domingo, abril 14

Dos raros metales en la guerra de los chips que libran EE.UU. y China


Son el galio y el germanio, centrales para producir semiconductores. La República Popular es el mayor exportador. Reacciona así a las trabas de Washington.

 China acaba de anunciar que restringirá desde agosto la exportación de metales raros esenciales para la fabricación de chips, un desafío a EE.UU. que bloquea el acceso de la potencia asiática a las máquinas para producir los estratégicos semiconductores.

Beijing argumentó “cuestiones de seguridad nacional”, el mismo pretexto vaporoso que utiliza Washington para defender las limitaciones contra su adversario.

“Con el fin de salvaguardar la seguridad y los intereses nacionales, el Consejo de Estado ha decidido aplicar el control de las exportaciones de artículos relacionados con el galio y el germanio”, comunicó la República Popular, horas antes de la llegada de la titular de Economía de Joe Biden, Janet Yellen.

Ambos minerales son claves en la fabricación de los chips que se usan para equipos de telecomunicaciones, sistemas de energía solar, motores eléctricos y estructuras de defensa. China es exportador portentoso de ambos metales: 94% de galio y 83% de germanio.

La crisis escaló debido a que EE.UU. bloquea la venta de impresoras de chips de nanotecnología a China. Ese límite incluye a la firma ASML, la mayor productora mundial de estos sofisticados aparatos.

Lo central de su importancia es que, al reducirse el tamaño a medidas menores a 5 nanometros (cuesta imaginarlo, pero hay que tener en cuenta que el cabello humano tiene unos 60.000 nanómetros de espesor), se puede incluir en ese espacio mínimo una mayor cantidad de transistores, es decir mayor velocidad y capacidades. Por ahí van ciertas metas de la Inteligencia Artificial.

Beijing carece aún de esas capacidades aunque comprometió inversiones de 132 mil millones de dólares en su industria de chips. Pero busca con esta medida una palanca de presión al considerar que el argumento norteamericano de Seguridad Nacional pretende sacar del mercado a su competidor. La Casa Blanca dice que su intención es impedir que China perfeccione sus sistemas militares.

Un paso complicado

“Es parte del ojo por ojo que la República Popular está jugando con EE.UU. y sus aliados”, dijo Ja Ian Chong, profesor de la Universidad Nacional de Singapur. La cuestión es que el galio como el germanio no son metales particularmente difíciles de encontrar, pero sí relativamente caros de extraer. China acumula casi la totalidad de la producción por su capacidad de mantenerlos baratos.

Sin embargo, “imponer restricciones a la exportación corre el riesgo de reducir el dominio del mercado”, afirman investigadores de Eurasia Group. “Las nuevas restricciones de exportación de minerales de China impulsarían a los fabricantes extranjeros a trasladar la producción fuera de la República Popular, acelerando la tendencia de diversificación de la cadena de suministro”.

En ese sentido, Beijing puede tener mucho que perder con esta lógica. Su herramienta más efectiva para sancionar es cortar el acceso a su enorme mercado o limitar las exportaciones de bienes importantes. Pero esto impulsa aún más el desacople que Beijing quiere evitar, ya que socavaría sus objetivos declarados de garantizar que la nación sea dominante en nuevas tecnologías y esencial en las cadenas de suministro globales.

La ministra de Economía de EE.UU., Janet Yellen, quien viaja esta semana China AP


La ministra de Economía de EE.UU., Janet Yellen, quien viaja esta semana China AP

Por el momento la creciente lucha ideológica entre EE. UU. y China “está teniendo prioridad sobre la globalización”, dijo Morris Chang, fundador del gigante de chips Taiwan Semiconductor Manufacturing. “En este momento, la seguridad nacional y la tecnología y el liderazgo económico tienen prioridad sobre la globalización”, dijo. “Las relaciones entre EE. UU. y China tienen más que ver con la competencia que con la colaboración”.
Washington y Beijing. Agencias



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