miércoles, mayo 25
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«Durante mucho tiempo me sentí inconscientemente mala gente porque me decían que ser gay es perverso»


En el vértice sur de ese triángulo que es Sicilia, para los 70 mil habitantes de Ragusa el 23 de junio de 2021 era un día más. Para Cecilia Carranza Saroli, no. Había perdido la noción del tiempo y del espacio. No registraba que ese miércoles estaba en esa ciudad de Italia, en plena pandemia, como parte del entrenamiento junto a Santiago Lange para encarar la defensa del oro conseguido en Río de Janeiro 2016. Ella lloraba. Sólo lloraba. Y no paraba de llorar. Se había enterado que ambos serían abanderados de la delegación argentina en Tokio 2020. ¡Cómo no llorar! Pero Cecilia no lloraba por eso. A los 34 años, las lágrimas le brotaban como desahogo. Lloraba y empezaba a entender por qué lloraba.

“Lloré un día entero. Me di el permiso de llorar porque no entrenábamos, nos teníamos que vacunar y viajábamos de Italia a Barcelona. Si no, cuando vas a entrenar lo que te pasa debe quedar afuera del agua. Me pregunté mucho por qué estaba llorando y llegué a la conclusión de que en mi vida me había sentido muy poco merecedora de cosas. Muchas veces los resultados deportivos son lo que lográs con tu esfuerzo, pero no es que alguien te dice que sos valiosa y sos buena gente. Y a mí me decían que me merecía estar adelante del equipo olímpico argentino”, se sincera y comienza a ahondar en el núcleo de aquel llanto. Entonces todo comienza a entenderse.

“En mi adolescencia, cuando me mostré como gay, muchísima gente me habló de cosas negativas sobre la homosexualidad, con muchas palabras muy hirientes. Que ‘son perversos’, que ‘eso está mal’, que ‘no se hace’, que ‘dónde lo viste’ -recuerda-. En mi carrera deportiva no les había hecho tanto caso porque hay que ir para adelante y seguir. Pero en la adultez, habiéndome puesto en el lugar de sumar para que otros no vivan lo que viví yo, me fui dando cuenta de que aquello me hizo mucho daño. Y que durante mucho tiempo me sentí inconscientemente mala gente, por decirlo de alguna manera, por no ser ‘lo que tengo que ser’ como mujer: heterosexual y punto. Por eso cuando el Comité Olímpico Argentino me dio esa noticia, dije: ‘Ah,si me eligieron es porque soy buena gente y me merezco estar adelante del equipo olímpico’”.

Se seca las lágrimas. El silencio deja atrás que la voz se le quebró al abrirse frente al periodista que conoce y que hace meses quería hablar con esta Cecilia. Es la segunda campeona olímpica argentina de la historia, porque Paula Pareto ganó el oro al otro día de la ceremonia inaugural en Río. Es esa deportista que vivió la mitad de su vida en el agua. Sí, todo muy lindo. Pero sobre todo es la Cecilia que durante años cargó la mochila de su identidad sexual en una familia conservadora y encontró en el amor la vía maravillosa para liberarse. Y desde hace un tiempo, no demasiado, para alivianar su peso y permitirse ser feliz.

Cecilia Carranza Saroli, la campeona olímpica que milita por más derechos.
Fotos TNT Sports

Cecilia Carranza Saroli, la campeona olímpica que milita por más derechos.
Fotos TNT Sports

-Es muy fuerte escucharte decir que recién te permitiste llorar mucho de grande, porque detrás de ese llanto hubo demasiado que soportar. ¿Cuánto se tiene que sufrir hasta tener la chance de decir “basta” y ser feliz?

-Es jodido. Hay gente que ha tenido la suerte de sufrir menos porque ha nacido en ambientes más liberales. Siempre pongo el ejemplo de mi novia (Mica), que es artista de teatro musical y nació entre putos y lesbianas. A nadie le importa nada y cada uno hace lo que quiere. Y son todos libres. Aunque igualmente sufren porque empatizan cada vez que hay agresiones por la orientación sexual o violencia por la identidad de género. Todo depende mucho según sea el lugar en el que naciste o el ambiente en el que te movés.

