domingo, septiembre 25
Shadow

más que un recital, un bombardeo de sensaciones, con euforia, pogo e introspección


Desde sus comienzos, Babasónicos realizó recitales que iban más allá de la mera sucesión de canciones. Siempre buscaron dar un paso más, y así fue como en los años ’90 sobresalieron con auténticos happenings donde cada show en Cemento podía incluir un concepto diferente de vestuario y escenografía. Ya en los años 2000, por momentos podían convertir Obras o el Luna Park en una rave.

Hoy, sin jamás repetirse a sí mismos y con una permanente dosis de sorpresa en sus discos y sus conciertos, Babasónicos logra que el efecto de sus presentaciones sea como la mejor droga: un bombardeo de sensaciones donde no faltan los momentos de euforia, pogo, baile e introspección.

Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

La banda lo demostró claramente en el primero de dos shows en Movistar Arena (habrá un tercero en octubre), donde combinó lo mejor de su repertorio sin olvidarse de estar presentando un álbum nuevo, Trinchera. Y aunque ya había llenado el mismo estadio hace apenas un par de meses, todo pareció diferente y novedoso, nuevamente logrando sorprender y conmocionar.

Y así como la lista de temas fue perfecta, el sonido fue magnífico y la puesta de luces de su eterno colaborador Sergio Lacroix se vio potenciada, a pesar de mantener el concepto general del show del mes de abril: apuntar con un batallón de seguidores hasta lo más alto del techo del predio, para luego girar el forma coordenada hacia todos lados, primero con color blanco y luego agregando colores.

Mariano Roger, de Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

Mariano Roger, de Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

El resultado llevó al público a un permanente estado de excitación, donde no sólo se aplaudían los comienzos y final de los temas, sino incluso los impactante cambios de luces, como si fuera un boliche en plena fiesta electrónica. En el cambio había baile y pogo, y en las plateas la mayoría estaba de pie para ensayar algunos pasitos frente a sus butacas.

La nueva gira

Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

Con disco nuevo bajo el brazo, Babasónicos ahora está embarcado en su «Bye Bye Tour», bautizado así por el primer single de Trinchera y no por un anuncio de despedida o separación, como creyeron algunos en las redes sociales.

Fueron dos horas y casi una treintena de canciones, con el cantante Adrián Dárgelos pasando del escenario propiamente dicho a una pasarela que lo metía entre la gente del campo, mientras se mantenían fijos en su lugar tanto los multi instrumentistas Diego Uma y Carca, como el tecladista Diego Tuñón, el bajista Tuta Torres y el baterista Panza. Sólo el guitarrista Mariano Roger tuvo un momento de pasarela en Sin mi diablo, donde dio unos pasos al frente.

El comienzo fue con una sucesión de hits: Bye bye, Los calientes y Putita, para luego pasar al épico Flora y fauno. El escueto saludo de Dárgelos fue un «Buenas noches, gracias, bienvenidos al show».

Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

Babasónicos en Movistar Arena, el viernes por la noche. Foto: Martín Bonetto.

Temas nuevos como Mimos son mimos, Paradoja y Mentira nórdica se alternaron con viejos hits como La lanza y La pregunta, donde las luces tiñeron todo de rojo sangre y empujaron al público al baile más tribal, tal como se repitió luego en Deléctrico y Risa.

Tampoco faltó la cuota más rockera y heavy de los riffs de Pendejo, Así se habla, Desfachatados y Sin mi diablo, ni tramos más acústicos como la nueva versión de Su ciervo. Otro momento clave fue la seguidilla de Como eran las cosas, Carismático y Yegua

«¡Qué belleza de noche!», resumió Dárgelos, poco antes del final con La izquierda de la noche, aunque luego llegaron los infaltables bises: Suficiente, Humo y el siempre emotivo El colmo, pegado al mismo tema del inicio, Bye bye.

MFB



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