miércoles, junio 29
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La inflación y la pobreza se agudizan en Italia y ponen en jaque al gobierno de Mario Draghi


El primer ministro de Italia Mario Draghi acaba de regresar de su viaje a Ucrania con los gobernantes de Francia y Alemania para afrontar una multiplicación de problemas politicos, económicos y sociales, que echan serias sombras sobre el futuro italiano.

En primer lugar, Draghi se enteró de un último sondeo publicado por La Stampa que revela una bajada de su popularidad al 49,3% y un descenso de más del 3% del gobierno, al 41,46%.

Estos datos negativos de un líder “por encima de los partidos” y de un gobierno de unidad nacional de casi todas las fuerzas políticas (solo la victoriosa Gloria Meloni está en la oposición y Hermanos de Italia es el primer partido del país), crean una inestabilidad política con los sacudones sísmicos de la economía y la situación social que puede hacerse explosiva en el otoño boreal que comienza en setiembre y promete un “otoño caliente” de reivindicaciones.

La gravedad de la crisis y las peleas políticas internas favorecen a Draghi. En lo inmediato su gobierno carece de alternativas.

Inflación

La inflación trota al 6,8% después de muchos años de estabilidad y ha hecho saltar el “spread”, el índice de crecimiento de los intereses de los títulos públicos a 214 puntos. El Banco Central Europeo alza las tasas de interés para controlar la inflación, pero el precio es el aumento de las hipotecas bancarias y empuja los precios generales.

Como en el resto del mundo, el aumento enorme de los precios de la energía, en particular electricidad, gas y combustibles, están engulléndose el poder adquisitivo general, que se hace dramático en los sectores populares.

En los últimos 30 años los salarios han crecido el 30% en Francia y Alemania. En Italia descendieron en un 3%. El dato es escandaloso, el peor en el cuadro europeo. Los aumentos de precios de los alimentos y los productos de consumo popular han destapado la realidad de que Italia es una potencia económica que maneja con injusticia la distribución de la riqueza.

Un mercado en Turín refleja el aumento de precios en Italia. Foto: EFE

Un mercado en Turín refleja el aumento de precios en Italia. Foto: EFE

En el país hay más de seis millones de pobres absolutos. Brotan en toda la península los centros de ayuda que reparten alimentos a los que no llegan al fin del día.

El desempleo se mantiene en un nivel del 8,6% pero se teme que la crisis cause un abrupto crecimiento si cae la producción industrial y se generaliza la subida de los precios debido al factor energía.

El gobierno Draghi combatió con éxito la recesión profunda de 2020 que superó el 9% de pérdida de la riqueza nacional. En 2021 recuperó el 6,3% y este año había emprendido una recuperación virtuosa, con más del 2,4%.

Pero se produjo la invasión rusa a Ucrania y el panorama ha cambiado radicalmente en estos más de tres meses y medio de guerra.

El último cálculo ha reducido la perspectiva anual al 2,2% y muchos creen que seguirá el descenso hasta rozar la recesión en los primeros meses de 2023.

Paquete anticrisis

Forrado con 200 mil millones de euros de un plan extraordinario de la Unión Europea de préstamos y subsidios, Draghi y su equipo económico está poniendo en marcha una variedad de programas para movilizar la infraestructura industrial, las obras públicas y otras iniciativas capaces de renovar la economía italiana.

Pero los planes necesitan tiempo para ponerse en marcha y realizarse. El desastre combinado de la inflación y el aumento generalizado de los precios, acompañado de una caída del ritmo de desarrollo y la sensación de que el país debe afrontar una caída del nivel de vida que en los de abajo se hace dramática, replantea las prioridades y obliga a poner en marcha planes defensivos.

Para el 1 de julio se espera el primer decreto anticrisis. Draghi sostiene que Italia no puede permitirse un nuevo aumento del déficit público, que subió al 160% en la lucha social contra la pandemia para apoyar al sector sanitario y poner en marcha un plan urgente de vacunaciones que permitieron contener el coronavirus, aunque los contagios continúan.

Pero los precios energéticos son una pesadilla siempre presente. Este viernes Rusia aplicó una nueva reducción del suministro del gas ruso que arriba por gasoducto. El abastecimiento diario de metano ruso de 63 millones de metros cúbicos fue reducido en un 50%, según los italianos con el pretexto de falta de repuestos para arreglar estaciones de bombeo.

La realidad sería de una nueva represalia a raíz del viaje de los tres gobernantes a dar su solidaridad a Ucrania.