-¿Cómo te trató el ambiente deportivo, parte indeleble de tu vida?

-El ambiente deportivo en algunos aspectos es muy hostil para con el colectivo LGBTQ+. Me di cuenta después de la adolescencia y también comprendí que actúan hasta sin darse cuenta. Estoy segura de que muchas personas se habrían ahorrado sus comentarios si hubieran sido conscientes del daño que me generaban. Pasa que hay una cultura impuesta y naturalizada que hace que hablemos muchas veces sin pensar lo que decimos. En el deporte hay muchísimos comentarios que generan violencia simbólica. De compañeras o compañeros, de entrenadores, de hinchas… Y así podemos seguir. La gente ni se da cuenta.

-¿Cuánto se dejó legitimar en el deporte no sólo a los discursos discriminadores sino al bullying a quien no llegaba a un nivel o la presión extrema por un resultado? ¿Cuánto estrés o ataque a la salud mental se pudieron haber evitado? El caso de Simone Biles fue el ejemplo claro, pero hoy se habla con absoluta normalidad de la salud mental en el deporte de alto rendimiento…

-En el ambiente deportivo es como que siempre hay que seguir. No hay motivo para parar. Es muy jodido, porque tampoco podés permitirte tanto vivir lo que te pasa porque tenés que salir y entrenarte. ¿Y cómo hacés para salir a entrenar entera? ¿Cómo hacés para salir adelante si tenés cosas que te destruyen? Después de Tokio 2020, le di un montón de espacio a esta temática. En el deporte no hay espacio para estar destruida. Hay que seguir. Pero hay días en que estoy destruida. Mica me ayudó mucho, me abre los ojos y me dice: “Ceci, es válido estar mal”. Todos los mandatos son complejos. Vos, hombre y padre de familia que podés sufrir un ataque de pánico y estar mal en el laburo, ¿cómo no vas a ser el padre fuerte que te dijeron que tenías que ser y seguir siempre entero? ¡Ufff, vamo’ a calmarno’!.

-Sin ahondar en detalles íntimos, ¿cuánto la tuviste que parir?

-Es una pregunta compleja. Porque cuando pensé que tenía todo superado me pasé un día entero llorando, dándome cuenta de todo lo que había aún dentro mío. Tenemos que seguir generando el cambio y hay mucho que trabajar. Por eso me emocionó hacer “Identidades TNT Sports”, un proyecto como otros en los que me involucré, para sumar desde mi lugar de privilegio y poder comunicar.

Cecilia Carranza Saroli, en su rol de conductora de "Identidades TNT Sports".
Fotos TNT Sports

Cecilia Carranza Saroli, en su rol de conductora de «Identidades TNT Sports».
Fotos TNT Sports

En el ciclo de conversaciones sobre diversidad e inclusión en el deporte estrenado el pasado 16, Cecilia dialogó con ocho atletas argentinos y argentinas sobre temáticas que los y las cruzan. Y se nutrió emocionalmente en esas entrevistas.

“A Jessica Millaman (mujer trans que logró que se cambien las reglas al reclamar que se la dejara competir en un equipo femenino de hockey sobre césped) le pregunté si aún duele lo que sufrió o si está todo sanado -relata-. Ella se emocionó muchas veces porque dice que está todo sanado. Pero depende si querés ver el vaso medio vacío o medio lleno, porque la realidad marca que hay mucho daño hecho y por eso hay que ponerlo sobre la mesa. No hay que dejarlo a un lado porque es lo que genera conciencia”.

-Generar conciencia para no seguir reproduciendo discursos llenos de odio…

-Antes yo no hablaba del dolor que me había generado y cualquiera podía decir: «Ah, Cecilia no la pasó mal». Hay que hablarlo y decirlo porque sí la pasé mal. Hasta de muy grande pensaba: «¿Cómo le digo a mi mamá que tengo deseo de casarme con una mujer?»; “¿Mi mamá estará contenta de venir a mi casamiento?”. Y si bien hoy está todo bien con mamá y papá, todavía están esas cosas, porque las sufrimos en casa. Y eso te acompaña. Hay gente que no habló nunca más con su familia porque no la aceptaron. Dijo: “A la mierda, yo me voy”. Y capaz que está feliz y contenta. En casa fui por el camino de tratar de mantenernos unidos y entendernos. Y hoy tenemos una familia hermosa. Pero no puedo negar que un montón de cosas de mi adolescencia me marcaron mucho.

