jueves, octubre 6
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Con ley marcial, estadios con refugios antibombas y planteles diezmados, comienza la Premier League ucraniana


Con la ley marcial en vigencia, en estadios dotados de refugios antibombas, con planteles diezmados y clubes que ni siquiera podrán competir, la Premier League ucraniana comenzará el martes su temporada 2022/23, la más atípica desde que empezó a disputarse en 1992, con la guerra como telón de fondo. De esta forma, la pelota volverá a rodar en este país después de 305 días de parate.

Shakhtar Donetsk y Metalist 1925 abrirán el certamen en el Estadio Olímpico de Kiev desde las 7 (hora de Argentina). Un rato más tarde se jugarán otros tres encuentros de la primera fecha, mientras que un día después se medirán Rukh Lviv y Metalist Kharkiv (los otros tres partidos de la jornada inicial fueron aplazados). No parecen azarosas las fechas elegidas para dar luz verde a un torneo que es presentado como una victoria patriótica ante el invasor ruso: el martes se celebra el Día de la Bandera Nacional y el miércoles, el Día de la Independencia.

Está previsto que este campeonato, que abarcará 30 fechas, terminará el 3 de junio del año que viene, aunque tendrá un extenso receso invernal entre el 26 de noviembre y el 4 de marzo. Los clásicos entre Shakhtar y Dynamo de Kiev se disputarán el 15 de octubre y el 22 de abril. Todo ello si la delicada situación que atraviesa el país permite que el fútbol conserve su calendario.

El camino para llegar a este relanzamiento fue largo. El 12 de diciembre de 2021, Kolos derrotó 2 a 1 como local a Minaj en su estadio de Kovalivka, 80 kilómetros al sudoeste de Kiev. El gol del zaguero Oleksandr Chornomorets, a los 45 minutos del segundo tiempo, fue el último que se festejó en suelo ucraniano. Después del habitual parate de invierno, estaba previsto que el certamen se reiniciaría el 25 de febrero, pero un día antes las tropas del Ejército ruso atravesaron la frontera norte del país y el deporte quedó en el olvido.

El Arena Lviv será una de las sedes de los partidos de esta edición de la Premier League ucraniana.

El Arena Lviv será una de las sedes de los partidos de esta edición de la Premier League ucraniana.

En esos primeros días de conflicto bélico, decenas de jugadores extranjeros abandonaron el país (la FIFA resolvió que pudieran suspender sus contratos hasta el 30 de junio de 2023), mientras algunos futbolistas ucranianos se alistaban en los Batallones de Defensa Territorial. El 26 de abril, ante un panorama sombrío, la Asamblea General de la Premier League decidió cancelar definitivamente el torneo sin consagrar a un campeón. La tabla de posiciones solo se utilizó para definir la clasificación a los torneos continentales. Así, Shakhtar Donetsk y Dynamo de Kiev accedieron a la Champions League; Dnipro, a la Europa League; y Zorya Luhansk y Vorskla Poltava, a la Conference League.

En junio, el Shakhtar y el Dynamo disputaban partidos amistosos en distintos puntos de Europa para recaudar fondos para los damnificados por la guerra y el Arena Lviv funcionaba como un refugio con capacidad para 2.000 personas. En esos días y por iniciativa del presidente ucraniano Volodímir Zelenski comenzó a fraguarse el reinicio del torneo local.

Para ello fueron necesarias varias reuniones entre las autoridades de la Asociación Ucraniana de Fútbol (FAU), la Premier League, los Ministerios de Juventud y Deportes, Defensa e Interior, y el Servicio Estatal de Emergencias. Las imágenes de esos cónclaves en los que departían dirigentes deportivos con militares ataviados con uniforme de combate daban cuenta de la atipicidad de la situación. Finalmente, el 18 de julio se anunció la día de inicio de la liga. En cambio, todavía no hay fecha prevista para el comienzo de la Copa de Ucrania, de los certámenes de ascenso y de la liga femenina.

Autoridades civiles y militares debieron ponerse de acuerdo para que pudiera volver a disputarse la Premier League ucraniana. (Foto: Ukranian Premier League)

Autoridades civiles y militares debieron ponerse de acuerdo para que pudiera volver a disputarse la Premier League ucraniana. (Foto: Ukranian Premier League)

Está claro que para las autoridades, esta decisión no solo procura dar algo de alivio económico a las golpeadas arcas de los clubes (en estos días, la Premier League firmó con la cadena irlandesa Setanta Sports un convenio para la transmisión de los partidos que reportará ingresos por 16,2 millones de dólares) y un rato de recreación a una población golpeada por la guerra, sino que además intenta ser una victoria más en la batalla simbólica con Rusia.

“Cuando parecía que esta misión era imposible, nos inspiramos en el ejemplo de las Fuerzas Armadas. Vimos cómo los soldados en el frente rechazaron heroicamente a los invasores, cómo liberaron la tierra ucraniana del enemigo metro a metro, y eso nos dio fuerzas. La valentía de los militares reforzó nuestra convicción de que podemos revivir el fútbol en Ucrania”, aseguró el jueves Andrii Pavelko, presidente de la FAU, tras la última reunión preparatoria antes del inicio del torneo.

En la misma línea se manifestó la conducción de la Premier League en un comunicado publicado en su sitio web el viernes: “Las competiciones deportivas durante la guerra se convierten, entre otras cosas, en una demostración de nuestra intrepidez, nuestra confianza en la victoria y nuestra disposición a continuar la lucha. La celebración de competiciones de fútbol enviará un fuerte mensaje, tendrá una poderosa misión social y también servirá de consuelo mental para nuestro pueblo”.

