martes, noviembre 29
Shadow

el conmovedor gesto de un niño que se acercó a consolar al arquero de Defensa, tras el gol de Boca


Se jugaban los últimos minutos del tiempo de descuento de un partido en el que los méritos para quedarse con los tres puntos los había hecho Defensa y Justicia. Pero enfrente estaba Boca y su jerarquía. Entonces, Sebastián Villa recuperó una pelota en la mitad de la cancha, eludió a dos jugadores y corrió 30 metros con su velocidad característica hasta que, en el momento justo, largó la bola para que su compañero Luis Vázquez quedara cara a cara con Ezequiel Unsain, el arquero del equipo local. El delantero de Boca adelantó el balón y pateó mordido, lo que confundió al portero de los de Varela que no pudo evitar el gol que le dio la victoria a la visita en el tiempo de descuento.

Villa recupera y arranca a toda velocidad.
Foto: Maxi Failla

Villa recupera y arranca a toda velocidad.
Foto: Maxi Failla

Tripichio intenta frenar al colombiano, sin éxito. 
Foto Maxi Failla

Tripichio intenta frenar al colombiano, sin éxito.
Foto Maxi Failla

Vázquez recibe y remata mordido, para dejar sin respuestas a Unsain.
Foto Maxi Failla

Vázquez recibe y remata mordido, para dejar sin respuestas a Unsain.
Foto Maxi Failla

Unsain no lo puede creer y observa resignado el festejo del hombre de Boca. 
Foto Maxi Failla

Unsain no lo puede creer y observa resignado el festejo del hombre de Boca.
Foto Maxi Failla

La imagen de Maxi Failla el fotógrafo de Clarín que captó la jugada desde que Villa recupera la pelota en el mediocampo y su corrida, hasta dar la asistencia, finaliza con un Unsaín resignado ante el festejo de Vázquez. Faltaban menos de dos minutos para que el árbitro Trucco decretara el final del encuentro.

Un instante después, cuando se escuchó el pitazo final, el arquero se arrodilló resignado y su apoyó en sus brazos mirando el césped del área. Entonces, se ve como un pequeño comienza a correr desde la mitad de la cancha, en la misma dirección que tomó Villa antes, pero lo que hace es abrazar al 1 de Varela (que en realidad usa la número 22) para darle consuelo. El arquero se aferra al niño y, juntos, matan sus penas mutuamente.

 



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