domingo, noviembre 27
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el gobierno de Macron se paraliza y la oposición pide la renuncia de la primera ministra


“La bofetada”. Este es el título, con fondo negro, que eligió el diario Libération para describir esta revolución parlamentaria que, desde el domingo a la noche, conmueve a Francia tras sus elecciones legislativas. Ha dejado al presidente Emmanuel Macron sin mayoría absoluta en el Parlamento con solo 245 bancas y sin aliados que quieran acompañarlo.

Sus proyectos -desde la refundación del país a la postergación de la edad de la jubilación- hoy están en peligro o archivados. Una crisis política sumerge a Francia en estas horas, cuando el presidente prácticamente no hizo campaña en las legislativas.

El partido más importante fue la abstención del 53,79 por ciento por ciento. Nupes, la alianza de izquierda, obtuvo 127 bancas y Marine Le Pen 90 asientos, según los resultados definitivos.

“Una moción de censura al gobierno” fue propuesta por la oposición este lunes y será votada el 5 de julio. Justo cuando los nuevos diputados ya han comenzado a llegar a la Asamblea Nacional. La ceremonia de asunción inevitable: echarpe tricolor, foto oficial y valija. Muchos duermen en su despacho, en un sofá cama, para ahorrar un departamento.

Primera ministra, en duda

La estabilidad de la primera ministra macronista Elisabeth Borne está en duda. La oposición de izquierda pide su renuncia y su futuro se decidirá en las próximas horas. Este lunes, almorzó con el presidente Emmanuel Macron en el palacio del Eliseo para elaborar estrategias para conseguir aliados parlamentarios.

Pero Manuel Bompard,el diputado de la alianza de NUPES, pidió su dimisión. “No puede continuar en el gobierno como si nada pasara. Que la primera ministra renuncie sería la lógica política de estos resultados.Ella ha fracasado en convencer a una mayoría de diputados de la Asamblea Nacional.No tiene legitimidad política para gobernar· dijo.

La estabilidad de la primera ministra macronista Elisabeth Borne está en duda. Foto: REUTERS

La estabilidad de la primera ministra macronista Elisabeth Borne está en duda. Foto: REUTERS

Tres ministras del gobierno de Macron perdieron sus bancas. Ya renunció la ministra de salud, Brigitte Bourguignon. Pero también fue derrotada la ministra de la transición ecológica, Amélie de Montchalin, un cargo regaliano en el gabinete, y Justin Benin en Guadalupe, en los convulsionados territorios caribeños.

Macron debe salvar el mandato

El presidente Macron se dispone ahora a salvar su segundo mandato , después de que la izquierda radical y los partidos nacionalistas duros le arrebataran la mayoría parlamentaria general, ocho semanas después de su triunfo presidencial.

Una muestra de la ira de los votantes contra su gobierno, sin distinción de clases: de arriba hacia abajo en Francia, votaron en contra de su gobierno. Pagó por la epidemia del Covid, la furia de los Chalecos Amarillos, el astronómico costo de vida, los precios de los combustibles, los altos impuestos, el desempleo, la escasez, la tensión migratoria y el racismo.

El bloque centrista de Macron, Ensemble, perdió un tercio de sus escaños en la ronda final de las elecciones parlamentarias. Una dura reprimenda para un presidente reelegido hace dos meses, con el 59 por ciento de los votos.

Para llevar a cabo las reformas prometidas con sólo una mayoría relativa de 245 escaños, su gobierno se enfrenta a arduas negociaciones con sectores del Partido Republicano conservador, que quedó en cuarto lugar y quiere segur siendo oposición.

Nupes, una alianza dura

Frente a Macron se encuentra una alianza de izquierda resurgente, conocida como Nupes, que arrasó con el poder de la oposición con 137 escaños, bajo el innovativo y brutal liderazgo de Jean-Luc Mélenchon, que inventó en pocas semanas una alianza ganadora.

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Proyección de bancas en la nueva Asamblea

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Fuente: AFP
Infografía: Clarín

El populista de izquierda de 70 años, que quedó tercero en la carrera presidencia, no se presentó a la reelección como diputado. Pero inventó un nuevo status: que lo elijan primer ministro en una cohabitación.

