sábado, abril 13

El cara a cara con Joe Biden, de reunión devaluada a una nueva frustración para Alberto Fernández


La reunión que se planificó durante dos años terminó en la nada. El encuentro entre Alberto Fernández y Joe Biden está marcado por la mala suerte: Biden llegaba allí con Covid y después de haberse caído de su bicicleta durante un paseo en Rehoboth Beach, Delaware. ¿Y Alberto…? Alberto ya sabemos cómo llegaba.

En cualquier caso iba a ser el encuentro entre dos perdedores: en Estados Unidos la mayoría analiza un futuro triunfo de Donald Trump y la reelección de Alberto pasó a ser una broma. Mientras la política exterior del Gobierno oscila entre Venezuela, Nicaragua, Cuba, Irán, Rusia y China, un sector del Frente de Todos impulsa un diálogo cercano con Estados Unidos, sobre todo por su peso en el Fondo Monetario.

Allí se alinean Cafierito (que mantiene conversaciones con el secretario del Departamento de Estado, Antony Blinken), el embajador argentino en EE.UU., Jorge Argüello, el secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz (que trabajó en Washington para el BID) y Sergio Massa, quien mantiene fluidos contactos con fondos de inversión americanos.

“¿Para qué nos sirve una foto con uno de los peores presidentes del Estados Unidos?”, le dice a este diario un dirigente de La Cámpora.

El Gobierno quería llevar al encuentro tres temas: energía, alimentos y FMI. El capítulo energético es amplio: inversiones en Vaca Muerta, plantas de licuefacción de gas, acuerdos sobre shale gas y shale oil y el reclamo para que Estados Unidos reabra el mercado al biodiésel argentino.

Y sobre el Fondo, Alberto llegaba con la propuesta de Cristina: pedir una renegociación de lo pactado. The Wall Street Journal pidió que Estados Unidos rechace eventuales pedidos de ayuda por parte de Alberto debido a los vínculos con Irán. El artículo -firmado por Mary Anastasia O’Grady – refiere al escándalo aún pendiente del avión iraní venezolano.

”Si Argentina tienen manejos por debajo de la mesa con Irán -dice- la cuestión atañe directamente al Departamento del Tesoro. El 30% del BID es propiedad de Estados Unidos. El Tesoro es el encargado de hacer cumplir las sanciones estadounidenses y también ejerce su poder sobre los desembolsos de préstamos bancarios. El BID es una cooperativa que depende de la credibilidad de Estados Unidos en los mercados para obtener fondos de inversores globales y así poder prestarlos a los países miembros (…) Por lo tanto el BID tiene que evaluar qué países son merecedores de estos fondos”.

El último encuentro entre Fernández y Biden, en la foto de "familia" de la cumbre del G7, el 27 de junio en Alemania. Foto Bloomberg

El último encuentro entre Fernández y Biden, en la foto de «familia» de la cumbre del G7, el 27 de junio en Alemania. Foto Bloomberg

La agenda prevista en un comienzo por el embajador Argüello suponía tres encuentros del Presidente: una reunión con un grupo de diez o quince CEO locales con intereses en la Argentina, un segundo encuentro con ochenta empresarios de distintas compañías ante los que Fernández daría un discurso y una tercera reunión para sectores específicos: minería, energía e industria del conocimiento.

Este lunes les comunicaron a la Amcham (que nuclea a las empresas norteamericanas en Argentina) y a la US Chamber (integrada por las firmas más poderosas de USA) que ninguna reunión iba a realizarse y la visita del Presidente iba a limitarse a un encuentro bilateral con la correspondiente foto de familia y un tono protocolar que quizá soñó con romper Fernandez volviéndole a mostrar, en su celular, cómo creció el pequeño Francisco.

El Gobierno y la política comercia en EE.UU.

“El problema es que el gobierno no entiende cómo funciona la política comercial de los Estados Unidos, que se canaliza ciento por ciento a través de las empresas”, le dijo a Clarín un experimentado lobbista de empresas americanas. “El gobierno de Estados Unidos para apoyar a un país se encarga de gestionar el ambiente de negocios para que sus empresas aterricen. La Argentina se comporta como si esto fuera China o Rusia y quiere hablar solo con el Estado”.

“Y la debilidad del gobierno es que tiene distintos modelos de país en cada pata de la coalición”, concluye. El clima en Wall Street es complejo: los bonos argentinos valen 19 centavos de dólar y aunque el director de un fondo de inversión nos diga que “están regalados” tiene que venderlos porque no puede explicarle al Comité de Inversión al que reporta que tiene en su cartera un bono con el nivel de riesgo que tiene la Argentina.

En marzo la Argentina cerró el acuerdo con el FMI y en abril el mercado empezó a oler que no se cumpliría porque Guzmán mostró un gasto público en términos reales subiendo 14 puntos. Desde entonces los bonos argentinos empezaron a venderse debajo de los 20 centavos. Ucrania está, por ejemplo, a puntos de defaultear y sus bonos valen 23 centavos.

Los únicos inversores que hoy miran la Argentina son los fondos buitre.

“Para nosotros un encuentro con Biden es la nada misma. Es un presidente sin poder y sin chances de reelegir”, le dice a Clarín el titular de un fondo de inversión americano. “No tiene ninguna relevancia. Que Biden le pueda conseguir apoyo a Alberto para que el FMI le dé un trimestre más de plazo en el cumplimiento de las metas no le cambia la decision de inversión a nadie”.

Finalmente, el ansiado encuentro Biden-Fernandez no se producirá. Hubiera sido el encuentro entre dos memes.



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