-Como seguro te marcaron otras que viviste en el deporte, como mencionás, porque te tuviste que “fumar” cargar con “la norma” encima…

-A Seba Vega (basquetbolista que en 2020 hizo públicos sus padecimientos por no contar que es homosexual) le pregunté si cree que su historia hubiera sido diferente y si hubiera llegado más lejos en otro contexto. “Hice lo mejor que pude con lo que tuve”, me contestó. Todas las personas tenemos problemas. Hay problemas que son más “vendibles” que otros a la hora de mostrar un resultado, pero en definitiva así como un deportista con discapacidad tiene un obstáculo a superar, yo como gay tuve otro a superar y alguna rival mía habrá tenido problemas económicos a superar. Se trata de ir superando obstáculos. En mi caso, fue un problema gratuito porque no tengo por qué “piruchar” que me digan: “Una persona homosexual es perversa”. Pero es lo que sucedió. Miro para atrás y me pregunto si hubiera sido diferente. Quizás sí. Pero como todo lo que nos pasa, no se puede cambiar. Cada uno hace lo que quiere y lo que puede con la historia que viene con nosotros.

Hablar para liberarse

Cecilia Carranza Saroli y Mica Pierani Méndez, puro amor en pareja.
Fotos Instagram @cecicarranzasaroli

Cecilia Carranza Saroli y Mica Pierani Méndez, puro amor en pareja.
Fotos Instagram @cecicarranzasaroli

-Ceci, ¿por qué cuando vamos al club no me presentás como “Mica, mi novia”?

Si todo aquello que hace u omite hacer cada persona habla de lo que es, de lo que no es y de lo que aún no tiene resuelto ser, Cecilia Carranza Saroli sabía que detrás de la pregunta de Mica Pierani Méndez no había un reclamo sino la llave para abrirse a los demás.

“Yo le decía que no hacía falta presentarla como mi novia. Que ella era Mica y punto. Pero en algún punto tenía razón y yo no lo quería reconocer. Me costaba mucho decir: ‘Mica, mi novia’. En 2018 me daba cosa y ella muchas veces me hizo dar cuenta lo que pasaba cuando iba al club de yachting. Pero todo fue cambiando gracias a ella”, dice y se le abren los ojos a la campeona olímpica.

“Ella es actriz de teatro musical, viene de un ambiente liberal y se relacionó con una persona que no tenía todo resuelto. En muchos aspectos me fue marcando el paso. Y así fue como llegué a abrirme y a contar mi historia”, introduce antes de relatar cómo hizo pública -no sin dudas- su orientación sexual.

“La Fundación It gets better llegaba a la Argentina y querían saludos de bienvenida con videos para sumar seguidores y ayudar al colectivo LGBTQ+ para una vida mejor. Un chico le dijo a Mica que estaba cansado de ver artistas y le sugirió a mí como deportista. Cuando me pidió el video, no lo podía hacer. No tenía que decir: ‘Hola, soy Cecilia, soy gay’. Sólo era un ‘Bienvenidos a la Argentina’, pero no podía porque me iban a identificar con… Entonces me dije que tenía que cambiar -recuerda-. Si a mí me costaba tanto, había gente que la pasa igual, peor o un poquito mejor que yo. Esto tiene que ser el motor para empezar a ayudar a otros. Y entonces conté mi historia en siete minutos y fue todo un cambio”.

Se liberó. Se sinceró. Se emocionó. Y sigue compartiendo la vida con Mica, con quien se prende en algunos videos en redes sociales. Y se mostró en una Marcha del Orgullo cada vez más multitudinaria.

La militancia inclaudicable generó un clima de época que impulsó la decisión política de sancionar las leyes de matrimonio igualitario, identidad de género, interrupción voluntaria del embarazo y de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero. Pero los discursos discriminatorios y antiderechos siguen fuertes. En las charlas de café, en las mesas familiares, en los escaños parlamentarios y en los medios de comunicación.