Domingo Blanco es uno de los tres futbolistas argentinos que jugará esta temporada en Ucrania. (Foto: Instagram @scdnipro1)

Domingo Blanco es uno de los tres futbolistas argentinos que jugará esta temporada en Ucrania. (Foto: Instagram @scdnipro1)

Para que el torneo pudiera comenzar en un país en el que todavía está vigente la ley marcial, fue necesario elaborar un estricto protocolo de seguridad que fue aprobado por los Ministerios de Defensa e Interior, la Policía Nacional y el Servicio Estatal de Emergencias. La disputa de los encuentros estará atada a las autorizaciones que deberán expedir las administraciones militares de cada una de las regiones donde se programará actividad.

Todos los encuentros se jugarán a puertas cerradas y en estadios que contarán con sirenas antiaéreas y refugios antibombas. Si se activa una alarma durante un partido, el juego se detendrá inmediatamente y los jugadores, los integrantes de los cuerpos técnicos y del equipo arbitral, y el personal abocado a la organización deberán dirigirse rápidamente al refugio y permanecer allí hasta que la alarma cese.

Por el momento, los estadios aprobados están en Kiev y en el oeste del país (Lviv, Lutsk, Úzhgorod), alejados de las zonas más golpeadas por la guerra. Ello obligará a clubes como Chornomorets Odessa, Dnipro y FK Oleksandriya a mudar su localía. No es la primera vez que esto ocurre, puesto que desde 2014, cuando comenzó el conflicto en la región del Donbás, están alejados de sus ciudades Zorya Luhansk (se estableció en Zaporiyia y ahora jugará en Úzhgorod) y Shakhtar Donetsk (pasó por Lviv y Járkov antes de afincarse en Kiev).

El estadio del Desna fue destruido por los bombardeos. El club de Chernihiv no participará en esta edición de la Premier League ucraniana. (Foto: Instagram @desnafc)

El estadio del Desna fue destruido por los bombardeos. El club de Chernihiv no participará en esta edición de la Premier League ucraniana. (Foto: Instagram @desnafc)

En el torneo seguirán participando 16 equipos, pero dos de los clubes que intervinieron en la campaña pasada no podrán hacerlo en esta. El Desna Chernihiv, que marchaba séptimo cuando se suspendió el torneo pasado, anunció su deserción de la competencia después de que los bombardeos dañaran gravemente su estadio (otrora llamado Yuri Gagarin, en honor al famoso cosmonauta soviético) en Chernihiv, en el norte del país y a un puñado de kilómetros de la frontera con Bielorrusia. Tampoco intervendrá el FC Mariupol, el club de la ciudad situada a orillas del Mar de Azov que se encuentra ocupada por tropas rusas.

Los lugares de estos conjuntos serán ocupados por Metalist Kharkiv y Kryvbas Kryvyi Rig (de la ciudad natal del presidente Zelenski), que marchaban primero y segundo en la Persha Liha, el certamen de segunda división, cuando comenzó la guerra. El entrenador de Kryvbas será Yuriy Vernydub, quien la temporada pasada estaba dirigiendo al Sheriff Tiraspol de Moldavia (batió a Real Madrid en el Santiago Bernabéu en la fase de grupos de la Champions League) y renunció para incorporarse al Ejército ucraniano. Ahora cuenta con un permiso especial del Ministerio de Defensa para dividir su tiempo entre la actividad militar y el fútbol.

Uno de los grandes retos para los clubes, después de más de ocho meses de parate, fue rearmar sus planteles. La guerra, vaya obviedad, ahuyentó a muchos futbolistas, sobre todo extranjeros. Cuando se suspendió el torneo pasado, eran 98 los foráneos que se desempeñaban en los 16 equipos de la Premier League, mientras que serán solo 45 los que iniciarán este campeonato. Entre ellos, la dotación más numerosa sigue siendo, como desde hace años, la de los brasileños: serán nueve.

Emiliano Purita se incorporó la semana pasada al Dnipro y ya debutó en la fase clasificatoria de la Europa League. (Foto: Instagram @scdnipro1)

Emiliano Purita se incorporó la semana pasada al Dnipro y ya debutó en la fase clasificatoria de la Europa League. (Foto: Instagram @scdnipro1)

Y también habrá tres argentinos. Domingo Blanco, quien se desvinculó de Independiente el 30 de junio, y Emiliano Purita (formado en San Lorenzo y con pasos por Arsenal y San Martín de Tucumán) se sumaron al Dnipro y ya debutaron oficialmente con su nuevo equipo el jueves en el encuentro de ida de una de las llaves de los playoffs de la Europa League ante AEK Larnaca de Chipre. En tanto, el misionero Fabricio Alvarenga, que ya lleva dos años en Ucrania, se está recuperando de una rotura de ligamentos cruzados y seguirá su carrera en Rukh Lviv.

En este lapso de hostilidad y miedo, no todas fueron deserciones. En la últimas semanas hubo jugadores que se habían marchado cuando comenzó el conflicto y ahora regresaron, como el brasileño Marlyson (Vorskla Poltava) y el croata Neven Djurasek (Shakhtar Donetsk), y también otros que nunca se habían desempeñado en este país y aterrizaron allí, como el albanés Realdo Fili (Chornomorets), el camerunés Yvan Dibango (Kryvbas) y el brasileño Felipe Rodrigues (Vorskla Poltava).



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