domingo, febrero 5
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Mató a su pareja, lo condenan nueve años después y está acusado de otro femicidio


Franco Jesús Ramos fue sentenciado a prisión perpetua. También lo vinculan con el crimen de una taxista que apareció muerta en un pozo, en Misiones.

Nueve años después de que Marina Da Silva (19) fue masacrada a golpes y su cuerpo arrojado a un pozo de agua en la zona periférica de Posadas, la Justicia condenó a su pareja a prisión perpetua. La sentencia llegó meses después de que el acusado, Franco Jesús Ramos (27), fuera detenido y procesado por el femicidio de una taxista de la capital misionera.

Los jueces del Tribunal Penal 2 de Posadas absolvieron a otros dos hombres que llegaron a juicio como coautores. El fiscal Vladimir Glinka admitió en su alegato que no iba a acusarlos porque no contaba con las pruebas necesarias para acreditar que tuvieron participación en el crimen de Marina, quien por ese entonces era madre de una nena de dos años. Un cuarto imputado, en tanto, falleció unos meses antes del juicio.

Para el fiscal, el 20 de diciembre de 2013 la víctima tuvo una nueva pelea con su pareja y le comunicó que se iría del hogar que compartían. Su suegra y una cuñada arrojaron parte de sus cosas a una letrina, enojadas por la situación.

Ese día Marina no pudo abandonar la vivienda. Al siguiente, junto a Ramos y su pequeña hija fueron hasta el barrio Cruz del Sur, donde vivía la madre de la joven. La nena quedó al cuidado de su abuela y la pareja retornó al barrio Nemesio Parma.

Glinka consideró clave el testimonio de un vecino que vio a la pareja ingresar por un trillo a un pequeño monte donde está el pozo en el que finalmente aparecería el cadáver de Marina. Y agregó que ella fue atacada por sorpresa, ya que no se hallaron signos de defensa. “Recibió dos golpes en el cráneo, cerca del pozo”, sostuvo el fiscal en su alegato.

El cuerpo de la joven quedó en el lugar. Ramos volvió a su casa, tomó un cable prolongador y un bolso que después llenó de piedras y ató al diminuto cuerpo de su pareja ya sin vida. De esa manera se aseguró de que quedaría depositado en el fondo del pozo de agua donde finalmente lo arrojó.

El cadáver fue hallado diez días después por un grupo de chicos que ingresó al monte para cazar pajaritos con sus gomeras. Para ese entonces, Franco sostenía que Marina lo había abandonado y que no sabía a dónde se había ido.

Las pericias en la escena del crimen de Marina Da Silva (19), en Misiones. Foto El Territorio.


Las pericias en la escena del crimen de Marina Da Silva (19), en Misiones. Foto El Territorio.

Durante el juicio, Ramos sostuvo que mientras él dormía, Marina salió de la casa y desde entonces no supo nada más de ella. El joven sostuvo que “ella era de irse dos o tres días de joda” y que recién el 26 de diciembre hizo una exposición policial por recomendación de sus familiares.

Tras negar que estuviera al tanto de la infidelidad de su pareja, Ramos insistió en que Marina “era de desaparecerse, salía con sus primas que siempre estaban de joda. Marina vivía de joda, la mamá le daba plata para que salga. Yo siempre le daba plata también”, afirmó.

Franco Jesús Ramos (27) dijo en el juicio que su pareja "vivía de joda". Foto El Territorio


Franco Jesús Ramos (27) dijo en el juicio que su pareja «vivía de joda». Foto El Territorio

Una jueza votó por la nulidad de la acusación a Ramos porque dijo que afectaba el principio de congruencia y el derecho de defensa en juicio, ya que llegó acusado del delito de homicidio agravado por la participación de dos o más personas y terminó condenado a prisión perpetua por femicidio.

Apenas escuchó el fallo, la madre de Marina se acercó al joven y le dijo “yo te perdono por mi nieta, pero lo único que quiero saber es por qué mataste a mi hija”. La mujer dijo que Ramos le respondió que “va a salir (de la cárcel) con la cabeza en alto porque todo fue armado y que se va a probar”.

Cristina Da Silva afirmó: “Yo no puedo criar una nieta con odio en el corazón. A pesar de todo es el papá de mi nieta”.

Ramos estuvo preso entre 2013 y 2020, pero la Cámara de Apelaciones decidió concederle la libertad por el vencimiento de los plazos de la prisión preventiva.

Claudia Elizabet Benítez (32) era taxista en Posadas. Primero hallaron su auto incendiado y luego su cadáver en un pozo.


Claudia Elizabet Benítez (32) era taxista en Posadas. Primero hallaron su auto incendiado y luego su cadáver en un pozo.

El joven volvió a ser detenido en junio pasado, apenas unas semanas después que fuera asesinada la taxista Claudia Benítez (35). La mujer fue atacada a golpes, maniatada y arrojada a un pozo de agua del barrio Nemesio Parma.

La vinculación con la muerte de Benítez -hecho por el cual también está preso el marido de la víctima- surgió cuando alguien activó el celular de la mujer. La Policía dio con el tenedor del aparato y este reveló que se lo había comprado a Ramos.

NS

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