martes, noviembre 29
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«¿Cuántos Messi necesitamos para tapar tanta vergüenza?»


Los argentinos ostentamos a un Papa y a Messi, pero parece que tenemos vedada la opción de destacarnos mediante la prosperidad económica. Sin embargo, lo hicimos una vez.

¿Por qué no volver a ser un país envidiable? Todas las naciones vecinas se enorgullecen de su moneda y no quieren recibir la nuestra. ¿Cuántos Messi necesitamos para tapar semejante vergüenza? ¿Por qué no ordenar nuestras cuentas y destrabar nuestro extraordinario potencial económico? ¿Por qué pensar que “esto no lo arregla nadie”?

El próximo gobierno tendrá que izar la bandera de un incipiente orgullo argentino, enfocado al progreso y el desarrollo económico. Así, los cambios en las expectativas serán inmediatos y nos permitirán soñar y tener futuro. Tal vez, la población, harta ya de la decadencia constante, se aferre a un líder que, en cambio de discursos vacíos, se atreva a emitir uno lleno, realista pero esperanzador, que sea convincente y que esté respaldado por un plan consistente.

Ya casi todos los argentinos se han dado cuenta de que es mejor tomar al toro por las astas que seguir en esta eterna agonía. También por esto, el costo beneficio para la dirigencia pasará a estar más del lado de hacer las cosas bien. “No hay mal que por bien no venga”, dice un dicho popular.

Por eso, la actual crisis, y la necesidad de resolverla, constituirían una buena oportunidad para resurgir. Se necesitarán consensos, que se transformen en políticas de Estado, independientes del gobierno de turno.

Tanto a nivel de un país como de un individuo, las cosas, en su esencia, no son muy diferentes. Si alguien se embarca en su proyecto personal, primero tiene que instrumentarlo, y luego sostenerlo con trabajo y disciplina, y después vienen los frutos, aunque el proyecto, en sí mismo, ya es gratificante desde el inicio.

Las expectativas favorables contribuyen al bienestar en el presente. Actúan, figuradamente, como un crédito emocional que se capitaliza hoy.

Jorge Ballario / MARCOS JUÁREZ, CÓRDOBA / psicologo.ballario@gmail.com

De Cristina Kirchner y la “corrupción que mata”

El juicio al que está siendo sometida la expresidenta Cristina Kirchner sobre el manejo discrecional de la obra pública, es un claro ejemplo de cómo la corrupción mata.

Cuando se saca dinero, se le saca a alguien y ese alguien son los miles de muertos por el Covid por falta de vacunas, desnutridos y muertos en hospitales por neumonía en invierno o diarrea en verano, millones de pobres y desocupados.

Muertos en accidente donde debería haber semáforos, muertos por que faltan remedios y asistencia por que falta el dinero. Creo que debería ser investigado el tema de Vialidad no sólo como un hecho de corrupción, creo que la muerte de miles de argentinos por falta de presencia del Estado es un hecho gravísimo y sus responsables deberían ser acusados de genocidio. Sería la única forma que tendremos de tener presente que la corrupción mata, y robar es además de un pecado.

Resulta patético que este Gobierno haya levantado las banderas de los Derechos Humanos. El pueblo argentino tiene hambre, hambre de justicia.

José Lenczner / jomalen@hotmail.com

Tras el desarrollo de la tan esperada transmisión en vivo de la primera de las nueve jornadas programadas para el alegato del Ministerio Fiscal, en el juicio por la Obra Pública (Vialidad), se conoció un desafortunado twit del periodista Pablo Duggan, pretendiendo asimilar al fiscal Luciani con el ex fiscal Nisman.

Las pruebas presentadas fueron de una contundencia tal que sólo restará (a los jueces del Tribunal Oral 2) corroborar que las filmaciones desde un dron, mostrando el estado de una de las tantas obras peritadas (0% de avance) no terminadas, y pagadas por el Estado no haya sido producto de un montaje fílmico falso.

O que las filminas que mostraban los mensajes desgravados del celular secuestrado a José López (luego de ser arrestado en el Convento de Gral Rodríguez), producidos en la semana previa al traspaso de mando en 2015 hayan sido alteradas deliberadamente por la fiscalía.

La elucubración de Duggan, entonces, nos retrotrae a la resolución de los teoremas “por el método del absurdo”, si él piensa así de Luciani (tras su impecable presentación inicial) . . . no habrá margen para la duda, a Nisman lo asesinaron.

Juan José de Guzmán / jjdeguz@gmail.com

El pago de impuestos y los derechos de los ciudadanos

Ciudadano es aquel que se involucra con la comunidad en el ámbito social, económico o político, cumple sus obligaciones, asume responsabilidades y respeta los derechos ajenos.

Entre las obligaciones de los ciudadanos figura el pago de impuestos para atender al funcionamiento de los gobiernos nacional, provinciales y municipales. Por lo tanto, toda persona que en lugar de aportar al Estado se sirva de él, a través del cobro de planes o ayudas sociales, debe perder el derecho a votar mientras se encuentre en esa situación. Y al que no respete los derechos de terceros se le deberá suprimir el pago de tales ayudas financieras.

Igual temperamento se deberá aplicar a los sujetos que están privados de su libertad por haber agredido a ciudadanos.

Félix López Freyre / lopezfreyre@hotmail.com

Pide a la Municipalidad de Lomas un barrendero

Hacen muchísimos años que estoy solicitando a la Municipalidad de Lomas de Zamora que envíen un barrendero para que haga su trabajo, y lo único que contestan es que “pasamos su solicitud a la dependencia correspondiente” y nunca más dicen nada ni mandan a nadie.

Por favor, por milésima vez, les solicito envíen un barrendero a la calle Yapeyú, entre Cerrito y Fonrouge, Banfield Este, Buenos Aires.

Víctor Héctor Cao / vccgrafica@yahoo.com.ar

Dice que en Boca hay “egolatría futbolística”

Además de “pasión de multitudes”, el fútbol es un “espectáculo deportivo profesional” que mueve miles de millones de dólares. De él dependen económicamente no sólo sus protagonistas directos, sino otras actividades industriales.

Boca y River son sus máximos protagonistas históricos. Por ende, quienes cumplen funciones dirigentes, ya sean deportivas u otras, tienen máxima obligación de eficacia.

Intentar que la principal actividad de un club sea conducido por aficionados a la función que les compete, respaldados éstos por “sus glorias futbolísticas del pasado”, es un albur siempre peligroso. Y algunas veces -cuando prevalece la egolatría y/o ambiciones personales- muy contraproducente.

Por estos días, Boca Juniors es cabal ejemplo de ello.

Adrián A. Klas / viyurklas@gmail.com

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