lunes, octubre 3
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pasó a la segunda ronda


Mauricio Macri debutó en el 45° World Teams Championships de Bridge en Parma, Italia, etapa denominada «d’Orsi Trophy», en la que Argentina terminó cuarta en la ronda.

El ex presidente argentino jugó dos partidos de tres en los que participó el equipo. Clasifican ocho a la etapa knock out. El 45° Mundial de Bridge se disputa entre el 27 de marzo y el 9 de abril y la selección que integra Macri se aseguró el pase a la ronda siguiente.

El fundador de Juntos por el Cambio, al que se lo vio en las mesas con estricto barbijo y concentración, comparte equipo con Héctor Camberos, Walter Fornasari, Pablo Lambardi, Carlos Lucena, Marco Bertagnoni (capitán) y Debra Hyatt (la coach).

Una larga preparación

El resultado de la Argentina y el equipo que forma parte Mauricio Macri. Foto captura World Bridge Federation

Se supo durante los primeros tiempos de pandemia que el ex hombre fuerte de Boca Juniors renovó su pasión por el bridge.

Forzado por el aislamiento obligatorio que decretó su sucesor cuando todavía no circulaban las vacunas, Macri se entrenó duro y parejo a través de plataformas online mientras permanecía recluido en su quinta Los Abrojos, en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas.

Su objetivo, entonces, era jugar la Copa América, donde alcanzó las semifinales con el equipo MM. Más tarde jugó un campeonato sudamericano. Y ahora la escala fue el Mundial Senior, donde representa otra vez a la Argentina.

El ex mandatario comparte el puesto 336° en el ranking mundial senior y está en el top 7 de la Argentina en la escala que lidera Walter Fornasari (217° del planeta).

Mauricio Macri, junto a Franco, en su asunción como Presidente.

Su padre, Franco?, también disfrutaba con sus amigos de este pasatiempo que, hasta hace no mucho tiempo, supo ser una actividad lúdica casi exclusiva de los hombres y mujeres de la alta sociedad.

Pero el hijo no tiene tan buen recuerdo de su progenitor como jugador. «Seguro le ganaría al bridge, mi padre no jugaba nada bien. No supo manejar el poder y quiso cambiar las reglas también del bridge, también. Quería imponer reglas que no existían», respondió en una entrevista televisiva, hace pocos días.

Sin embargo, esta pasión de Macri lejos está de ser una novedad. Hay una anécdota relatada en el libro «La dinastía, vida pasión y ocaso de los Macri» ?(2001), de la periodista Ana Ale, que refleja la tradición familiar por este juego que combina fortaleza mental, memoria y mucha disciplina.

Bridge: un poco de historia

Para encontrar los orígenes del bridge hay que rebobinar unos cinco siglos. Se encontró documentación que confirma la existencia de un juego llamado Triumphus Hispanicus, allá por 1526, que es algo así como el tatarabuelo del popular tute y que sería el punto de inicio de un árbol genealógico cuyo familiar más distinguido es el entretenimiento de cabecera del expresidente.

En el medio, según cuenta la historia y como producto de las deformaciones propias de las tradiciones orales -Gutemberg y sus herederos deben haber tenido otras prioridades que imprimir los reglamentos de los juegos de mesa-, aparecen otros juegos de naipes como el quadrille francés, el vint ruso y el whist inglés. Siguiendo la analogía familiar- este último sería como el hermano mayor del bridge.

El whist, bajo su antigua denominación de Triumph, Trump o Ruff aparece mencionado, por ejemplo, en «Antonio y Cleopatra», la tragedia escrita por William Shakespeare? a principios del siglo XVII. Se trata de una licencia poética, un anacronismo, del padre de la literatura inglesa, que practicaba este juego con asiduidad en su juventud. Los romanos y los egipcios jamás se enteraron de su existencia.

De España a Inglaterra. De Inglaterra a Francia -los biógrafos aseguran que Napoleón era otro de los apasionados por el whist- y al resto del mundo. Así el juego se transformó en uno de los pasatiempos preferidos de reyes, nobles y cortesanos. Y, al igual que el Imperio Británico y su política expansionista, llegó como sus colonias a casi todos los rincones del globo terráqueo.

A finales del siglo XIX, el whist encontró una variante en el bridge y, en pocos años, se transformó en el juego de cartas más popular, vaya contrasentido, entre las elites.

Reconstruye la Enciclopedia Británica: «El origen del bridge whist no se conoce con certeza, pero un juego similar apareció en Constantinopla antes de 1870 bajo el nombre de khedive, cuyo nombre por alguna razón se convirtió en biritch (…) En 1887 se publicó en Londres un folleto titulado ’Biritch o Russian Whist’, en el que se describía el juego. Hay una historia que cuenta que Ludovic Halévy, en 1893, trató de persuadir a unos amigos de París que jugaban al whist para que jugaran al bridge con él, pero se negaron. En el mismo año, sin embargo, se jugó en el Whist Club de la ciudad de Nueva York. En 1894 Lord Brougham, sancionado por no haber entregado la última carta (triunfo) en una partida de whist en el Club Portland de Londres, se disculpó con la excusa de que olvidó que no estaba jugando al bridge, ’el mejor juego de cartas jamás introducido’». /Clarín

 





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