lunes, abril 15

investigan una muerte en un festival donde decenas de miles de personas quedaron atrapadas en el barro



Las autoridades de Nevada investigaban este domingo la muerte de una persona en el festival anual Burning Man, que se desarrollaba en una zona desértica de Estados Unidos y donde decenas de miles de personas quedaron atrapadas en el barro, después de una lluvia torrencial.

Según estiman, la alejada región ubicada al noroeste de aquel estado recibió, en solo 24 horas, una cantidad de precipitaciones similar a la que habitualmente registra en 2 y hasta 3 meses. Eso no hizo más que convertir en una pesadilla la estadía de los «burners», como se denominan los participantes del evento.

Distintas imágenes que circulan en redes los muestran luchando por atravesar el lodazal. Algunos usaban bolsas de basura como botas improvisadas. Muchos vehículos estaban atrapados en el lodo.

«La familia fue notificada y la muerte está bajo investigación«, dijo la oficina del sheriff en un comunicado de prensa este sábado por la noche, según consignó la CNN.

El individuo fue encontrado en la playa y los procedimientos de salvamento para reanimarlo no tuvieron éxito, dijo este domingo el sargento Nathan Carmichael, de esa misma oficina, según la misma fuente.

Todas las actividades de este festival contracultural, que atraía a unas 70.000 personas, fueron canceladas después de que la lluvia derribó las estructuras para bailes, instalaciones artísticas y otros espectáculos.

Los organizadores se vieron obligados a cerrar las puertas de Black Rock City, nombre del emplazamiento donde toma lugar el encuentro, por lo que los asistentes no pudieron acceder ni salir si ya estaban allí. De todos modos, algunos asistentes desesperados caminaron durante horas para llegar a la carretera más cercana y pedir un aventón para marcharse.

«Fue una caminata increíblemente angustiosa de 10 kilómetros a medianoche por un barro espeso y resbaladizo, pero conseguí salir sano y salvo», dijo el abogado Neal Katyal en redes sociales.

Y añadió: «Es muy resbaladizo y el barro es como un cemento que se pega a las botas. Son condiciones peligrosas para caminar y es probable que empeoren».

«Realmente no se puede caminar ni conducir», dijo en TikTok, por su parte, una joven llamada Christine Lee, artista de circo.

El servicio de internet no estaba disponible o era irregular. «Mis botas son de cinco pulgadas, y acumularon cinco pulgadas de barro, así que estaba como en zancos», dijo Lee, añadiendo que a la gente se le estaba diciendo que podrían estar atrapados hasta el martes. «Tenemos suficiente atún para una semana, así que estamos bien», aclaró.

Un video publicado en redes sociales mostró al comediante Chris Rock en la parte trasera de una camioneta que le dio un aventón cuando consiguió salir.

El lodo «parece pegarse a la gente, pegarse a los neumáticos (y) hace que sea muy, muy difícil mover los vehículos», añadió el sargento Carmichael, e indicó que la mayoría de las casas rodantes están varadas.

Según un funcionario de la Casa Blanca, el presidente Joe Biden fue informado de la situación. «Los participantes en el evento deben escuchar a las autoridades nacionales y locales, así como a los organizadores del evento», aconsejó el funcionario.

Los responsables del festival instaron a los asistentes a «conservar alimentos, agua y combustible, y refugiarse en un espacio cálido y seguro», ya que la «playa» -la enorme explanada al aire libre donde se desarrolla el evento- estaba intransitable. «Cuiden a sus vecinos», añadieron.

La quema de una estatua gigante de madera en el centro de la «playa», que marca el final del festival y le da nombre, se ha pospuesto hasta el lunes por la noche, informaron también los organizadores.

Qué es el Burning Man

Lanzado en 1986 en San Francisco, Burning Man pretende ser un acontecimiento a medio camino entre la celebración de la contracultura y un retiro espiritual.

Organizado inicialmente en una playa de San Francisco, se ha convertido en un festival estructurado, con un presupuesto de casi 45 millones de dólares (cifras de 2018) y más de 75.000 participantes en la última edición, por debajo de la anterior de 2019.

Se celebra desde los años 90 en el desierto de Black Rock, una zona protegida del noroeste de Nevada que los organizadores se han comprometido a preservar.



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