jueves, diciembre 1
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con miles de muertos, el conflicto se empantana en el Este


Cuando Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero, lo hizo con la aspiración de tomar el país en una ofensiva relámpago (a la que califica hasta el día de hoy como «operativo militar especial») de apenas unos días o pocas semanas. Muchos analistas occidentales también pensaron que sería así. No lo fue. La guerra entra este martes en su cuarto mes.

Sin embargo, el conflicto cumple el martes tres meses y Moscú parece atascada en lo que cada vez parece más una guerra de desgaste, sin final a la vista y con pocos éxitos en el campo de batalla.

Con todo, también es cierto, que hay pocas esperanzas que las tropas ucranianas logren conservar toda la región del Donbas, en el Este, donde la guerra se ha concentrado y las fuerzas de Kiev resisten una ofensiva rusa poderosa.

Severodonetsk guerra rusia ucrania

Rusia dice estar a punto de tener el control total. Severodonetsk, un punto crucial en la batalla por el Donbas, que es bombardeado sin descanso, «24 horas al día», según el gobernador de la región de Lugansk, Serguéi Gaidai.

Muchos expertos comparan la situación de Severodonetsk con la de Mariupol, con un escenario apocalíptico tras varias semanas de asedio. Los barrios de la ciudad se han convertido en montones de escombros, con edificios destruidos por los misiles.

«Utilizan la táctica de la tierra quemada, con la destrucción deliberada de la ciudad, el bombardeo aéreo, los lanzacohetes múltiples, los morteros o los tanques que disparan contra los edificios», dice Gaidai.

Soldados ucraniano trasladan un tanque ruso destruido en Kiev. Foto: AP

Soldados ucraniano trasladan un tanque ruso destruido en Kiev. Foto: AP

También es cierto, que entrando en el cuarto mes, no hay una victoria rápida para las poderosas fuerzas del presidente de Rusia, Vladimir Putin, ni una retirada ucraniana en desbandada que permitiera al Kremlin controlar la mayor parte del país y establecer un gobierno títere. Esa fuel a primera fase de la guerra con el objetivo ruso de tomar Kiev y fracasó estrepitosamente al mes de iniciada.

En lugar de eso, las tropas rusas se quedaron trabadas a las afueras de Kiev y otras grandes ciudades ante una firme defensa ucraniana. Convoyes de blindados rusos se veían paralizados en largos tramos de autopista. Las tropas se quedaban sin suministros ni gasolina y se convirtieron en objetivos fáciles desde aire y tierra.

Tras poco más de un mes de invasión, Rusia prácticamente admitió el fracaso de su asalto rápido y retiró tropas de los alrededores de Kiev para declarar como nueva prioridad la región industrial oriental del Donbas, donde separatistas con apoyo de Moscú combaten con fuerzas ucranianas desde 2014.

guerra-donbas

Pérdidas de ambos bandos

Después de tres meses de conflicto, se cree que Rusia ha perdido casi el mismo número de soldados que tras nueve años de guerra en Afganistán, según el Ministerio de Defensa británico en su actualización diaria sobre la situación en Ucrania.

Fuentes occidentales estiman que entre 12.000 y 15.000 soldados rusos han perdido la vida en los últimos tres meses.

Estas cifras podrían minar el apoyo de los rusos a su presidente Vladimir Putin.

Nadiya Trubchaninova, 70, llora sobre el ataúd de su hijo muerto a manos de soldados rusos. Foto: AP

Nadiya Trubchaninova, 70, llora sobre el ataúd de su hijo muerto a manos de soldados rusos. Foto: AP

Mientras que en el lado ruso las autoridades restan importancia a las pérdidas, en el lado ucraniano también es difícil obtener cifras. Hace más de un mes, el presidente ucraniano habló de entre 2.500 y 3.000 soldados muertos y más de 10.000 heridos.

Estas cifras no tienen en cuenta a los civiles que murieron durante los combates y los bombardeos.