Los precios de los alimentos, entre los que más subieron en Italia, además de la energía. Foto: EFE

Los precios de los alimentos, entre los que más subieron en Italia, además de la energía. Foto: EFE

La represalia se centró en Alemania, Austria e Italia, fuertemente dependientes del gas ruso.

Aunque los funcionarios italianos sostienen que completarán las reservas a un 90% cuando termine el verano, lo cierto es que actualmente el stock llega solo al 54,1%.

Si no hay un arreglo con los rusos el déficit del gas impulsará la recesión económica y el drama social. Italia busca las alternativas de abastecimientos de gas metano, pero necesita un tiempo que le falta.

El jueves, el precio llegó a 148,9 euros en los contratos de futuro en el mercado de referencia europeo de Amsterdam.

Temblores en la política

Las incertidumbres políticas se dispararon como se esperaba por los resultados de las elecciones municipales en los que votaron 9 millones de electores el domingo 12.

También por el fracaso rotundo de los cinco referendos que el mismo día convocó a las urnas a 51 millones de italianos, 4,5 millones de ellos residentes en el exterior que votaron por correo.

Solo el 20,9% sufragó en la cita de los referendos para reformar la justicia promovido por el líder de la Liga Matteo Salvini, obligando a cancelarlos.

Las oficinas de Gazprom en San Petersburgo. Rusia recorta el suministro de gas a Europa y dispara la inflación. Foto: EFE

Las oficinas de Gazprom en San Petersburgo. Rusia recorta el suministro de gas a Europa y dispara la inflación. Foto: EFE

Matteo Salvini llegó a ser el político de más importancia. En elecciones del Parlamento Europeo hace tres años llegó al máximo de su popularidad. Su partido La Liga reunió el 34,4%, se convirtió en el más importante de Italia.

Derechista soberanista, populista, Salvini era ministro del Interior en Roma y quería llegar a primer ministro. Hizo mal los cálculos y su renuncia no removió al premier Giuseppe Conte.

A partir de aquel error fatal, Salvini, como dicen en su propio partido “no ha pegado una”.

Su ansiedad populista de la que no fue extraña su pasión proclamada por el liderazgo del presidente Vladimir Putin, condimentada por varios viajes para ver al líder ruso, lo llevó a cometer una cadena de errores.

El resultado se vivió en las elecciones municipales del domingo, con su partido La Liga que no alcanzó el 7% y fue sobrepasado por el otro gran partido de derecha, el de Gloria Meloni.

Después de iniciada la guerra, Salvini quiso además tomar una desesperada iniciativa y viajó a Polonia, donde fue maltratado y echado por un alcalde que tenía puesta una camiseta con la cara de Putin que utilizaba Salvini. Después organizó un viaje a Moscú que vendió como una iniciativa de paz. Fracasó, debió suspender la visita.

Su campaña por los cinco referendos que fue sepultada por la indiferencia de los italianos, fue la palada de tierra final a su prestigio.

En la alianza de la centroderecha que ha sido precariamente reconstruida, y que cuenta con el favor del 45% de los italianos, Meloni criticó a la Liga y a Forza Italia de Silvio Berlusconi por estar en el gobierno. Esta semana invitó varias veces a ambos a retirarse del gobierno Draghi.

Otro estallido que produjeron los resultados electorales han centrado al ministro de Relaciones Exteriores, Luigi Di Maio, uno de los líderes minoritarios del partido Cinco Estrellas.

Di Maio criticó abiertamente al número uno del partido, después que los resultados de que las elecciones municipales lo mostraron agonizante con menos del 5% de los votos a los Cinco Estrellas, que tienen la mayor representación parlamentaria.

Se cree que Di Maio deberá abandonar el partido y formar una nueva agrupación. La prensa anunció que sin el canciller italiano, “ahora no son Cinco sino Cuatro Estrellas”.

Si el gobierno de Draghi completa su mandato, durará hasta las elecciones de la nueva legislatura, en marzo de 2023.

Con el apoyo del partido Democrático de centroizquierda, que los sondeos dan al 22%, empatado en los favores populares con Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, hay un grupo de fuerzas políticas que quieren que Draghi se presente a la cabeza de una coalición centrista en esas elecciones.

Pero si el deterioro de la situación social se agrava, como muchos prevén, Draghi puede declararse no disponible.

En Italia la centroderecha es firme candidata a la victoria si sus líderes logran mantenerse juntos. Meloni con Hermanos de Italia (22,5%) y Salvini, que tiene que superar la creciente contestación en su partido, La Liga, reducido según los sondeos a un 15%. Forza Italia con Berlusconi (7,5%) se mantiene en equilibrio.

Roma, corresponsal

CB​



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