domingo, noviembre 27
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La guerra por el agua arrecia en Ucrania, bajo el asedio de las tropas rusas


Esta es la hipótesis que comparten los expertos militares y los investigadores especializados en el estudio del agua. Desde el comienzo de la ofensiva de Rusia en Ucrania, el control de este recurso vital ha sido una prioridad constante para el Kremlin.

Primero para restablecer su distribución en Crimea. En 2014, tras la anexión de la península por el ejército ruso, los ucranianos desviaron el canal de 400 km que la alimentaba mediante la construcción de una presa, privando así a esta árida región del ingrediente esencial para su agricultura.

El 85% de su suministro de agua dulce dependía del canal. En febrero, dos días después del inicio de su ofensiva, los rusos recuperaron el control de la presa y reabrieron las compuertas. El agua vuelve a fluir, tal y como atestiguan los habitantes de Crimea desde hace varias semanas.

Habitantes de Sloviansk, en Ucrania, cargan bidones de agua para usar en sus casas. Foto: AP

Habitantes de Sloviansk, en Ucrania, cargan bidones de agua para usar en sus casas. Foto: AP

La devolución del agua a Crimea fue sin duda una de las razones por las que Rusia entró en guerra.

Todos tenemos en mente las imágenes o los testimonios de esos ucranianos obligados a hacer cola para conseguir unos cuantos bidones de agua potable.

En el este de Ucrania, los cortes de agua han servido principalmente para desmoralizar a la población.

«Arma de guerra»

El pueblo de Mykolaiv estuvo privado de agua durante un mes y en Mariúpol los últimos habitantes también sufrieron estas privaciones debido a la destrucción brutal y deliberada de las instalaciones.

Los ataques aéreos rusos se dirigen sistemáticamente a las tuberías, las plantas de tratamiento de agua y las estaciones de bombeo. Se trata de una violación de los convenios internacionales.

El Lysychansk, en el este de Ucrania, los habitantes tampoco tienen agua potable en sus casas. Foto: AFP

El Lysychansk, en el este de Ucrania, los habitantes tampoco tienen agua potable en sus casas. Foto: AFP

Rusia ha convertido el agua en un arma de guerra, según han denunciado sus adversarios.

Una estrategia que ya ha experimentado en otros campos de batalla. En Siria, por ejemplo, su fuerza aérea bombardeó estaciones de bombeo. En Ucrania, las Naciones Unidas estiman que 1.400.000 habitantes carecen actualmente de agua y 4.500.000 están expuestos a este riesgo.

Contaminación

En las regiones industriales donde el suelo ya está contaminado por residuos químicos, la contaminación del agua es un daño colateral de los combates.

En el este de Ucrania, los habitantes de la ciudad de Lisichansk hierven el agua que recogen de un manantial alejado de sus casas. Una fuente de agua que los habitantes redescubren cada vez que el país está en guerra.

Fue providencial en 2014, y durante la Segunda Guerra Mundial, recuerdan los más viejos. Los que conservan el acceso al agua lo protegen al máximo.

En la región del Donbas, ahora bajo la mayor ofensiva rusa, el canal construido en la década de 1950 por los soviéticos desciende desde el norte hasta Mariúpol.

Es el único recurso para seis millones de habitantes de la región. En 2014 el sistema se vio sacudido por la guerra y fragmentado entre varias administraciones ucranianas y separatistas.

Pero como ha resultado imposible dividirlo en dos, separatistas y ucranianos cooperan para gestionarlo y atender a las poblaciones e industrias que dependen de él sin distinción.

Una frágil excepción que podría peligrar en cualquier momento con nuevos combates.

Fuente: RFI

CB



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