Cuerpos de civiles y soldados en la morgue de la ciudad de Mykolaiv. Foto: AFP/ Bulent Kilic

Cuerpos de civiles y soldados en la morgue de la ciudad de Mykolaiv. Foto: AFP/ Bulent Kilic

Los logros rusos

Desde luego, Rusia ha tomado extensiones considerables de territorio en torno a la Península de Crimea, que Moscú se anexionó hace ocho años.

También ha logrado cortar el acceso ucraniano al Mar de Azov y asegurado por fin el control del puerto clave de Mariupol tras un asedio que impedía a parte de sus tropas pelear en otros lugares mientras combatían a persistentes fuerzas ucranianas atrincheradas en un enorme recinto metalúrgico.

Pero la ofensiva en el Este a pesar de su brutalidad también parece haber perdido inercia, conforme las armas occidentales llegan a Ucrania para reforzar a un ejército superado en potencia de fuego.

La acería de Azovstal hoy, totalmente destruida. Foto: Reuters

La acería de Azovstal hoy, totalmente destruida. Foto: Reuters

Cada día, la artillería y los aviones de combate rusos golpean sin cesar las posiciones ucranianas en el Donbas en un intento de romper las defensas preparadas durante el conflicto separatista.

Sólo han hecho pequeños avances, lo que refleja claramente tanto los números insuficientes de Rusia como la resistencia ucraniana. En un incidente reciente, los rusos perdieron cientos de tropas y docenas de vehículos de combate en la región de Luhansk cuando intentaban cruzar un río para construir una cabeza de puente.

«Los rusos siguen muy por detrás de donde creemos que querían estar cuando iniciaron este nuevo esfuerzo en la parte oriental del país», dijo el viernes el secretario de prensa del Pentágono, John Kirby, que describió los combates en el Donbas como muy dinámicos, con pequeños poblados y localidades que cambian de manos todos los días.

En otros lugares de Ucrania, las fuerzas rusas han atacado de forma metódica con misiles de crucero y ataques aéreos cargamentos de armas occidentales, depósitos de munición y combustible e infraestructura crítica, con la esperanza de debilitar la capacidad militar de Kiev y su potencial económico.

200 cadáveres en Mariupol

Pero en sus esfuerzos por ganar terreno, las fuerzas rusas también han atacado ciudades sin descanso y asediado algunas. En un ejemplo reciente del costo de la guerra, se encontraron 200 cadáveres en un edificio derruido en Mariupol, según dijeron las autoridades ucranianas el martes.

Un cementerio improvisado en las afueras de Mariupol. Foto: Reuters

Un cementerio improvisado en las afueras de Mariupol. Foto: Reuters

El Kremlin parece albergar aún un objetivo más ambicioso de aislar a Ucrania de la costa del Mar Negro desde la frontera rumana, algo que también permitiría a Moscú construir una conexión terrestre con la región separatista Transnistria, en Moldavia, donde hay tropas rusas destinadas.

Pero Moscú parece saber que este objetivo no es alcanzable en este momento, con las fuerzas limitadas de las que dispone.

«Creo que cada vez se están dando más cuenta de que no pueden hacerlo todo, desde luego no de una vez», dijo Justin Crump, excomandante de tanques británico y que dirige Sibylline, una firma de asesoría estratégica.


Las pérdidas de Moscú la han obligado a depender cada vez más de unidades recompuestas a toda prisa en el Donbas que sólo podrían hacer pequeños avances.

Muchos en Ucrania y Occidente pensaban que Putin invertiría recursos en el Donbas para lograr un triunfo decisivo para el Día de la Victoria el 9 de mayo, cuando Moscú celebra cuando derrotó a la Alemania nazi en la II Guerra Mundial.

Rusia ha descrito falsamente la guerra como una campaña para «desnazificar» Ucrania, un país con un presidente judío elegido de forma democrática y que quiere estrechar lazos con Occidente.

