viernes, diciembre 2
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Karim Benzema, el goleador al que todos miraban de reojo y ahora es el gran candidato a ganar el Balón de Oro


Viene de meter un gol en el clásico contra Barcelona. Este lunes irá a la caza del premio que entrega France Football, que no tiene a Messi entre los 30 postulantes.

En el verano europeo de 2009, el chofer de Florentino Pérez estacionó el auto frente al número 333 de la calle Yuri Gagarin, en el barrio de Terrailon del municipio de Bron. Lo recibieron Hafid y Wahida Djebbara, los padres de Karim Benzema. El acuerdo fue rápido. Karim pasaba al Real Madrid. Este lunes estarán en París cuando el futbolista, seguramente, reciba el Balón de Oro. Pasó una vida, casi.

En aquel barrio, a unos 15 minutos de auto del centro de Lyon, un dormitorio obrero con presencia masiva de inmigrantes se había instalado el abuelo Lakhed cuando emigró de Argelia en 1950 y fundó la familia. Karim fue educado bajo preceptos musulmanes pero Hafid lo anotó en una escuela católica porque sostenía que recibiría una educación más estricta.

Karim sufrió bullying de pequeño y se escapaba de clases para irse a una de las tres canchitas del club Bron a jugar “a la pelota”. Se sentía libre ahí, como cuando ya un centrodelantero consagrado en el Madrid y declaraba que “yo juego libre, me gusta ir por todas partes, recoger pelotas, dar pases y hacer goles”. Ya era un veinteañero largo pero había algo de ingenuidad en esa declaración futbolera que, sin embargo, no escapaba a la realidad que mostraba.

Del Bron al Lyon, hubo un paso cuando lo fichó Paul Le Gaen. Tampoco demoró demasiado en saltar a equipo mayor, impulsado por el técnico Alain Perrin. Integró el equipo del heptacampeonato y fue cuatro veces campeón de La Ligue 1 y en cinco años marcó 66 goles en 148 partidos sumando todas las competiciones. Suficientes para que a Pérez fuera a buscarlo a aquel suburbio lionés.

Karim Benzema celebra con su compañero Fede Valverde. Fuente: EFE


Karim Benzema celebra con su compañero Fede Valverde. Fuente: EFE

No fue fácil la inserción de Karim en el Madrid. Pasó momentos de dudas y de depresión. Faltaba a los entrenamientos, no tenía buena vibra en el vestuario ni con José Mourinho, quien ya no sabía cómo manejarlo. Una tarde sonó el teléfono de Florentino Pérez. Era Hafid, el padre de Karim. “Hagan trabajar duro a mi hijo, Sin esforzarse al máximo no tiene derecho a quejarse”.

Cuando transitaba la segunda temporada en España saltó una acusación de proxenetismo que también involucraba a Franck Ribery, su compañero de la selección de Francia, por había tenido relaciones sexuales con Zahia, una joven de origen magrebí de 16 años. Fue un escándalo hasta que Zahia admitió en los tribunales que había ocultado su edad a los jugadores. Igualmente, Karim siguió siendo mirado de reojo.

Tambien cuando jugaba. Era un 9 que no hacía goles. O que hacía pocos goles para ser un 9. Pocos se fijaban en que si Cristiano Ronaldo rompía las redes y batía récords, en buena medida se lo debía al trabajo sucio que Karim hacía en el campo, limpiando los caminos al arco del portugués. Acostumbrados a los 9 de la época de La Furia, o melancólicos del despliegue de Alfredo Di Stéfano, los aficionados y los periodistas no terminaban de aceptar la sutileza de Benzema y, a veces, sus displicencias.

Benzema festeja su gol contra Barcelona. Foto: AP


Benzema festeja su gol contra Barcelona. Foto: AP

“Un delantero no es sólo gol. Tienes que participar, abrir espacios, dar asistencias… Entiendo la crítica, pero yo tengo otra visión del fútbol. Un delantero centro moderno tiene que tener pase, movimiento, goles y asisten”, se definía Benzema por aquellos años en los que el Madrid arrasaba en Europa y él se mantenía como titular compitiendo con Higuaín, Llorente, Morata, Jesé o Chicharito Hernández.

Fue arropado por Zinedine Zidane, su paisano e ídolo de la infancia. Luego, en las dos etapas de Carlo Ancelotti. En el medio, el escándalo en Francia que lo dejó fuera de la selección después del Mundial de Brasil. En 2015 se ventiló un supuesto chantaje contra su compañero Mathieu Valbuena. Karim y otros compañeros fueron acusados de pedirle dinero a Valbuena para no divulgar ciertos videos con imágenes de relaciones sexuales del pequeño volante de Les Bleus.

El caso fue durmiendo en los tribunales, fue exonerado y, al final, su campaña creciente en el Madrid obligó a Didier Deschamps a convocarlo nuevamente. Debió hablar con el vestuario, que estaba convencido de la responsabilidad de Karim en el “Caso Valbuena”. Así que ahora, el campeón de Rusia y gran candidato en Qatar, a Mbappé, Giroud, Griezmann y el resto de las estupendas estrellas, le sumó a Benzema.

Benzema, en acción, contra Barcelona. Foto: AP


Benzema, en acción, contra Barcelona. Foto: AP

“Soy un delantero centro, de pura cepa. Tengo algo desde pequeño y es que marco muchos goles”, declaró hace poco cuando se constituyó en pilar indiscutido del Madrid, ya con Cristiano como lejano recuerdo, con Gareth Bale exiliado y con Eden Hazard en la medianía, pero acompañado por la dupla Modric-Kroos y la dupla brasileña Vincius-Rodrygo más el ascenso irrefrenable del uruguayo Federico Valverde. En medio de todos ellos, Benzema.

“Juego libre”, dijo hace algunas semanas. Ancelotti reacomodó el equipo desde la ida de Casemiro y el francés juega así. Libre. Y efectivo. Es crack. Ayer sacudió al Bernabéu con su golazo que abrió el Clásico contra Barcelona resuelto con un indiscutible 3-1 para los blancos. Acercó la cabeza de Xavi, técnico de azulgrana, a la guillotina catalana.

Benzema está jugando su decimocuarta temporada en Real Madrid. El 19 de diciembre cumplirá 35 años. Vestido de blanco tiene vitrina propia: 23 títulos: 4 Ligas, 2 Copa de Rey, 4 Supercopas de España, 5 Champions League, 4 Mundiales de Clubes, 4 Supercopas europea… En el Clásico de España reapareció. Convirtió un gol después de 402 minutos de sequía. Pero tiene 223 gritos en el club blanco en 421 partidos. Y 281 en toda su carrera. No hay cifras sobre los que hizo hacer.

Será Balón de Oro, seguramente. Compite con Lewandowski, Mbappé y Mané. France Football rompió la hegemonía y no puso a Messi entre los 30 nominados, sí a Cristiano.

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