
Una ola de violencia en Guatemala obligó a las autoridades nacionales a suspender las clases a nivel nacional, actividades recreativas y a cancelar los permisos personales de los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) a partir de este domingo 18 de enero, luego de una serie de trece ataques armados en distintas regiones que dejaron al menos siete policías muertos y múltiples heridos.
En este contexto, la medida excepcional responde a una escalada de tensión marcada por el accionar de estructuras criminales organizadas que han desafiado de forma directa a las fuerzas de seguridad.
Las autoridades guatemaltecas dispusieron la suspensión educativa y la activación del personal policial tras advertir el riesgo inminente para estudiantes, docentes y ciudadanos.
El gobierno informó que la decisión busca resguardar la integridad en un escenario donde la violencia criminal ha alcanzado puntos estratégicos del país.
En horas del mediodía fuentes locales informaron que varios sujetos armados dispararon contra el edificio del Hospitalito de la PNC, en la zona 1 de la capital, de forma inmediata no se ha confirmado la cifra de agentes lesionados por el hecho.
También se registró la suspensión de algunas paradas de servicio de Transmetro en ciudad Guatemala, este domingo por los hechos de violencia que están en vías principales.

La dirección general de la PNC, a cargo de David Custodio Boteo, declaró el estado de alerta máxima y ordenó extremar la seguridad tanto personal como en instalaciones policiales. Custodio Boteo remarcó que “cuentan con todo el apoyo de esta Dirección. No están solos; los recursos jurídicos, logísticos y operativos están a su disposición para enfrentar cualquier amenaza”. Sostuvo que los responsables de los ataques son “cobardes que han intentado vulnerar nuestra institución y la paz de los ciudadanos”.
El anuncio incluyó la cancelación de las licencias personales de los efectivos, quienes debieron reintegrarse plenamente a sus labores en todo el país.
El jefe policial insistió en la necesidad de autoprotección y ordenó mantener operativos estratégicos para garantizar la seguridad. En comunicación oficial, Custodio Boteo afirmó que “la respuesta será profesional, pero contundente y apegada a la ley”.

Nery Ramos, exdirector de la PNC y hoy presidente del congreso, publicó en sus redes sociales un mensaje dirigido a los agentes: “Es el momento de actuar con firmeza, utilizando el uso de la fuerza que la ley permite cuando sea estrictamente necesario. Estoy con ustedes. Cumplan su deber con valentía, responsabilidad y apego a la ley”.
Por su parte, el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, subrayó en una conferencia de prensa que “no estamos dispuestos a ceder un centímetro de lo que hemos hecho”. Villeda lamentó la muerte de siete agentes y reafirmó la postura del Ejecutivo: “La muerte de estos siete héroes nos da la convicción que estamos en el camino correcto”. Negó cualquier negociación con las estructuras criminales y sostuvo que las fuerzas de seguridad efectuaron al menos siete capturas durante los operativos.
Los equipos de emergencia reportaron que diez agentes heridos recibieron atención y traslado a centros médicos. La cifra de bajas podría ser mayor, ya que medios locales mencionaron posibles víctimas adicionales asociadas a esta ola de violencia, además de la muerte de un presunto miembro de organizaciones delictivas.
En este marco, el titular de Gobernación afirmó: “Estos ataques armados si bien nos golpean no nos van a amedrentar”.