No se puede pero consiguió una mística y llevó a los jóvenes a las urnas. Autoritario pero inteligente en las negociaciones, Mélenchon reunió a los partidos de izquierda, fragmentados durante mucho tiempo, detrás de su propia Francia Insumisa, y creo NUPES, hoy la fuerza de la oposición en Francia.

En la mañana del lunes, Mélenchon propuso que NUPES, su alianza, forme “un grupo único, unido” en la Asamblea. Mélenchon se inquieta de que Le Pen se atribuya ser el primer partido de oposición en la Asamblea y por eso llama a la unidad de NUPES como un grupo.

”Nuestra dispersión no debe contribuir a la confusión”, dijo. Enfrente tiene a Le Pen y a Macron, huérfano de aliados.

Mélenchon reunió a los partidos de izquierda, fragmentados durante mucho tiempo. Foto: Bertrando Guay / AFP

Mélenchon reunió a los partidos de izquierda, fragmentados durante mucho tiempo. Foto: Bertrando Guay / AFP

Por sobre todos las cosas, Mélenchon es un Republicano, que no va a dejar pasar las reformas de Le Pen y un ex ministro socialista de educación superior, cuyos votos pro republicanos de los “Ni” llevaron a Macron a ganar la presidente frente le Pen en la última elección.

Nupes está formada por socialistas, ecologistas, comunistas y ellos aun no han respondido. Mélenchon no será premier pero este no será su último discurso en estas horas confusas.

Le Pen, el mayor partido de oposición

“Nosotros somos el primer partido de oposición”. Exultante Marine Le Pen se vanaglorió de haber conseguido hacer entrar 90 diputados al hemiciclo de la Asamblea nacional. Ella ha decidido renunciar a la presidencia de Reagrupación Nacional para liderar el grupo parlamentario.

En la mayor sorpresa de la noche, Marine Le Pen, la líder derechista antiinmigrante a la que Macron derrotó por la presidencia, consiguió 90 escaños. Después de obtener solo siete en el parlamento saliente, la Reagrupación Nacional de Le Pen, heredera del Frente Nacional de derecha fundado por su padre, se ha establecido como una fuerza nacional en el parlamento por primera vez. Es la otra oposición porque el NUPES puede ser presionada por sus diferencias internas, típicas de la izquierda.

Marine Le Pen se vanaglorió de haber conseguido hacer entrar 90 diputados. Foto: Denis Charlet / AFP

Marine Le Pen se vanaglorió de haber conseguido hacer entrar 90 diputados. Foto: Denis Charlet / AFP

“¿Es que Macron podrá hacer lo el quiera? Claramente no y es mucho mejor”, declaró Le Pen.

El partido lepenista reclama la presidencia de la Comisión de Finanzas en la Asamblea Nacional. Según el diputado de Oise, Philippe Ballard les corresponde “porque después de una quincena de años pertenece al partido de la oposición mayoritaria y nosotros somos el primer partido opositor de Francia”.

Pero NUPES la reivindica. Ellos se consideran el primer partido de la oposición. “A qué juega el Reagrupamiento Nacional”, se preguntan en Nupes.

Por primera vez en la república moderna de 64 años, las dos principales fuerzas de oposición en el parlamento son partidos de los extremos populistas, de izquierda y derecha.

Son hostiles a las empresas y a la UE, y son tanto antiestadounidenses como prorrusos, en particular el partido de Le Pen. Ambos se oponen al apoyo moderado de Macron a Ucrania aunque Mélenchon defiende a Ucrania, y están decididos a bloquear sus movimientos para modernizar Francia, elevando la edad de jubilación de 62 años.

Los dos principales periódicos matutinos, Le Figaro y Le Parisien, titularon con que Francia se había vuelto “ingobernable”.

La portada del diario francés Libération con el título "La bofetada". Foto: Captura de pantalla de liberation.fr

La portada del diario francés Libération con el título «La bofetada». Foto: Captura de pantalla de liberation.fr

Le Parisien agregó: “Francia se sumerge en lo desconocido”. Libération, el diario de izquierda, se impuso por su histórica tapa original: “La bofetada en la cara”, sobre una foto de Macron.

