFA en ganar un certamen reconocido por la casa madre del fútbol vernáculo (San Martín de Tucumán obtuvo la Copa de la República en 1945), sino también obtendrá un lugar en la Copa Libertadores 2023. En ese caso, deberá disputarla estando en la Primera Nacional, como ya hizo Tigre en 2020.

Pero no solo eso: una victoria en el Malvinas Argentinas clasificará al club fundado hace 108 años por Bartolomé Grella para la Supercopa Argentina, en la que el vencedor de la Copa Argentina se medirá con Boca (en su condición de campeón de la Liga Profesional) en Abu Dabi en enero del año próximo. Sí, el descendido Patronato está a 90 minutos de sacar pasaje a Medio Oriente.



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