Cecilia Carranza Saroli y Mica Pierani Méndez, puro amor en pareja.
Fotos Instagram @cecicarranzasaroli

Cecilia Carranza Saroli y Mica Pierani Méndez, puro amor en pareja.
Fotos Instagram @cecicarranzasaroli

-Las generaciones jóvenes naturalizaron el estado de situación y ayudan a fortalecer la inclusión y la diversidad. ¿Qué más hay que hacer para entender que debe primar el respeto por las decisiones personales?

-Claramente, las nuevas generaciones nos pasan el trapo. Aunque hay mucho todavía por trabajar, porque en las fundaciones que ayudan en los temas de identidad de género se ven muchísimos casos de madres o padres jóvenes que echan a sus hijos o hijas de sus casas porque les plantean que no se sienten identificados con el cuerpo en el que nacieron o porque son gays. Bienvenida la nueva generación con la mente abierta que te sacude y te da cinco bifes, pero hay mucho más para trabajar.

-En ese camino, la información y la comunicación responsable son fundamentales…

-Mientras más visibilicemos, más vamos a naturalizar. Entonces las personas más tranquilas se van a sentir con eso que les está sucediendo. No lo podemos evitar. Porque haya matrimonio igualitario no significa que la gente de la noche a la mañana diga: “Ahora que hay, quiero ser gay”. Lo mismo que pasó con el divorcio. No porque salió la ley se divorciaron todos. La gente va a hacer lo que tenga ganas de hacer. Es cuestión de ponerle un marco formal. Las cosas no salen porque las vemos en la tele. Mi mamá, cuando yo era chica, me preguntaba: “¿Dónde viste eso?”. No, no lo había visto en ningún lado. Excluir e invisibilizar mata. Mata. Discrimina. No da opciones a la gente. Y las personas trans son el mejor ejemplo. ¿Cuántas personas trans siguen aún con la prostitución como única salida? ¿Por qué? Porque no hay espacio en otro lado, por más que se está abriendo. Pero cúantas vidas tuvimos que perder…

-¿Qué le dirías a una persona que cuando lea esta nota, en lugar de reflexionar, destine energía en un comentario agresivo o de odio?

-A los haters ni cabida, je. Escuchen más en vez de opinar tan pronto. Pero es jodido. Estuve mirando los comentarios en las redes de TNT Sports cuando ponen las fotitos de las personas que entrevisté y hay muchísimos haters. Hay mucha violencia y agresión. Pero tenemos que seguir haciendo este trabajo para que esto cambie. No nos queda otra. Es lo único que está en nuestras manos.

Charlas para visibilizar

Cecilia Carranza Saroli conduce "Identidades TNT Sports", ciclo de entrevistas sobre deporte, inclusión y diversidad en TNT Sports.
Foto TNT Sports

Cecilia Carranza Saroli conduce «Identidades TNT Sports», ciclo de entrevistas sobre deporte, inclusión y diversidad en TNT Sports.
Foto TNT Sports

“La idea de ‘Identidades TNT Sports’ es visibilizar para naturalizar. Contar historias para que haya espacios para quien quiera en el deporte”. Parece tan sencillo lo que se planteó Cecilia Carranza Saroli al comenzar el ciclo de entrevistas en TNT Sports… Parece, pero no lo es. Porque no es sencillo quebrar la norma. Pero de qué sirve esta vida si no es para luchar por integrar, incluir y respetarse.

“Fue increíble esta experiencia única, porque la diversidad enriquece. Hay muchos temas de los que hablamos sin saber y la única manera de saber es dialogando, preguntando qué te pasa y por qué -explica-. Así que como obsesiva deportista que soy, hice periodismo de investigación (risas) y me aprendí vida y obra de quienes entrevisté. Eso hizo que las charlas hayan sido ricas y nos hayamos metido en temas que iban más allá de la carrera deportiva. En las emociones, lo que sintieron y vivieron. Fue muy enriquecedor. Lo disfruté muchísimo”.

El ciclo en TNT Sports comenzó el 16 de marzo con la charla con Mara Gómez y continuará por siete miércoles más, a las 22, con Daniela Giménez, Luciana Bacci, Feca Soldano, Mía Fedra, Sebastián Vega, Jessica Millaman y Gustavo Fernández.