Sin embargo, en lugar de una enorme campaña en el Este, el Kremlin optó por una serie de miniofensivas tácticas en la región que aspiraban a ganar terreno con rapidez para intentar rodear a las fuerzas ucranianas.

«El liderazgo ruso insta a los mandos militares a mostrar al menos algunos avances, y no puede hacer nada más que seguir enviando tropas a la matanza», dijo Mykola Sunhurovskyi, experto militar en el grupo de estudios con sede en Kiev Razumkov Center.

Vista de un tranvía destrozado por los ataques rusos en la ciudad de Mariupol. Foto: EFE

Vista de un tranvía destrozado por los ataques rusos en la ciudad de Mariupol. Foto: EFE

Muchos en Occidente esperaban que Putin declarase una movilización más amplia para aumentar las filas rusas.

Pero eso no ocurrió, y Rusia ha seguido dependiendo de fuerzas limitadas, claramente insuficientes contra las defensas ucranianas.

Una movilización masiva probablemente provocaría un amplio descontento en Rusia, avivaría el sentimiento contra la guerra y tendría enormes riesgos políticos. Los jóvenes no quieren enlistarse. Las autoridades optaron por opciones más limitadas, como levantar el límite actual de 40 años para los que quieran unirse al ejército.

La falta de recursos quedó a la vista la semana pasada con la repentina retirada rusa de zonas en torno a Járkov. La segunda ciudad más grande de Ucrania llevaba bajo ataque desde el principio de la guerra. Al parecer, algunas de esas tropas fueron redirigidas al Donbas, pero no bastaron para inclinar la balanza en el campo de batalla.

«Tuvieron que repartir las tropas que tenían en torno a Járkov, simplemente porque intentan mantener una línea demasiado grande con muy pocas tropas», dijo Phillips O’Brien, profesor de estudios estratégicos en la Universidad de St. Andrews, en Escocia.

Los combates en el Donbas se han convertido cada vez más en duelos de artillería «y podría continuar bastante tiempo sin mucho movimiento en las líneas», señaló.

El éxito, señaló O’Brien, sería para el que «pueda aguantar el aluvión».

El plan de Ucrania

Ucrania, por su parte, sigue recibiendo armas occidentales, incluidos obuses y drones estadounidenses, tanques de Polonia y otro equipamiento pesado que se envía al frente de inmediato.

Soldados ucranianos en un descanso, en el Este. Foto: AFP

Soldados ucranianos en un descanso, en el Este. Foto: AFP

«El plan de Ucrania es sencillo y evidente: desgastar todo lo posible a las fuerzas rusas en los próximos meses, ganar tiempo para recibir armas occidentales y la instrucción sobre cómo utilizarlas, y después lanzar una contraofensiva en el sureste», dijo Sunhurovskyi, el experto militar con sede en Kiev.

El lento avance en el Este de Ucrania ha enojado a los más belicistas en Rusia, que advirtieron que Moscú no puede ganar si no hace una movilización masiva y concentra todos sus recursos en un ataque decisivo.

Las autoridades ucranianas, por su parte, ganan cada vez más confianza ante el lento avance de la ofensiva rusa y el creciente apoyo de Occidente.

Aunque el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, reiteró la semana que empujar a los rusos de vuelta a sus posiciones antes de la invasión sería una victoria, algunos sus asesores han expresado objetivos más ambiciosos, como la posibilidad de recuperar Crimea y el Donbas.

Rusia, por su parte, parece tratar de desangrar a Ucrania con ataques sistemáticos a suministros de combustible e infraestructuras mientras pelea avances militares en el Este. El Kremlin también podría confiar en que Occidente pierda interés en el conflicto ante problemas económicos y otros desafíos.

«Su última esperanza es que perdamos todo el interés en el conflicto en Ucrania para el verano», dijo Crump. «Calculan que las audiencias occidentales perderán interés del mismo modo que en Afganistán el año pasado. Rusia cree que el tiempo avanza a su favor».

Associated Press y RFI

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