En el Eliseo, atónitos

En el palacio del Eliseo se quedaron sin palabras. Atónitos. La primera ministra Elisabeth Borne fue la última en pronunciar sus palabras a la nación en la noche del domingo porque no esperaban este golpe parlamentario. Debían encontrar un discurso, que no habían organizado.

Elisabeth Borne, quien fue nombrada primera ministra el mes pasado, dijo que el gobierno seguiría adelante con sus reformas encontrando aliados en el parlamento. «No hay alternativa. Esta situación sin precedentes equivale a un riesgo para nuestro país”, dijo.

Bruno Le Maire, el ministro de Finanzas y pilar de la administración Macron, dijo: “Tendremos que mostrar mucha imaginación. Tendremos que adoptar esta cultura de compromiso. Pero debemos hacerlo en torno a valores, ideas y proyectos políticos claros para Francia”.

En un estado de ánimo triunfante, Mélenchon y Le Pen dijeron que no mostrarían piedad hacia el campo de Macron, después de lo que describieron como su derrota.

Mélenchon y Le Pen dijeron que no mostrarían piedad hacia el campo de Macron. Foto: AP

Mélenchon y Le Pen dijeron que no mostrarían piedad hacia el campo de Macron. Foto: AP

“La derrota del partido presidencial es completa”, dijo Mélenchon a sus seguidores.

Macron perdió los políticos del Parlamento, los que trenzaban, armaban, negociaban. Los que amaban la política que él detesta. En una señal del rechazo al propio partido de Macron, que fundó como En Marche en 2016 y rebautizado como Renaissance el mes pasado, Richard Ferrand, presidente de la Asamblea Nacional, perdió su banca y por primera vez un líder no es reelegido.

La misma suerte que Christophe Castaner, un incondicional de Macron, que dirigió el partido y fue ministro del interior .

Los ministros de Macron señalaron que los votantes aún le dieron a su bloque la mayoría de los escaños y que se les había otorgado un mandato legítimo para continuar gobernando. La última vez que a un presidente recién elegido se le otorgó solo una mayoría parlamentaria relativa fue en 1988, bajo François Mitterrand.

Adiós Júpiter

Los comentaristas coincidieron en que la paliza a Macron marcó el final del estilo de gobierno jerárquico, que llevó al Palacio del Eliseo en 2017.

Inicialmente se lo comparó con el de Júpiter, el dios romano más poderoso. El presidente, que ha pasado gran parte del año actuando como estadista en el escenario internacional, se verá obligado a entrar en el mundo político al viejo estilo de la creación de consenso y la negociación. Algo que detesta.

Sin embargo, tanto los líderes de extrema izquierda como de extrema derecha prometieron hacerle la vida lo más difícil posible al gobierno. Macron debe buscar aliados en el campo conservador de centro-derecha para votar cada proyecto de ley, y el Ensemble de Macron tiene solo una pluralidad de escaños, o mayoría relativa.

Se espera que Macron, de 44 años, ordene una reorganización rápida de su equipo recién designado, quizás reemplazando a Borne, que se inclina hacia la izquierda. Dijo que trabajaría de inmediato para “construir una mayoría para la acción”. Nadie sabe exactamente qué pretende decir.

Vuelve el debate y la vieja política

Macron deberá consensuar, tranzar, negociar y se apoyará en la derecha conservadora. Xavier Bertrand, de Los Republicanos, afirmó que los diputados de Los Republicanos “no están en venta”.

”Nosotros no somos bloqueadores”, alertó cuando le preguntaron sobre una alianza con Ensamble.

Pascal Perrineau es politólogo y profesor de Science Po, donde se forman las élites francesas. Para él, Macron ha “conseguido una derrota severa” y “será difícil mantener a Elisabeth Borne en el palacio de Matignon”.

“En relación al 2017, el partido del presidente ha perdido la mitad de sus efectivos. El presidente deberá cambiar de temperamento. Su gobierno va a ser profundamente desestabilizado”, estima el prestigioso politólogo.

La convulsión recién se inicia en Francia. Las horas y días que vienen serán fundamentales en la reconstitución del gobierno.

París, corresponsal

ap



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