Objetivo: París 2024

Cecilia Carranza Saroli y Sol Branz encaran la campaña olímpica en el 49erFX hacia París 2024.

Cecilia Carranza Saroli y Sol Branz encaran la campaña olímpica en el 49erFX hacia París 2024.

La Bahía de Guanabara se vistió de celeste y blanco para celebrar la consagración histórica de Santiago Lange y Cecilia Carranza Saroli como campeones olímpicos en la clase Nacra 17 de yachting. La leyenda que superó un cáncer y la segunda argentina en ser dorada en unos Juegos Olímpicos. Río de Janeiro 2016 no pudo ser mejor. Y después de la gloria, ¿qué? ¿Creció la presión, se sintió la carga de la historia o borrón y cuenta nueva?

“Para mí lo de Río fue un resultado deportivo único y maravilloso, pero como todo resultado deportivo hay que dejarlo en el pasado, sea bueno o sea malo. Si no, como deportista no te das la posibilidad de poner tu mente en el nuevo objetivo. Y tu mente se queda siendo, como dice la canción, ‘el actor de lo que fui’, en lugar de ser el actor de lo que sos”, reflexiona Cecilia con la cita del verso de “Spaghetti del rock”, de Divididos.

“La verdad que no sentí esa presión (por ser campeona). Sentí el mismo compromiso de siempre de hacer todo lo que esté a mi alcance para poder llegar con chance de medalla a Tokio. Y creo que lo hice. Hice locuras, claro, como he hecho en mi vida -admite-. Lamentablemente, el resultado no se nos dio y no pudimos lograr el objetivo, pero hicimos todo lo que teníamos que hacer para prepararnos bien”.

-Enfrentar de nuevo una campaña olímpica durante la pandemia y dejar otra vez a tu gente querida atrás, ¿te cansó más?

-Cuando se decidió la postergación de los Juegos Olímpicos, que fue lo más sensato que había que hacer, fue muy duro para mí. Pero igualmente decidí seguir en el proyecto.Y cuando me comprometo en algo, voy con todo. Tengo una personalidad que me hace olvidar todo. Sé lo que hay que hacer y lo que hay que dejar de hacer para llegar con chances de un buen resultado en unos Juegos Olímpicos. No te podés quejar. Si fueras nuevo o nueva, decís: “No sabía en lo que metía”. Yo sabía en qué me metía y lo que iba a tener que sacrificar. Mi deseo era más grande que el costo que tiene.

Cecilia Carranza Saroli y Santiago Lange, abanderados en Tokio 2020.
Foto AP

Cecilia Carranza Saroli y Santiago Lange, abanderados en Tokio 2020.
Foto AP

-¿Podés dimensionar hoy lo que fue haber sido abanderada junto a Santiago en Tokio?

-Fue muy fuerte. Si te tengo que ser sincera, me hubiera encantado vivirlo en unos Juegos Olímpicos sin pandemia, porque entrar al estadio sin público fue muy diferente. Pero es un detalle. El simple hecho de haber sido nombrados abanderados es de una magnitud y un honor tan grande que es difícil de poner en palabras. Y en mi historia en particular fue algo mágico.

-Se terminó la dupla con Santiago. Él apuesta a París 2024. ¿Y vos?

-Estoy comprometida con un nuevo proyecto deportivo: vamos a estar con Sol Branz en el 49erFX, ella como timonel y yo como tripulante. No lo habíamos anunciado porque empezamos a navegar recién en noviembre en Buenos Aires. Yo necesitaba mi tiempo para entender si verdaderamente tenía el compromiso, las ganas y el deseo de una nueva campaña olímpica y debía sentir cómo estábamos juntas en un barco nuevo. Ella lo conoce, pero pasó de tripulante a timonel, y yo el barco no lo conocía. Desde enero el compromiso está al 100 por ciento, con mucha humildad y como proyecto en prueba hasta que corramos dos campeonatos en Europa para ver cómo nos sentimos. Tenemos muchísimo para aprender y queremos conocer nuestras posibilidades cuando compitamos contra el resto de la flota.

HS



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