A la gente del Chaco salteño afectada por la crecida del río Bermejo se le suma las que son azotadas por las intensas precipitaciones en la región.
Hablamos específicamente de dos barrios de la localidad de Coronel Juan Solá, más conocida como Morillo. Las familias que viven en los barrios San Pantaleón y Barrio Norte son los afectados por las «lluvias monsónicas».
«El domingo 1 de febrero, del presente año, entre las 5 y las 7 cayeron 106 milímetros en Morillo», informó Daniel Juárez, periodista de todo el Chaco salteño.
Toda esa masa de agua, habitual tormenta tropical en el norte provincial, afecta a los dos barrios de Morillo desde hace más de 10 años; es la típica urbanización no planificada que nunca se logra solucionar los problemas que año a año se registran regularmente.
La calle Jorge Luis Borges está en el centro de los pedidos de los vecinos que al menos 3 intendente no lograron solucionar. Los vecinos un desagüe y un entubamiento para que agua no llegue a las 8 manzanas, al menos, que son afectadas por las intensas tormentas.
Repetimos. No son afectados por las crecidas del río Bermejo, que pasa muy lejos de ahí. Están siendo afectados por la falta de obra pública. En la lista están las y los intendentes Marcela Carabajal, José Miguel Atta Gerala, el interventor Marcelo Córdoba y el actual Ariel Arias que hay que aclarar: está hace poco tiempo.
«Toda del agua del pueblo se viene para nuestros barrios. Ya todo el mundo lo sabe cuando llueve mucho y ya todos saben qué hacer para solucionar el problema. Todos los candidatos vienen, sacan fotos, prometen soluciones, que hasta ahora no llegan. Ya son más de 10 años que estamos igual. El domingo le pegó gran tormenta y quedamos con 60 cm de agua. Nos arruina todo lo que podemos tener», dijo el vecino Javier Ruiz, de Barrio San Pantaleón.
El vecino envió a El Tribuno videos y fotografías en donde se ven casas de construcción muy humildes afectada por el agua estancada. Electrodomésticos, ropa y hasta los perros están en las mesas al resguardo del agua que demora días en bajar.
El Municipio de Rivadavia Banda Norte activó un protocolo de emergencia ante las intensas precipitaciones. El intendente Arias confirmó que se había acondicionando espacios públicos para recibir a quienes sufrieron daños en sus hogares. Además se trabajó con el Gobierno de la Provincia y se entregó alimentos. Pero todos saben cuál es la solución definitiva.
El Tribuno consultó a especialistas en el tema que confirmaron que hay un problema de desagües, ya que el pueblo de Morillo está ubicado entre dos terraplenes: el de la ruta nacional 81 y el del Ferrocarril. Toda el agua tiene la pendiente natural hacia eso dos barrios, por lo que habría que construir un desagote que permita el paso natural del agua, por la ruta, hacia el este.
Desde el Municipio que ya tenían programada una acción técnica para buscar una solución de fondo al problema. Anunciaron que el miércoles pasado se puso en marcha el «Plan de Sistematización de Drenaje» para evaluar el terreno y las pendientes. Habrá que ver cómo avanza dicho plan.
También hay que entender la indignación de los vecinos que ven que no se hace demasiado para un problema que lleva años, pero que además se gasta mucho dinero para otros fines como espectáculos o carnavales.
Al contrario de afectados por las crecidas del Bermejo, el problema de los inundados de Morillo tiene solución. La piden desde hace años, pasan los intendentes y ninguno hasta ahora hizo nada.
