lunes, febrero 6
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las dramáticas horas en la Corte Suprema de Perú tras el autogolpe de Pedro Castillo


A través de un mensaje televisivo, el por entonces presidente de Perú, Pedro Castillo intentó dar un Golpe de Estado y aún hay revelaciones de aquellos dramáticos 76 minutos en los que gran parte de Perú creyó que entraría en una dictadura.

Hace solo dos semanas, Castillo quiso cerrar el Congreso, encarcelar a la Fiscal de la Nación, instaurar el toque de queda y llamar a una reforma constitucional. Eso desató una serie de llamados frenéticos, rumores de persecuciones policiales a jueces y un operativo de defensa sin precedentes en el Palacio de Tribunales.

«¡Traben las puertas!”, fue la orden desde la Corte Suprema de Justicia cuando creyeron que serían detenidos.

Palacio de Justicia de Perú. Foto: Poder Judicial Perú


Palacio de Justicia de Perú. Foto: Poder Judicial Perú

El 1 de diciembre, un centenar de pobladores de Huanta (Ayacucho), 600 kilómetros al sudeste de Lima, incendió un Fiscalía por la liberación de dos menores de edad acusados de asesinar a su compañero de escuela. El violento hecho conmovió a la presidenta de la Corte de Suprema de Perú y del Poder Judicial, Elvia Barrios que fue hasta el lugar.

Seis días antes del golpe de estado de Castillo, Barrios fue a apoyar a sus colegas judiciales pero en ese viaje se contagió covid y regresó a Lima.

En la capital peruana la tensión política ya se palpaba. En los 16 meses de gestión de Castillo, el hostigamiento del Congreso era permanente. Castillo había esquivado dos intentos de vacancia (destitución) y se disponía a afrontar un tercero en la tarde del miércoles 7 de diciembre.

El Congreso estaba por votar la vacancia y a las 11.56 se emitió el mensaje presidencial por televisión. Vestido con la banda presidencial, Castillo se convirtió en golpista: “Se dictan las siguientes medidas: disolver temporalmente el Congreso de la República e instaurar un Gobierno de emergencia excepcional”.

Con un temblor en sus manos, anunció que también dictaba «convocar en el más breve plazo a elecciones para un nuevo Congreso con facultades constituyentes para elaborar una nueva Constitución en un plazo no mayor de 9 meses».

Más allá del clima enrarecido, el mensaje sorprendió a la Corte. “Estaba haciendo trabajado remoto ese día porque estaba con covid, aislada. Lo primero que hice fue venir al Poder Judicial porque esta era mi casa y tenía que defenderla”, cuenta Barrios a Clarín.

“Pedí de manera urgente que saquen los discos duros y puse en salvaguarda los expedientes. Ordené que de informática suban a la nube varias cosas. Y que me saquen todo lo que pudiera ser destruido”, revela Elvia Barrios, la primera mujer en la historia de Perú en ser presidenta del Poder Judicial.

La reacción fue producto de la experiencia. En el último golpe de Estado, el gobierno del dictador Alberto Fujimori se robó expedientes sensibles.

“Llamé a los jueces y a todos los poderes del Estado. Llamé a José Williams (Presidente del Congreso) y me dijo que estaban debatiendo. Llamé a la fiscal de la Nación y le dije: ‘Es muy probable que nos vengan a detener, pero tenemos que defendernos todos‘. Y la convoqué al Palacio de Justicia a las 13.30”, remarca Barrios.

A las 12.25 se empezaron a conocer las renuncias de varios ministros del gabinete de Castillo pero la tensión seguía. “Llamé al al presidente del Tribunal Constitucional, le expliqué la gravedad del tema. Y me dijo: ‘Voy con todo mis tribunos, o sea todo el Tribunal Constitucional’. Y así llamé a todas las instituciones: Contraloría General, Defensoría del Pueblo, a cada uno de ellos y todos me dijeron que estaban en el Poder Judicial«.

La posible detención de jueces

Barrios convocó a una conferencia de prensa inmediatamente. A las 13.01 dio un mensaje al país de que no apoyaría el autogolpe. “En eso vino un personal y dijo: ‘Presidenta, la policía está viniendo por la avenida Abancay, vienen a tomar el Poder Judicial’. Y ordené: ‘Ciérreme la puerta, métanle fierro y la seguridad adentro'».

Las órdenes se sucedían, los nervios crecían porque más allá de la unidad del Poder Judicial, la clave tras el intento de golpe de Castillo pasaba por saber qué harían los comandantes de las Fuerzas Armadas.

Elvia Barrios Alvarado, presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Perú. Foto: Poder Judicial Perú


Elvia Barrios Alvarado, presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Perú. Foto: Poder Judicial Perú

Como presidenta de la Corte, Barrios se había cruzado con los militares en ceremonias oficiales. No tenían confianza pero en algún diálogo informal y ante la posibilidad latente de una alteración del orden constitucional, la presidenta de la Corte asegura haberles deslizado: “Recuerden ustedes que el brazo de la ley se extiende y el derecho penal actúa aún cuando pasen los años”.

Barrios, que supo ser presidenta del sistema anticorrupción e intervino en la condena de Fujimori, pidió comunicarse con cada militar apenas vio el mensaje de Castillo con el golpe.

En un clima tenso, con el temor de la detención, Barrios arrancó las conversaciones de forma tajante: “Soy la presidenta del Poder Judicial y como poder del Estado le digo que no voy a acatar este mandato inconstitucional”. Y continuó: “Voy a defenderme y quiero saber cuál es su posición respecto a este autogolpe institucional”.

La respuesta fue inmediata, cada uno le contestó: “No lo vamos a respetar, no vamos a acatar”.

Sin el apoyo de los los militares, la duda pasaba por el Comandante General de la Policía Nacional de Perú, Raúl Enrique Alfaro Alvarado. “Había trabajado mucho los módulos de flagrancia y tenía una relación cordial. Supuse que era el único que estaba apoyando a Castillo porque se hablaba que era muy allegado a él”, cuenta Barrios.

Y la tensión iba en aumento: “Lo había estado llamando mi secretario, llamaba y no contestaba, no contestaba, no contestaba. Hasta que contestó. Con él sí fui un poco más severa”, reconoce.

“Le dije: ‘Soy presidenta del Poder Judicial y como Presidenta le digo a usted que el brazo de la ley se extiende en el tiempo para cualquier golpista, dígame usted cuál es su posición institucional porque yo no voy a acatar ningún mandato inconstitucional”, afirmó Barrios y la respuesta también fue un «No» al golpe. 

A las 13.33 Castillo abandonó el Palacio de Gobierno rumbo a la embajada de México en Lima y 16 minutos más tarde era destituido por el Congreso.

El mismo personal que le había dicho a la Corte que los militares avanzaban por la céntrica avenida Abancay, algo que era falso, después le dijeron que lo habían detenido. Eran las 14.12 de un miércoles agitado.

Cuando el comandante de la Policía Nacional le dijo a la titular de la Corte Suprema que no se plegaba al golpe de Estado, a Barrios le sobrevino la pregunta que aún hoy muchos se hacen en Perú: “Entonces, ¿quién está con este señor?”.

Lima, enviado especial​

ap​

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