lunes, octubre 3
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El caso Zanchetta sacó a luz una feroz interna dentro de la Diócesis de Orán


El juicio seguido al ex obispo Gustavo Zanchetta, condenado el 4 de marzo por abusar de dos jóvenes seminaristas, expuso como nunca episodios y las conductas sexuales dentro del seminario local, algo que, al parecer, en Orán todos conocían, pero que nadie denunciaba.

Según pudo conocer InformateSalta, eso que todos callaban, finalmente salió a luz ante los estrados de la justicia y, como era de esperar, dio aún más que hablar. Y los jueces de la Sala II del Tribunal de Juicio de Orán, María Laura Toledo Zamora, Raúl Fernando López, y Héctor Fabián Fayos, quienes presidieron el debate tomaron nota de ello en su sentencia.

No podemos negar, además, que a raíz de todos estos vergonzosos sucesos ha salido a la luz, la lamentable división existente en la Diócesis de Orán”, dijeron en su fallo, en el cual se analizó los números testimonios, pericias y otras pruebas que, a la postre, definieron la condena de Zanchetta a 4 años y 6 meses de prisión efectiva.



La consigna reconoce la visión como un elemento clave para ganar (divide y vencerás). Y esto parece haber dado resultado, pues en la Diócesis de Orán, concluido el juicio, nadie parece haber ganado, pues, más allá de que Zanchetta terminó preso, la condena le quedó corta y, en definitiva, la imagen de la iglesia católica terminó por el piso, pues de los tres sacerdotes condenados por abuso sexuales en Salta, dos son de Orán.

Para el tribunal, quedó claro que, a lo largo del debate, hubo testigos que buscaron favorecer y perjudicar a Zanchetta, aunque nada exculpa a unos y otros por el hecho de no haber denunciado lo que sucedía en el momento en que los abusos ocurrieron.

zanchetta

“Se pudo constatar que también existen los sacerdotes que tienen más confianza con Zanchetta, es decir con los que tenía más afinidad, que fueron los que declararon de manera ambigua o a favor del imputado; y los que por el contrario habían empezado a verlo de diferente manera por las distintas actitudes que fueron percibiendo por parte del Obispo, tanto en el trato diario con ellos mismos y hacia los seminaristas, lo que indefectiblemente se ha concluido en este proceso”, o sea, como un abusador serial. 

Daño interno

El juez Fayos, por ejemplo, no evitó el asunto y fue uno de los que reconoció lo que todos sabían. Y, para ser más didáctico, sostuvo, a modo de referencia, que “durante la permanencia de Zanchetta a cargo de la Diócesis (desde mediados de septiembre de 2013 hasta su renuncia a fines de julio de 2017), más del 80 % de los jóvenes aspirantes al sacerdocio” terminaron fuera del Seminario. Es más, resaltó que “algunos fueron expulsados por su expresa decisión (de Zanchetta), en tanto otros desertaron por “el agobio y hostigamiento que el ex obispo ejercía. 

Mientras las denuncias se hacían esperar, el tribunal reconoció que esta demora, causó un grave daño, tanto en las víctimas como en la feligresía local. Durante el juicio, recordaron, se pudo ver a varios testigos “verdaderamente quebrados y conmovidos al recordar la situación que vivieron durante la gestión de Zanchetta, incluso algunos lloraron y manifestaron de alguna manera que la situación no ha sido superada y que los sigue movilizando”.



Fayos explicó que, durante el Juicio, la defensa y el propio Zanchetta sostuvieron la existencia de “un complot”, por el cual los sacerdotes Alarcón, Acevedo y Manzano habrían “armado toda la causa”, al ejercer presión sobre las víctimas a fin de inducirlos a radicar denuncia en contra de Zanchetta”. 

Esta coartada, descrita por el magistrado como una “maquinación” defensiva logró ser corroborada, “pero debo admitir a mi pesar por profesar la religión católica, la existencia de una notoria división dentro de los miembros del clero local, entre los críticos a la conducta y desempeño del acusado, y los que avalaban su actuación”.

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Los jueces, en su reproche, fueron más allá y, tal vez, tomaron partido, al sostener que “estamos convencidos que los hechos tipificados como abusos sexuales eran conocidos por los sacerdotes, sobre todo Alarcón y Subelza”, quienes era depositarios de la confianza de los seminaristas sobre todo por el rol que ocupaba cada uno dentro del seminario.

Interrogante

“Ahora bien… ¿por qué no se denunció antes? Todos sabemos y no es nada nuevo que este tipo de situaciones dentro del ámbito eclesial son manejados por lo general en absoluta reserva y con discreción, es más, es de público conocimiento que estos casos pocas veces son develados y si salen a la luz pública, son conocidos décadas después de sucedidos los hechos”, concluyeron los jueces.

Aunque si bien reconocieron la actuación interna de la iglesia, también afirmaron que “básicamente, tenemos que decir que los hechos como los que son objeto de este juicio, conducen al escándalo dentro y fuera de la Iglesia, lo que ha llevado seguramente al reciente pedido de disculpas públicas como ha ocurrido luego de conocerse el veredicto en contra de Zanchetta, proveniente del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Monseñor Oscar Ojea, e incluso del Obispo Scozzina en representación de la Diócesis de Orán”. Es más, el tribunal tiene la certeza de que “los altos dignatarios que hicieron sus declaraciones por escrito estaban al tanto de estas “incomodidades” como le llaman ellos”. 

 

 





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