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El FMI pronostica que la Argentina crecerá este año un 4% y tendrá un 51,7% de inflación



El Fondo Monetario Internacional pronostica que la Argentina crecerá un 4% este año (un punto más de lo que había proyectado en enero) a pesar del desaceleramiento global por la guerra en Ucrania, y que la inflación en nuestro país alcanzará un 51,7%, aunque los expertos vaticinan que el índice de precios superará esa cifra.

El FMI presentó este martes el World Economic Outlook (WEO), el informe de Perspectivas Económicas Globales, en el marco de la Asamblea del organismo y del Banco Mundial que comenzó esta semana en Washington de modo presencial y virtual.

El ministro Martín Guzmán participará de este encuentro en la capital estadounidense, donde también tendrá reuniones del G20, del G24 y con autoridades del Banco Mundial e inversionistas.

El reporte fue presentado por el Director del Departamento de Investigación del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, quien afirmó que “las perspectivas económicas mundiales se han visto gravemente retrasadas, en gran parte debido a la invasión rusa de Ucrania”. El crecimiento global será de 3,6%, anunció el informe, menos del 4,4% que se había pronosticado en enero.

“Esta crisis se desarrolla incluso cuando la economía mundial aún no se ha recuperado completamente de la pandemia”, advirtió el economista. “Aún antes de la guerra, la inflación en muchos países había aumentado debido a los desequilibrios entre la oferta y la demanda y el apoyo a las políticas durante la pandemia, lo que provocó un endurecimiento de la política monetaria”.

Gourinchas señaló que los recientes confinamientos en China por el rebrote de Covid podrían causar nuevos cuellos de botella en las cadenas de suministro globales. Y que “en este contexto, más allá de su impacto humanitario inmediato y trágico, la guerra desacelerará el crecimiento económico y aumentará la inflación”.

Respecto de la Argentina, que en marzo cerró con el FMI un acuerdo de refinanciación de su deuda por 44.000 millones de dólares, el reporte calculó que el crecimiento este año llegará a un 4%, un punto más que el 3% que vaticinaba en enero de este año e incluso más que el 3,6% que pronosticó el Banco Mundial hace 10 días.

El informe estima que el PBI caerá a 3% en 2023.

El Fondo también proyecta que el desempleo se mantendrá este año prácticamente sin cambios, en torno del 9,3%.

La inflación es un flagelo que el Gobierno no logra apaciguar, pese a haber lanzado “una guerra” en su contra. El reporte señala que este año llegará a un 51,7% y el próximo rondará el 43,5%. Si bien es alta, la expectativa del Fondo para 2022 es menor a la pronosticada por los privados, que ronda el 59,1%, según el último REM.

En el programa acordado con el Fondo la Argentina se comprometía a abordar “de manera duradera la persistente alta inflación”, a través de “una estrategia múltiple», con reducción del financiamiento monetario del déficit fiscal y “tasas de interés reales positivas”.

El FMI esperaba que el programa “anclara las expectativas” de inflación, pero no fue así. En principio estimaba que los precios se moverían en un rango de entre 38% y 48% este año, pero todo se agravó.

El Fondo ya había advertido sobre la inflación en nuestro país, sobre todo cuando se supo la disparada del índice de marzo, que alcanzó un 6,7%.

Primero, la directora gerente Kristalina Georgieva, había alertado sobre “el peligro real” que representa la inflación en el mundo, pero luego, Ceyla Pazarbasioglu, directora de Políticas y Revisión del organismo, consideró que la escalada en los precios en la Argentina “está paralizando la economía” de nuestro país y que “la inflación es más dura para las personas más vulnerables” y que resulta imperioso “domesticarla”.

En la presentación del informe, Gourinchas dijo que “la inflación se ha convertido en un peligro claro y presente para muchos países”. “Incluso antes de la guerra, aumentó debido al aumento de los precios de las materias primas y los desequilibrios entre la oferta y la demanda”.

Y agregó: “Muchos bancos centrales, como la Reserva Federal, ya se habían movido hacia un endurecimiento de la política monetaria. Las interrupciones relacionadas con la guerra amplifican esas presiones. Ahora proyectamos que la inflación se mantendrá elevada durante mucho más tiempo. En los Estados Unidos y algunos países europeos, ha alcanzado su nivel más alto en más de 40 años”.

Gourinchas señala que “crece el riesgo de que las expectativas de inflación se alejen de los objetivos de inflación de los bancos centrales, lo que provoca una respuesta más agresiva y restrictiva de los responsables de la formulación de políticas. Además, los aumentos en los precios de los alimentos y los combustibles también pueden aumentar significativamente la perspectiva de disturbios sociales en los países más pobres”.



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