jueves, diciembre 1
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Cristina Kirchner busca remediar un error, y lo que vio Gustavo Beliz y no le gustó


Algo más de tres años debieron transcurrir para que Cristina Kirchner intentara -a su entender- remediar un error político que a esta altura muchos de los dirigentes kirchneristas le atribuyen en privado: haber elegido a Alberto Fernández para que encabece la fórmula presidencial del Frente de Todos en la mañana del sábado 18 de mayo de 2019.

El arrepentimiento de la vicepresidenta no sólo tiene que ver con la gestión de Alberto F.; sobre la marcha, entendió que quien fuera jefe de Gabinete entre 2003 y 2008, era un fiel soldado de Néstor Kirchner, pero nunca lo fue de ella.

De hecho, fue a Cristina a quien Fernández cuestionó por su manejo de sus dos mandatos, de la economía, por su responsabilidad en el pacto con Irán, cuando abandonó aquél gobierno y se sumó luego al equipo de Sergio Massa. Nunca criticó a Néstor Kirchner.

El ingreso de Massa al gabinete estaba cerrado con Cristina hace varias semanas. También, hace algunos días que había quedado descartado Jorge Capitanich para ir a la Jefatura de Gabinete. Los gobernadores, durante el almuerzo con Alberto Fernández el miércoles pasado en la Casa Rosada, terminaron por cerrar esa puerta. Le reclamaron la continuidad de Juan Manzur, es decir, que no lo reemplace “Coqui”. Al Presidente le cerraba porque, además, mantenía a Santiago Cafiero en la Cancillería  -lugar indicado para Manzur- y se sacaba el problema de buscarle otra silla en el gabinete al tucumano.

Cerca del gobernador chaqueño aducen que no había lugar para Massa y él, en el gabinete. Hubiera sido un Jefe de Gabinete devaluado, con todo el poder que le dieron a Sergio”, subrayan.

La salida que marcó el inicio de la catarata de cambios en el gabinete, fue la de Gustavo Beliz. En lo formal, su cargo como Secretario de Asuntos Estratégicos, que manejaba los créditos de los organismos multilaterales como el BID, el Banco Mundial y la CAF, iba a convertirse en un sin sentido porque esa responsabilidad iba quedar bajo la órbita del nuevo super Ministerio de Massa.

EL ex Secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

EL ex Secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

Pero se trataba de una decisión que Beliz venía madurando desde hace tiempo, frente al estado que percibía en la gestión de Gobierno. “Eclosionó ante la pérdida de confianza profunda en palabras y actitudes que vio”, relató un funcionario con buena sintonía con Beliz, que pudo hablar sobre su salida con él. Igual, agregó la fuente, “se fue en paz y deseando que todo sea para bien del país”.

​»Estos cambios en el gabinete marcan el lento final del albertismo que nunca alumbró, y la incipiente construcción o ampliación del massismo», describe un dirigente con despacho en la casa de Gobierno.

Está claro que las acciones que Massa tenía en el loteo del Gobierno, crecieron mucho más que los bonos argentinos, un 20 por ciento, el día que se oficializó su designación en Economía, Producción y Agricultura.

No así la de varios funcionarios que fueron relegados de su cargo. Como Daniel Scioli, que del Ministerio de Desarrollo Productivo, tuvo que volver a la Embajada argentina en Brasil. ¿El gobierno no nombró embajador en Brasil cuando incorporó a Scioli en el gabinete porque pensaba que habia una posibilidad que él volviera a Brasilia? Suena poco probable. Sobre todo por el enojo de algunos dirigentes que acompañaban a Scioli y que se quejaron por el destrato de parte de Alberto y de Cristina.

Conferencia de prensa de Sergio Massa con Daniel Scioli en el ministerio de la Producción. Foto: Enrique García Medina

Conferencia de prensa de Sergio Massa con Daniel Scioli en el ministerio de la Producción. Foto: Enrique García Medina

Scioli se prestó a aceptar que Massa lo despidiera con un abrazo ante la prensa durante 30 segundos, y después lo dejará sólo con los periodistas. No obstante, se puso en modo zen y afirmó: «Yo le agradezco a Massa que haya tenido el gesto de venir a una reunión de trabajo acá al ministerio».

El interrogante que pocos pueden responder, es por qué Cristina no acompañó el ingreso de Massa el 2 de julio, cuando renunció Martín Guzmán, y sí lo hizo esta semana. Lo que la habría llevado a volver sobre sus pasos fue el agravamiento de la crisis económica desde la renuncia de Guzmán, a quien el cristinismo bombardeó durante varios meses -el dólar saltó de $239 a $340-, hasta la designación de Silvina Batakis, que también la vicepresidente aprobó pero la crisis no se detuvo.

La propia ex ministra de Economía llegó a decirle al Tesoro de Estados Unidos, al Fondo Monetario y a los inversores de Wall Street, que Cristina apoyaba el ajuste que estaba decidida a emprender. ¿Massa también?

En aquél momento de la renuncia de Guzmán, Cristina había desautorizado a La Cámpora, que pugnaba por el ingreso de Massa a un Superministerio desde hacía tiempo. Incluso, desde el Instituto Patria, cuando Batakis fue designada pero no Massa, lanzaron una frase premonitoria. «Batakis sola, va a durar dos semanas». Le erraron por una semana: duró tres.

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