domingo, septiembre 25
Shadow

«El fin de la pandemia es el verdadero comienzo del siglo XXI»


El día que el Obelisco amaneció sin su característica punta, muchos conocieron al artista argentino que triunfa en todo el mundo, Leandro Erlich. Fue en 2015 y se trató de una ilusión óptica gracias a un sistema de paneles espejados. “La idea de revisitar lo cotidiano y transformarlo en algo extraordinario tiene que ver con volver a ver las cosas. Despertar el sentido crítico. Aquello que provoca un “error” entre lo que pensamos que algo es y lo que estamos mirando, es lo que permite volver a pensar”, dice Leandro desde Londres, donde prepara su próxima obra.

Leandro Erlich nació en Buenos Aires en 1973 y en 1992, con sólo 19 años, obtuvo la beca del Fondo Nacional de las Artes. Dos años más tarde, la de la Fundación Antorchas con la que pudo asistir al taller de Barracas dirigido por Pablo Suárez y Luis Benedit. En 1997 fue seleccionado para la Primera Bienal de Arte de Mercosur, en Porto Alegre, Brasil. Entre 1997 y 1998 participó del Core Program de la Gasell School of Art (Museum of Fine Arts de Houston) gracias a la Pan American Cultural Exchange Foundation.

Hace poco montó Window and Ladder (Ventana y escalera), una ventana suspendida en el aire en las afueras de la ciudad italiana de Florencia: “Instalar Window & Ladder mirando la ciudad que fue cuna del Renacimiento fue una experiencia inolvidable y conmovedora. La obra en Florencia fue muy bien recibida, tanto por la audiencia general como por el mundo del arte.»

Cuenta: «Esta obra no fue concebida originalmente para este contexto. Sin embargo, el lugar fue muy apropiado y el marco donde se encuentra exhibida, en Fiesole, una colina situada sobre la ciudad, le dio a la obra un nuevo sentido. Es un sitio lleno de historia. En esta misma colina Leonardo Da Vinci ensayó sus máquinas voladoras”, contó Erlich.

Con 240 mil visitantes y un promedio de 2.500 personas por día, su exposición Liminal se convirtió en su momento la más visitada en la historia del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Superó incluso a Obsesión Infinita, la muestra de 2013, de la japonesa Yayoi Kusama que hasta entonces llevaba la delantera en cantidad de público.

-¿A dónde creés que mira el arte hoy?

-Creo que el arte, más allá del momento histórico en el que fue creado, tiene también un aspecto atemporal. Es lo que nos permite seguir interesados por obras que se crearon hace 500, 2000 o 5000 años. No creo que el arte pueda definirse con una dirección única y hegemónica. Sin embargo, en este momento donde está sucediendo un gran cambio de paradigma, el arte, en forma a veces intuitiva, va expresando cuestiones de nuestro tiempo: la tecnología, el medio ambiente, los conflictos sociales.

La pileta, en el marco de la exposición "Liminal", en Malba, 2019. / Foto: AFP

La pileta, en el marco de la exposición «Liminal», en Malba, 2019. / Foto: AFP

-¿En qué medida creés que afectó la pandemia al arte y a tu universo creativo?

-La pandemia no solo cambió al arte. El arte no está disociado de la vida. A mí modo de ver, la pandemia fue un acontecimiento que más allá de las tragedias dio lugar a la implementación del desarrollo tecnológico que fue creado en los últimos 20 años. Para mí, el fin de la pandemia es el verdadero comienzo del siglo XXI. De la misma forma que se considera el inicio del siglo XX no en 1900 sino en 1914.

-Lo que hacés se ve, se siente, se escucha, se toca, ¿cómo es recibido en otras partes del mundo?

-Mi obra tiene un aspecto sumamente accesible e involucra los sentidos: invita a una experiencia. En general, dado que en muchos casos la puerta de entrada a esta experiencia tiene que ver con la percepción, te diría que se comprende sin necesidad de traducción en culturas muy distintas. De hecho Japón me abrió los brazos hace muchos años y he realizado una gran cantidad de exposiciones y proyectos allí.

«Mi obra tiene un aspecto sumamente accesible e involucra los sentidos: invita a una experiencia. En general, dado que en muchos casos la puerta de entrada a esta experiencia tiene que ver con la percepción, se comprende sin necesidad de traducción en culturas muy distintas», dice el artista. 

Durante los últimos 20 años, Erlich ha montado obras en los museos más importantes del mundo. Sus instalaciones, siempre basadas en objetos de lo cotidiano (aviones, ascensores, puertas, ventanas, piletas de natación, salas de espera), se vuelven mágicos. Lo diario funciona como un desafío al sentido común e invita a desarmar los presupuestos sobre el orden y las reglas del mundo material. En el universo de Erlich, los ascensores no paran, las escaleras no llevan a ningún lado, la solidez del cemento se deshace en el aire y los espectadores se convierten en los principales actores de sus obras.

Erlich y su obra "Escalera horizontal." / Foto: Juando Tesone

Erlich y su obra «Escalera horizontal.» / Foto: Juando Tesone

Liminal fue la primera exposición antológica de Erlich en todo el continente americano y reunió una selección de veintiuna instalaciones, producidas desde 1996. El título hacía referencia al lugar que existe en el umbral de otro espacio, a la posición de estar entre un punto y otro pero sin habitar enteramente ninguno de los dos.

Otro de sus montajes memorables fue en el verano de 2013, cuando exhibió su obra Duna ilusión óptica en el sitio Dalston Molino en Dalston, al este de Londres, con un enorme espejo suspendido a 45 grados, delante de la fachada de una casa de estilo victoriano colocado horizontalmente en el suelo, que daba a los y las visitantes, la apariencia de que estaban subiendo o colgando de una parte del edificio.​

-¿Qué lecturas o películas te inspiran, además de Matrix?

-Respecto a la fuente de inspiración tiene más que ver con los múltiples desplazamientos que con el cine o la literatura. Matrix es una excelente película pero no diría que haya sido una fuente de inspiración en sí. Muchos temas que trata la película están asociados a asuntos filosóficos que sí son parte de mis intereses: desde reflexiones sobre la realidad en Platón y Sócrates hasta Jean Baudrillard. El cine ha sido siempre una inspiración desde el punto de vista de la narración visual de una historia. Hay algo cinematográfico en mis proyectos. Pero aquí los actores son los espectadores.

“Hay algo cinematográfico en mis proyectos. Pero aquí los actores son los espectadores.”

"Hay algo cinematográfico en mis proyectos. Pero aquí los actores son los espectadores."

Leandro Erlich

Artista

Conocido mundialmente como el arquitecto de lo incierto, un simple cambio como puede ser poner lo de arriba, abajo o lo de adentro, afuera, es suficiente para salir de una situación de normalidad y cuestionarse lo cotidiano. En 2001 fue invitado para representar a su país en la 49 Bienal de Venecia, pero también participó de la Bienal de Estambul, Shangai y San Paulo. En 2008, su instalación La Torre fue exhibida en el Museo Reina Sofía de Madrid y ese mismo año montó La Pileta de Natación en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Sus trabajos están incluidos en colecciones públicas y privadas en el MOMA, en el Museum of Fine Arts de Houston, en el Tate Modern de Londres, en el Museo de Arte Moderno de París, en el 21 Century Museum of Contamporary Art de Japón, en el MACRO de Roma, entre otros.

VA



Source link