martes, noviembre 29
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a los 34 años y desde el 103° lugar del ranking se metió entre las cuatro mejores y va por más


En un Wimbledon lleno de sorpresas y protagonistas inesperados, la gran revelación del cuadro femenino es la alemana Tatjana Maria, quien con 34 años y desde el 103° escalón del ranking mundial, se metió este martes en las semifinales del Grand Slam inglés -las primeras para ella en esta categoría- al derrotar por 4-6, 6-2 y 7-5 a su compatriota Jule Niemeier, 12 años más joven y 97ª del mundo. Su actuación sobre el césped londinense ya entró en los libros de estadísticas del torneo, porque se convirtió en la cuarta jugadora afuera del top 100 en llegar a esa instancia en los últimos 38 años, después de la croata Mirjana Lucic en 1999, la china Jie Zheng en 2008 y la estadounidense Serena Williams en 2018. Pero la germana está además a dos triunfos de hacer historia grande y transformarse en la segunda madre en levantar el trofeo en el All England.

Si gana el título, sucederá a Evonne Goolagong como la segunda mujer en coronarse en el Major británico tras haber dado a luz. La australiana lo logró en la edición 1980, cuando derrotó en la final a Chris Evert. Igual, Maria ya es la primera en meterse en el grupo de las cuatro mejores, tras ser mamá dos veces.

«A algunas personas les gusta hacer bungee jumping. A mí me gusta volver al tenis después de tener hijos, supongo», comentó entre risas hace algunos días, en una entrevista con la WTA.

La familia Maria en Wimbledon: Tatjana, su esposo y entrenador Charles Edouard y sus hijas, Charlotte y Cecilia. Foto Instagram @tatjanamaria87

La familia Maria en Wimbledon: Tatjana, su esposo y entrenador Charles Edouard y sus hijas, Charlotte y Cecilia. Foto Instagram @tatjanamaria87

Maria comparte la vida en el circuito con su familia. Profesional desde 2006, está casada con su entrenador, Charles Edouard Maria, y juntos viajan de torneo a torneo con sus hijas, Charlotte, de 8 años, y Cecilia, de uno.

«Me encanta ser madre. Es lo mejor del mundo. Es mi prioridad. Y no me molesta que siempre me pregunten sobre ese tema. Amo mis dos hijas y poder hacer esto juntos. Todos me apoyan y eso lo hace muy especial cada uno de los logros que voy consiguiendo», afirmó la germana.

Y siguió: «Mi marido es la persona que mejor me conoce y por eso es el entrenador perfecto para mí. Tiene una confianza absoluta en mí. Mi carrera y su carrera son la misma carrera, es como si fuera un negocio familiar. Hacemos todo lo posible para mantener a la familia unida, eso es lo más importante para nosotros».

La nacida en Bad Saulgau es un ejemplo perfecto de que la maternidad no siempre significa el final de una carrera en el deporte de alto rendimiento. Es más, la llegada de su primera hija, en diciembre de 2013, terminó siendo una doble bendición.

Tras tener a su segunda hija, Maria volvió con un revés diferente, con slice y a una mano. Foto AP Photo/Kirsty Wigglesworth

Tras tener a su segunda hija, Maria volvió con un revés diferente, con slice y a una mano. Foto AP Photo/Kirsty Wigglesworth

Durante esa primera licencia, ella siguió trabajando en su tenis y cuando volvió a las canchas, apenas cuatro meses después de dar a luz, sorprendió al mostrar un revés diferente: pasó de golpearlo a dos manos a ejecutarlo con una sola. Y más competitiva que nunca, alcanzó en noviembre de 2017 su mejor ranking histórico (el 46° escalón) y conquistó en junio de 2018 su primer título de singles sobre el césped de Mallorca. 

«Tenía un golpe de revés a dos manos, pero lo jugaba poco. Tenía el slice en mi arsenal, también el juego de pies para hacer el revés a una mano, así que lo cambié. No fue fácil, pero ahora siento como si lo hubiera golpeado así toda mi vida», contó hace un tiempo sobre ese cambio en su estilo de juego. 

En abril de 2021, Maria y su esposo le dieron la bienvenida a su segunda hija. Y solo tres meses más tarde, la alemana estaba compitiendo de nuevo. Aunque ella reconoció que, como se tomó ese segundo embarazo más «relajada», el regreso le costó un poco más. Igual, apenas un año después del parto, en abril pasado, ganó su segundo torneo como profesional, en Bogotá.

«Me siento orgullosa de mí misma. Cuando empezás el camino de regreso al tenis después de haber tenido un hijo, nunca sabes a ciencia cierta cómo irán las cosas. En los casos hubo gente que dudaba, que no pensaba que podía volver. Pero les demostré que estaban equivocados. Después de tener a Charlotte me metí en el top 50, ahora estoy en semis de Wimbledon. Soy una luchadora y sigo soñando y eso quiero mostrarles a mis hijas», reflexionó, quien es dueña además de cuatro títulos de dobles, tres ganados ya como mamá.

Sobre el césped de Wimbledon, la alemana debutó con un triunfo ante la australiana Astra Sharma (136ª del ranking) y luego hilvanó tres triunfos ante preclasificadas, la rumana Sorana Cirstea (26ª), la griega Maria Sakkari (5ª) y la letona Jelena Ostapenko (12ª), antes de vencer a Niemeier para avanzar a semis y firmar su mejor actuación histórica en un Grand Slam.

Hasta este certamen, Maria -que enfrentará ahora a la tunecina Ons Jabeur (3ª favorita) o a la checa Marie Bouzkova– nunca había pasado de la tercera ronda de un «grande», su tope en esta cita en 2015.

«Tengo la piel de gallina por todas partes. Todavía no caigo. Es un sueño vivir esto con mi familia y mis dos niñas. Hace poco más de un año di a luz. Y aunque siempre creí que era capaz de llegar a este lugar, la verdad es que esto es una locura», comentó, emocionada, tras asegurarse un lugar en las semis de Wimbledon y quedar a solo dos victorias de escribir su nombre en la historia grande del torneo.

Solo tres mujeres en la Era Abierta ganaron al menos un título de Grand Slam tras haber sido madres. La primera fue la australiana Margaret Court, campeona de 24 ‘grandes’ y que ganó en 1973 el Australian Open, Roland Garros y el US Open tras haber dado a luz. La siguieron Goolagong, que lo consiguió en la edición 1980 de Wimbledon, y la belga Kim Clijsters, que fue mamá en 2008 y luego se coronó campeona en Nueva York en 2009 y 2010 y en Australia en 2011. ¿Sumará Maria su nombre a esa lista?



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